5. ago., 2016

Texto

Cap. 53 (Continuación)

Ya el sol comenzaba a calentar y las nubes negras daban paso a suaves copos de algodones que dejaban espacios azulados en el cielo, Luwer  hizo un recuento de la situación, mientras que Snobean permanecía sentado sobre una roca  con su cabeza tomada a dos manos, la imagen viva de la desesperación.

_ En fin, estamos todos bien, solamente un poco molidos por el bamboleo de la nave,  hemos conservado nuestras armas y equipos personales, disponemos de odres con agua y en cuanto a provisiones o víveres, lo hemos perdido todo. Dijo el joven.

Snobean seguía lamentándose.

_¡Cómo pude ser tan confiado y no darme cuenta de la intención de esos malditos sonnerios! Ahora estamos perdidos en estas tierras, yo ya he conocido como actúan los qejviats, ellos no tardarán en apresarnos y no quiero pensar en lo que nos harán.

Pero Luwer no se sentía tan pesimista, no en vano él y sus hombres estaban acostumbrados a sobrevivir  en condiciones adversas, ya fuere en las  montañas o en las selvas de la meseta de Jnorgot. Por eso afirmó.

_ No pienso así, somos cuarenta y dos guerreros bien entrenados, podemos enfrentarnos a cualquier  adversario y sobrevivir en cualquier lugar...¡Somos varines,no lo olvides!

Snobean recordaba con horror todo lo que había vivido antes, cuando  había sido capturado y lo cerca que había estado de morir a manos de aquel monstruoso Tiwan, por eso insistía.

_ Ustedes no conocen a esos salvajes, esos seres son como simios, se ocultan entre el follaje de los árboles, observan todos nuestros movimientos sin que nos demos cuenta y cuando se sienten seguros nos atacaran con sus mortíferos dardos venenosos, es así como actúan.

Luwer que solo había visto a los qejviats cuando estuvo en el Coliseo de Obam, consideró la situación y después de cavilar un poco se decidió.

_ Nos pondremos en marcha en dirección al sur, no nos devolveremos y continuaremos adelante con la misión, caminaremos siempre muy  cerca de la costa para así no tener que internarnos en la jungla, así ellos no nos podrán sorprender, para alimentarnos,cazaremos como siempre lo hemos hecho y si esos salvajes se atreven a atacarnos, pues lucharemos como bien sabemos hacerlo, nada nu nadie nos detendrá_ Dijo el joven con convicción.

Snobean pareció salir de su pesimismo, aquello de no internarse en la selva le  parecía una buena idea, además, de una cosa estaba seguro: Si continuaban por la costa, en algun momento deberían de llegar a la desembocadura del Río Nosot y una vez allí se podían considerar a salvo y muy cerca de  sus metas.Aquello le dio ánimos y  respondió.

_ Creo que tienes razón Luwer, además se me ocurre otra cosa: Sé que a los qejviats les da mucho miedo la oscuridad y la noche, por eso podríamos  descansar algunas horas en el día y caminar durante las noches, así nos perderían el rastro pues ellos jamás se atreverían a seguirnos en las noches.

Luwer estuvo  de acuerdo y así, el grupo de varines se puso en marcha con rumbo al sur, ahora, pese a las condiciones adversas en que s e encontraban, al menos ellos se sentían en su elemento, preferían esto a viajar apretujados en aquella cáscara a merced del viento y de las olas.

Formados en dos hileras, tal como lo hacían en sus tierras, cuando caminaban siguiendo las rutas de los yocosats, pdían aspirar el aire marino y escuchar el sonido de las olas y de las numerosas aves marinas que sobrevolaban  en busca de peces.

Tarneisi, que encabezaba una de las filas comenzó a recitar los versos del Shimbat de los Cazadores   y sus compañeros del Clan de Luwa, incluyendo al propio Luwer  le aconpañaron coreando las respuestas, al cabo de un rato los demás varines se fueron aprendiendo esas sencillas frases y acompañaron con sus roncas voces al entusiasta Tarneisi.

Detrás de ellos Snobean trataba de seguirles el ritmo de marcha, pero le costaba hacerlo, ya sea por la larga túnica de mendicante que llevaba puesta, como por su propio mal estado físico, cada cierto lapso les pedía a los varines que hicieran un alto para descansar.

Con su  frente empapado en sudor repetía:

_Ya no tengo las fuerzas de antes...He envejecido..¡Vaya por Los Dioses que he envejecido!

Cuando se detenían para descansar,Luwer ordenaba a sus hombres que permanecieran en círculo, dejaba a algunos vigilando los alrededores y enviaba a otros para reconocer  la ruta y en las noches, aprovechaban la luz de la luna para avanzar el mayor trecho posible, así transcurrió la primera semana. Y en cuanto a los qejviats...No habían señales de ellos.

Pero no por eso se descuidaban y siempre se mantenian muy alertas  al respecto.

Para alimentarse no tenían problemas, todos ellos eran certeros arqueros y había  mucha abundancia de aves marinas, de las cuales alimentarse.Tampoco tenían problemas para hacer una fogata, les bastaban un par de maderos secos o unas piedras para provocar la chispa y encender  una hoguera para entibiar sus cuerpos y por supuesto, para  asr sus alimentos.Seguramente  Snobean o los qocerios no hubieran sido capaces de sobrevivir en esas condiciones , pero para los varines aquello no era ninguna  novedad. El problema mas serio se les presentó cuando comenzaron a acabarseles las raciones de agua de sus odres, pero afortunadamente al cabo de la primera semana  se dejó caer un fuerte aguacero y así ellos aprovecharon de aprovisionarse  del vital elemento .

Transcurrió  otra semana sin mayores novedades y a mediados de la tercera de ellas, los exploradores regresaron  con sus semblantes  preocupados y  sus cuerpos agotados. El Colorado Rusggeim, que los  dirigía le dijo a Luwer.

_ Creo que no vamos a poder continuar por la orilla del mar como lo hemos venido haciendo, Luwer, nos hemos encontrado a unas quinientas verts mas adelante con unos altísimos y peligrosos arrecifes, no hay manera de subir por ellos y la única forma de seguir hacia el sur es dar un gran rodeo, lo cual significa internarnos de lleno en la jungla circundante.

Snobean se alarmó:

_Por eso que los qejviats no se nos acercaban...Ellos sabían que llegaríamos a ese lugar y es allí en donde nos trataran de atrapar Luwer.

_Bueno, si no tenemos alternativa, nos internaremos en la selva, pero estaremos preparados y no les será fácil capturarnos. Repuso el joven varín.

_Al menos una noticia buena, ahora que  recuerdo escuché  decir que antes de la desembocadura del Río Nosot, se producen unos impresionantes saltos de aguas, las  cataratas de Loso, donde el río se precipita desde una gran altura, si son aquellos arrecifes entonces quiere decir que estamos cerca de la meta- Explicó Snobean.

_ Ya lo han oído, estamos cerca de la meta, entonces sigamos adelante,sólo tenemos que saber defendernos de esos salvajes qejviats y lo haremos_ Exclamó Luwer decidido.

 Unas horas más tarde  el grupo dividido esta vez en cuatro filas se internaba en la  jungla.

 

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