10. ago., 2016

Texto

Capítulo 56:Minshia en La Ciudad de los Fantasmas.

Desde la pequeña colina en donde se asentaba la vivienda de Qerju, daba la impresión de que aquellas ruinas de la antigua ciudad no quedaban demasiado lejos,pero aquello era engañoso y de esa realidad se daban  ahora cuenta los tres hombres  que acompañaban a la joven Minshia, ella iba montada sobre el lomo de una Ganadoba (Camélido  antecesor de las actuales llamas, pero provisto de una joroba). Falelar, que era uno de los acomoañantes y  los otros dos sirvientes, caminaban a su lado.

_¡Uff! No pensé que quedara tan lejos_ Se quejaba Falelar sudando copiosamente.

 _ Si lo prefieres alternemos un  poco y monta tú  en la Ganadoba, yo soy buena para caminar_ Decía la joven.

_¡No! Si ya nos falta poco, un colina más y ya estamos_ Decía Falelar.

En verdad ya habían remontado una serie de pequeñas colinas y promontorios y era en las subidas en donde más se cansaban, pero esta vez Falelar estaba en lo cierto, pues tan pronto llegaron a la cima de aquella, se encontraron  con las primeras ruinas: Unos  muros impresionantemente gruesos, de los cuales se conservaban solamente las bases.  ya que lo demás había sido destruída por aquel mega cataclismo del cual hablaban las antiguas leyendas.

_ ¡Uy, esto es fantástico! Miren la altura de esas dos columnas! Se dice que en laepoca de esplendor de esta ciudad, ambas estaban incrustadas  con cientos de diamantes  cuyo brillo era visible desde una enorme distancia_ Decía, entusiasmado Falelar.

Llegaron a la base de aquellas dos columnas, ambas eran casi idénticas, su altura superaba las treinta verts y en la parte superior se conservaban las bases en donde  antaño debieron de erguirse dos esculturas, cuyos restos se esparcían sobre el suelo empedrado.

Falelar y sus dos criados caminaban lentamente, se detuvieron  frente a una explanada cubierto con adoquines de piedra entre cuyos intersticios crecía abundante hierba y malezas.Minshia avanzó unos metros más adelante y se detuvo en medio de ella, exclamando:

_ ¡Es tal como la vi en mi sueño...Aquel del frente debe ser el Templo de la Diosa Cearit!

En efecto, frente a ellos, una escalinata de piedras conducía a una puerta  en forma de arco, la cual daba a un amplio salón, que otrora debió de ser techado, pero que ahora  no lo estaba y permitía que los rayos del sol calentaran el interior.Los muros estaban  casi intactos y  decorados con  pinturas y relieves representando  diversas excenas con animales y dioses.

Minshia  se encontraba en medio de aquel salón, con sus ojos cerrados, parecía estar en un trance y comenzó a murmurar una frase en un dialecto deconocido:

_ Oc her ccijoba si fivat itqinicoba qan lerla tejcat.

Durante un largo rato ,la joven continuó repitiendo aquella frase, ante los tres extrañados hombres que la contemplaba,

De pronto pareció despertar de su trance hipnótico y se volvió hacia sus acompañantes, su rostro estaba muy pálido.

_¿Que sucede...Porque me miran así?

Falelar le explicó:

_ Estaban cmo  en trance, dormida y repetías unas extrañas palabras en un idioma desconocido. 

La joven parecía desconcertada, meneando su cabeza decía:

_ No recuerdo nada, solo sé que creo haber estado aquí antes...Es una sensación extraña que no  me puedo explicar.

El salón era muy grande, pero en ningún lugar se veía aquella estatua  que Minshia había visto en su sueño. Recorrieron la sala, había muchas salidas, las cuales conducían a distintos lugares, el templo tenía una forma octogonal.

_Esto es como un laberinto, temo que si nos adentramos en alguno de aquellos túneles o pasillos, después  tal vez no encontraremos la salida. Dijo Falelar.

Pero Minshia no estaba dispuesta a abandonar aquel salón, camnó hasta una pared  en donde había una espléndido mural que representaba a dos serpientes una a cada lado de un círculo llameante.

_ Presiento que trás este muro, hay otro salón y allí se encuentra la estatua....Pero no encuentro ninguna entrada.

_Porque tal ve no haya nada detras_ Opinó Falelar.

Minshia seguía tanteando aquella  pared buscando algo que ni ella sabía que era, mientras Falelar recorría el salón deteniendose frente a cada una de las salidas.

-Lo que a mi me interesan son los diamantes y por lo que se ve, no hay  ni siquiera uno, seguramente  mucho antes vinieron los saqueadores y arrasaron con todo. Decía.

_ ¿Pero quienes? Si los qejviats no se atreven ni a acercarse al Valle Escondido y si no  fueron ellos....Quienes?

_ Según Qerju, estas ruinas tienen más de cinco siglos y en todo ese tiempo pueden haber pasado muchísimas cosas- Respondió Falelar.

Así, durante más de dos horas anduvieron recorriendo aquellas ruinas, tratando de no alejarse demasiado de aquellas dos altas columnas, pero Minshia continuaba obsecionada con la idea de encontrar aquella estatua de La Diosa y regresaron  al salón.

Esta vez la joven tenía una idea y quería llevarla a cabo.

_Ahora que recuerdo, La Diosa tenía en cada mano, una serpiente, muy similar a aquellas que estan pintadas en ese muro, tal vez en el centro de ese círculo en llamas hay algo_Dijo.

Mientras tanto, uno de los hombres de Falelar  se acercó a uno de los túneles y vio algo que le llamó la  atención:

_¡Venga para acá amo...Aquí hay algo muy extraño!

