19. ago., 2016

Texto

CAPÍTULO 58 (Continuación)

Cuando Minshia llegó a la habitación que compartía con su amiga Liensi, se dejó caer sobre su lecho y liensi comenzó a acariciarle sus cabellos, al tiempo que le decía:

_ ¡Pero amiga...Cuéntame que  te sucede1 Yo soy tu amiga y te comprenderé, no me ocultes lo que estás sintiendo,pues yo lo sé...Desde que te salvó la vida...

_¡ No Liensi! No es así...Creo que Luwer es el amor que siempre he estado esperando...No lo entenderías ¿ Recuerdas esa piel de yocosats que me regaló tu padre cuando estábamos allá en el campamento? Vas a pensar que estoy loca, pero al tocarla y frotarla contra mi cuerpo sentí algo desconocido y después, cuando todos me contaban acerca de aquel joven varín que había ganado aquel torneo y cada vez que pronunciaba su nombre, mi corazón se estremecía...Creo que me enamoré de él, mucho antes de conocerle...Tal vez es cierto aquello de que habla Qerju, que el destino existe  y  de ser así, ambos estemos predestinados a estar juntos ¿Que piensas tú de eso, Liensi?

-Por lo que ví, él también te corresponde, lo cual no es raro ya que tú eres una mujer muy hermosa...Si hasta un rey, como Ciwutt te desea como esposa...Entonces ¿ Qué es lo que tanto temes?

Monshia tenía sus hermosos ojos húmedos, pero no parecía apenada.

_ Él me contó que está comprometido...Allá en su tierra hay una mujer que le espera, según sus tradiciones deberá casarse con ella ¿Lo ves?...Creo que el mío es un amor imposible. Decía la joven.Pero Liensi insistía:

_ Nada es imposible si los dos se aman y por lo que ví, parece que es así y en cuanto a esa mujer que dices...Se va a poner vieja esperándolo, pues por lo que nos dijo Qerju, la cosa va para largo y la estadía aquí de tu amor será por  bastante tiempo, de modo que ambos tienen todo a su favor, amiga mía.

Ambas jóvens se abrazaron y permanecieron un largo rato unidas.

En los días siguientes se desencadenó una intensa lluvia en la región, lo cual hacía que todos permanecieran en sus refugios, el aguacero recién amainó al tercer día y fue entonces cuando Luwer  fue a l avivienda para habar con Qerju.

El anciano estaba muy resfriado y permanecía en su lecho, donde Minshia y Liensi se turnaban para atenderlo y cuidarle.

Luwer trataba de eludir las miradas de la joven, pero cuando estas se cruzaban no podían ocultar la emoción que ambos sentían.Ahora Qerju le decía:

_ Dime Luwer ¿Que es lo que has pensado con respecto a lo que te dije días atrás?

_ De eso quería hablarle Señor, creo que usted es el único que puede convencer al Tiwan ¿Es así como se llama? para que se preparen y organoicen una buena defensa y en eso nosotros les podríamos ayudar, aunque nuestras armas son muy inferiores a las del ejército qocerio.

Qerju miró atentamente  al joven y también a Minshia que permanecía a su lado.

_ Gracias mi querida niña por ayudar y atender a este pobre vuejo al que ya le falta muy poco para abandonar este mundo...Aunque antes...

_¡No diga eso! Usted se conserva muy bien pese a su edad, va a vivir muchos años más, se lo aseguro_ Respondió la muchacha.

_¡Quiera que los Dioses te escuchen bella jovencita! En cuanto a lo tú que dices,Luwer,tranquilízate, ya lo he hecho. He enviado a uno de mis muchachos de confianza a ahablar con Var Snuatta y su padre y te puedo asegurar que a los qocerios no les va a ser muy fácil someter a los qejviats, ya lo han intentado otras veces sin éxito, pues los qejviats saben moverse muiy bien en sus territorios y les ocasionaran terribles sorpresas a sus enemigos . Con respecto a tí y a tus hombres, los prefiero aquí por ahora, estoy a la espera de un viejo y querido amigo mío, el cual tiene una información muy importante, una vez que lo haga les voy a pedir que me acompañen a un lugar no muy apartado de aquí, pero deberemos  de esperar que pasela estación de las lluvias.

El anciano permaneció en silencio, parecía que iba a decir algo más, pero no lo hizo.

Luwer, en el fondo se alegró, ya que tampoco deseaba marcharse pronto de allí, al menos por ahora, la razón de ello estaba precisamente allí, justo frente a él y ella parecía estar pensando lo mismo, puesto que sonreía.

_Espera Luwer...Antes de que te vayas quiero que me acompañes para mostrarte algo que se me ha ocurriod...Creo que tú eres el más indicado para eso.Dijo la muchacha.

Luwer miró al anciano, éste le hizo un gesto de asentimiento y entonces él abandonó la habitación siguiendo a la muchacha.

Ella parecía muy tranquila, como si nunca hubiera sucedido lo de la otra noche. Luwer la siguió hasta una salita, allí ella le señaló una hermosa piel de yocosats de color gris oscuro, la cual  estaba tendida sobre el piso.

_ Quizás ésta perteneció a alguno de los animales que tú cazaste allá en tus tierras ¿No les haces alguna marca o señal para reconocerla?

El joven sonrió ante la ocurrencia  de ella.

_¡ Claro que no! Pero por lo que veo esa piel debe de tener varios años y yo comencé a cazar   hace poco más de tres, por lo que no creo...

_¡ Bien, eso no importa mucho! Dime ¿Que te  parece, es hermosa y suave, verdad?

