15. ago., 2016

Texto

CAPÍTULO 57 (Continuación)

Falelar, que permanecía en silencio, espero a que el anciano terminara de hablar y ante una seña de éste, se colocó en el centro del salón, la expresión de su rostro era la de un hombre  que llevaba una gran preocupación a cuestas, del otrora orgulloso  e ingreído comerciante ya quedaba muy poco. Esto dijo.

_ He escuchato con gran atención lo que nos acaba de decir nuestro sabio anfitrión y estoy en todo muy de acuerdo con él...En estos tiempos  de angustia y desolación necesitamos un guía...Un líder...Un hombre como tú, joven varín. Hemos oído acerca de tus hazañas y aunque recién te  venimios conociendo ya te hemos visto en acción junto a los tuyos. Tengo algo importante que decirles: Muy pronto Ciwutt va a iniciar una invasión a Las Tierras Ignotas, eso será previo a una futura campaña destinada a someter a los varesios a su poder. Creo que los qejviats no podrán resistir por mucho tiempo a la superioridad del ejército qocerio,  lo mismo pienso de Lalerot y con ello,caerá todo el pais varesio. Sólo quedaran como último bastión, los vuestros...Me refiero a tu pueblo, Luwer...Ustedes son nuestra última esperanza y tú...Eres el Shar de los varines, tendrás que defender y guiar a los tuyos...Como ves, aunque no lo creas ya estás en medio de los acontecimientos que se nos vienen encima ¿No  lo crees?

Apenas terminó de hablar Minshia se puso de pie y mirando a Luwer, su mirada se endureció y en ella el joven pudo notar un brillo especial, que le hizo pensar que aquella jovencita no era para nada una débil e indefensa criatura, como había pensado, sino que poseía un gran fuego en su interior. Esto fue lo que dijo Minshia:

_ ¿Has oído a Falelar joven Luwer' ¿Podemos contar contigo y con los tuyos para luchar por nuestra libertad, aquello que el tirano que vos ya conoceis, nos ha arrebatado? No te engañes, sé que estuvisteis  en mi país y todos te adulaban y también lo hacían con Ciwutt, pero esa no es la realidad, porque somos muchos, miles los que estamos dispuestos a luchar sin cansancio contra él, yo misma, no me quedaré aquí para contemplar desde lejos como Ciwutt lleva adelante sus planes de conquista...Si tú  nos ayudas Luwer, me tendrás como aliada, pero si no lo haces, entonces...Seré tu enemiga ¿Que decides, varín?

La manera de hablar de aquella vehemente muchacha no molestó a Luwer, por el contrario, sentía que a ambos les unía una gran corriente de simpatía, o tal vez algo más, pero ella le había instado a responderle una pregunta y debía de hacerlo. Notó que se sentía muy tranquilo y hasta se permitió bromear un poco:

_¡Humm! Yo creo  que nadie querría tener como enemiga a una mujer tan hermosa como vos...Es muy peligroso...Antes preferiría tener que enfrentarme a un yocosats furioso o a cien escorpiones como aquellos del templo. Pero hablando seriamente, creo que  teneis razón en todo, menos en aquello de considerarme El Elegido, pues  no creo tener sificiente mérito para ello, solo os puedo decir que por ahora podeis contar conmigo y con mis compañeros varines para apoyarles en todo y si más adelante se requiere luchar, pues, loharemos, para eso nos hemos estado preparando desde que éramos niños. Un varín siempre estará dispuesto y listo para defender a los suyos. Eso es lo que nos han enseñado nuestros mayores.

Ya era bastante tarde y el anciano Qerju se retiró a descansar, Falelar también y cuando Luwer se disponía a regresar donde los suyos, Liensi le dijo:

_ ¡Espera Luwer! Mi amiga Minshia y yo queremos retenerte un poco, para que nos cuente sobre tu vida...Ambas tenemos mucha curiosidad y hemos preparado algo rico para que compartas con nosotras...Licor, no tenemos, pero si una exquisita bebida de frutas.