Falelar se acercó y vio lo que le señalaba su sirviente: Eran unos objetos ovalados de color pardo, el sirviente tomó uno de ellos y se lo pasó a su amo, este  después de  observarlo atentamente, pegó un grito y lo dejó caer al piso empedrado, al caer aquella esfera se quebró y de su interior comenzó a manar un ´liquido viscoso de color amarillento.

_ ¡Son huevos...de alguna clase de reptil o.. Alcanzó a decir.

Los dos sirvientes se acercaron cautelosamente y con sus espadas  tantearon a las pequeñas criaturas que comenzaban a desenroscarse y a caminar, recien entonces comprendieron de que bichos se trataban.

_ ¡Escorpiones...Son escorpiones! Nunca vi escorpiones tan grandes como esos! Excamó Falelar.

Una aterradora idea cruzó por su cerebro y agregó:

_ Ahora que lo pienso, esas son solo larvas de escorpión...Lo que significa que los adultos deben de ser enormes...¡Vamonos Minshia, hay que salir pronto de aquí!

En aquellos momentos comenzaron a cer algunas piedras desde lo alto, todos corrieron para alejarse de es derrumbe..Entonces los vieron:

_ Dos criaturas monstruosas....Dos escorpiones gigantes, el más grande alcanzaba la altura de un hombre de pie, ambos eran de color negro con tintes amarillentos, las dos grandes pinzas se movían amenazadoramente y la cola con su mortífero aguijón se erguía como la proa de un navío.

-¡Corre Minshia, hacia la salida...Ustedes dos, traten de detenerlos! Gritó Falelar.

Minshia aterrorizada corrió hacia la salida, pero al correr tropezó y cayó al piso, uno de los escorpiones se abalanzó sobre ella, pero uno de los hombres se interpuso y con su espada le propinó un golpe en una de sus patas al horrible bicho, entonces el arácnido se volvió contra él y lo apresó con sus pinzas, el hombre lanzó un alarido antes de ser despedazado por el monstruo.

Falelar ayudó a Minshia a ponerse de pie, la joven se había lastimado un tobillo y cojeaba. En ese momento  uno de los escorpiones se colocó en la unica salida impidiéndoles escapar.

-¡Estamos perdidos....Nos matará! Gritó Falelar, tratando de proteger a la joven con su propio cuerpo.Minshia aterrada cerró sus ojos y esperó, mientras que el primero de los escorpiones  " se entretenía"  devorando al infelíz sirviente.

Fue en aquel preciso momento cuando una lluvia de flechas cruzó aquel recinto y se clavaron en el cuerpo del arácnido, el cual cayó sobre el piso con sus horribles patas al aire.

_¡Rápido...Disparenle al otro! Se escuchó la voz de Luwer y de inmediato sus compañeros apuntaron sus arcos  y el compañero del promer aracnido cayó fulminado sobre el piso, con doce flechas clavadas en su quitinoso cuerpo.

_¡Uff...Justo a tiempo! Exclamó el anciano Qerju que se asomaba al salón detrás de Luwer y sus compañeros que aún mantenían sus arcos y  apuntaban  en distintas direcciones.

El anciano se aproximó a Minshia, que aún permanecía abrazada a Falelar, éste trató de explicar:

_ Perdóneme usted...Yo no quería venir...Per  ella...

- Un minuto mas tarde  y no encontraríamos ni siquiera sus cadáveres ¿Comprendes ahora porque no quería que vinieras a este lugar? Le decía el anciano a Minshia.Ella le contestó.

_ Yo tengo toda la culpa...Estaba tan obsecionada con venir aquí...Se quedó callada de pronto, frente a ella el joven Luwer la miraba con sus ojos muy abiertos. Qerju se dio cuenta y le explicó:

_ Sin duda  de que te has sorprendido del pasmoso parecido entre esta jovencita y la estatua que visteis allá en Uve Minta, te confieso que a mí me pasó lo mismo...Pero, déjame que te presente a mi proteguida...La joven Minshia.

Luego se volvió hacia ella y le dijo.

-Tú tenían muchos deseos de conocer al flamante Shar de los varines...Pues ¡Ahí lo tienes! Y su llegada no ha podido ser más oportuna.

Aún Luwer no se reponía de su  asombro y no era solo por el parecido de la joven con aquella estatua...¡No! La verdad es que desde ese momento el joven varín supo que esa sería la mujer de su vida...Fue un presentimiento.

Ella ahora, pasado el tremendo susto, sonreía y hasta se permitió bromear diciendo:

_¿Es que no me vas a saludar joven varín? ¡Mira, convéncete de que soy una mujer y no una diosa! ¿Ves?

Luwer entonces reaccionó, tomándole su mano como había visto hacerlo a los qocerios, inclinó su cabeza y le dijo:

_Lo que en verdad me ha sorprendido no es tu parecido a alguna estatua, sino que...¡Eres la mujer más hermosa que he conocido en toda  mi vida! 

Minshia, muy a su pesar se ruborizó, ella estaba acostumbrada a que todos los hombres se rindieran ante su belleza, eso era algo que le había sucedido desde pequeña, pero ahora, al contacto con la mano de aquel extraño y rústico joven, experimentó una nueva sensación, algo que nunca antes le había sucedido con ningún hombre.

Fue así, de ese modo y en esas extrañas y peligrosas circunstancias que se conocieron Luwer y Minshia, un encuentro que no solo iba a cambiar sus respectivas vidas, sino que también las de muchos miles de hombres y mujeres en todas las naciones del Valle de Varesocor.