Imposible para el joven rechazar esa invitación, además había algo que le atraía terriblemente en aquella joven y no era solamente su gran belleza, había algo más y eso  quería averiguarlo, insconcientemente  la imágen de la pelirroja Uri se formó en su cerebro y la comparó con la de la joven que tenía al frente suyo, entonces supo que ya jamás se casaría con aquella muchacha a la cual le había prometido hacerlo cuando regresara de Qeibnot, pero eso, no le causaba ninguna tristeza, entonces, sin darse cuenta,  dijo en voz alta:

_ Ha pasado tanto tiempo desde entonces...Tal vez demasiado.

_ ¿Qué dices? ¿Demasiado tiempo para que? Le preguntó la joven Minshia.

_ Nada...Creo que ha pasado demasiado tiempo desde que salí de mi tierra y tanto yo como mis compañeros añoramos regresar cuanto antes a nuestras montañas. Respondió.

_Pues tú al menos tienes la esperanza, nosotras en cambio ni siquiera eso, mientras siga en el poder  el tirano. Respondió la hermosa joven.

_Pero ese tirano, como tú le llamas, te busca por toda la tierra conocida para convertirte en su esposa ¿Acaso no te atreala idea de convertirte en la reina de Qocerit? Preguntó Luwer mirándola a los ojos.

Ella no desvió su mirada y sosteniéndosela respondió con vehemencia:

_ No deseo convertirme en la mujer de ese hombre, es más, le odio por todo lo que le ha hecho a mi pueblo...Cuando me case lo haré con el hombre que yo quiera...Siempre que él también me quiera a mí, por supuesto ¿Lo oyes?

Liensi intervino para suavizar un poco la conversación.

_ Háblanos Luwer acerca de tu tierra, de tus montañas y de tu gente, de cómo son vuestras mujeres ¿ Son hermosas? Anda...Cuéntanos.

Luwer comenzó a hablar, mientras lo hacía, sus recuerdos afluían a su mente, fue así como ante aquellas dos curiosas jovencitas, él se explayó y les contó acerca de la blancura de las montañas nevadas, de su meseta de Jnorgot, de su padre y de su madre, relató como desde pequeño recorría los bosques de su tierra, de la peligrosa cacería de los yocosats, en fin,  de todo lo que ella le preguntaban, hubiera estado sin duda, toda la noche  hablando con ellas, él, que era tan parco para conversar con una mujer, ahora se sentía extrañamente en plena confianza con aquellas dos, hasta hace unas horas  atrás, desconocidas jóvenes.Les habló de todo, pero no mencionó para nada a la bella Uri, pese a que en un momento Liensi le preguntó si tenía una novia o esposa allá en su país.

Ya era pasada la medianoche cuando ambas lo  acompañaron hasta la torre y balcón de aquella construcción, desde allí se podía ver el cielo estrellado, pero sin luna, antes de despedirse Minshia le dijo:

_ ¡Mira Luwer, las estrellas! Qerju dice que en ellas está escrito nuestro  destino ¿Crees tú en el destino Luwer?

Luwer sintió un sacudida en su corazón, la joven estaba tan cerca suyo que hasta le paracía percibir  los latidos de su corazón,  sintió deseos de abrazarla y de besarla en la boca, pero no estaban solos, Liensi también les acompañaba, respondiendo a la pregunta  el joven contestó:

_ ¡Si mi hermosa niña...Desde ahora creo en el destino!

Ella sonrió de una manera encantadora y le dijo:

_ Pues, yo también lo creo.

Liensi rompió el encanto del momento diciendo.

_ Ya es muy tarde para que salgas de La Comunidad, además está oscuro y te extraviarías, lo mejor es que por ahora te quedes aquí...Puedes acomodarte en aquel diván, yo traeré algo para que te cubras.

Luwer iba a protestar, pero lo pensó mejor, era verdad, las chicas tenían razón, sin decir nada se dirigió al mullido diván pensando que era mucho más cómodo que los duros camastros en donde estaba acostumbrado a dormir, se tendió sobre  el, ientras las dos jóvenes abandonaban la salita, pero al rato regresó Minshia, trayendo entre sus manos una suave y hermosa piel de yocosats, lo cubrió con ella, al tiempo que le decía:

_ Ahora no sentirás frío, ésta es mi piel preferida y ¿Quien sabe? Tl vez fuiste tú quien cazó al animal que la poseía.