La joven se había sentado en cuclillas sobre ella y la tomaba entre sus manos acariciándola, a Luwer  se le había ocurrido ya una respuesta: Es bonita y suave, pero no tanto como tú. Iba a decir, pero se contuvo y en vez de aquello dijo sencillamente:

_ ¡Si que lo es! Debe de haber costado una fortuna ¿Es tuya?

_Así es, pero ahora lo que dese es que  tú me digas como puedo hacerme un traje como los de ustedes con esta piel, me imagino que vuestras mujeres también  los llevan, así como tu Uri, por ejemplo. Respondió la joven.

Luwer la miró, algo desconcertado, esta jovencita sabía desconcertarlo y ahora lo había logrado, respondió:

_ No es mi Uri...Ya te dije que ese compromiso ya no existe y ademas...Nuestras mujeres no suelen usar pieles...Son muy caras.

_ Pero yo quiero un traje como el de ustedes ¿Me puedes ayudar a confeccionarlo.. Tengo aquí todo lo necesario. Insistió ella.

Luwer no tenía idea de como se trabajaba la piel de aquellos animales, él solo se limitaba a cazarlos, quienes curtían las pieles  eran otros y los que confeccionaban sus prendas de vestir y calzados, eran hábiles artesanos.

_ Quisiera ayudarte en eso, pero no sé como hacerlo...Jamás he trabajado con esas pieles.

La joven llamó a Liensi, ésta se asomo por la puerta y al ver a Luwer le hizo un saludo con su mano, luego salió, cerrando la puerta trás de sí, entonces, como si ambos hubieran estado de acuerdo se abalanzaron y se fundieron en un ardiente beso, esta vez no hubo confusión pues ambos se deseaban como locos, cayeron sobre la suave piel y mientras se besaban  se acariciaban mutuamente, entre suspiros se decían palabras llenas  de  pasión:

_ ¡Te amo, querida niña!...Te juro que desde ahora nada ni nadie podrá apartarte de mí. Decía Luwer.

_También yo te amo, te vas a reír de mí...Pero sabía, antes de conocerte que tú vendrías y ¿Ves? Ahora ya estás conmigo Luwer y no te dejaré ir.

Hubieran consumado su relación allí mismo, pero unos golpecitos en la puerta les advirtieron que algo sucedía, por eso se detuvieron y se pusieron rapidamente de pies. Minshia tomó la piel y justo en ese momento Liensi abría la puerta y les decía:

_ Aquí afuera está Falelar y un mendicante, ellos dsean hablar contigo Luwer.

Minshia les gritó desde adentro:

_ ¡Diles que pasen! Luwer está conmigo ayudándome con esta piel de yocosats, él es un experto.

Liensi sonreía con complicidad y los dos hombres entraron en la habitación.

Falelar sevolvió hacia la joven Liensi diciéndole:

_¡Quédate, puede que lo que nos diga este mendicante también te concierna a tí!

Una vez dentro de la habitación, Falelar se enfrentó a Luwer:

_ Este mendicante  fue quien te convenció para que vinieras  hasta aquí ¿Verdad?...Pues bien, ahora él tiene algo que decirles.

El mendicante se quitó su capucha y al decubrir su rostro, ambas jóvenes  pegaron un grito de sorpresa exclamando al unísono:

_¡Snobean!

El hombre inclinó su cabeza y comenzó a hablar:

Es verdad, soy Snobean y por esas cosas del destino he sido yo quien ha hecho que esta bella jovencita con su hermosa amiga se encuentren ahora aquí...Lo mismo ha ocurrido con Luwer y sus compañeros varines...Como pueden ver he sido sin proponémelo un instrumento de Los Dioses que manejan los destinos de los hombres. También ha sido el destino quien ha hecho que ahora yo me encuentre aquí y por eso deseo que me escucheis, antes de juzgarme y condenarme como bien lo merezco.

Snobean calló y Falelar le animó  a continuar.

_ Sé que a ustedes les parecerá extraño que vista este traje de mendicante, pero en verdad lo soy...Al menos, lo fui hace ya muchos años y volveré a serlo a partir  de ahora. He tomado esa decisión porque creo que es la única forma de pagar todo el daño que he cometido y del cual estoy arrepentido...Quiero pedirles perdón a ustedes dos muchachas, a las cuales secuestré con la intención de llevarlas ante el Rey Ciwutt, esa era la misión que se me había encomendado y además pensaba  que era un hermoso destino para tí, hermosa muchacha...¡Ser la reina de Qocerit! ¿Qué más podía desear cualquier mujer del Reino? Durante el tiempo que compartí con ustedes nunca las traté mal y hasta llegué a apreciarlas, tanto, que en más de una ocasión  hasta pensé en dejarlas libre aún a costa de fracasar mi misión, pero la suerte quiso que cayeramos en manos de los qejviats, ellos me metieron en una jaula de madera y entonces comenzó mi calvario, no pensé que saldría vivo de aquella coyuntura, vi morir atrozmente a mis hombres uno por uno y creí llegar al final de mis días, fue en aquellos momentos cuando le rogué a La Diosa Cearit que me diera otra oportunidad y que de ser así, enmendaría mi vida. Entonces ocurrió el milagro...Este hombre que está ahora junto a mi, intercedió por mi ante el Tiwan y aunque lamentablemente otro tuvo que morir en mi lugar yo salvé mi vida. Algo sucedió conmigo, ya no era el mismo hombre, quiso el destino que regresara a estas tierras, pero ya no estaba tan seguro de lo que hacía y del porqué...Ahora lo sé...Vine por una persona, esa persona no lo sabe, tal vez nunca lo sabrá, pero ahora lo único que deseo es que me perdonen...Con ese perdón me sentiré en paz y abandonaré estas tierras, caminaré hasta donde me lleven mis pasos dándoles la paz y buenos consejos a quienes lo necesiten.

El mendicante permaneció en silencio, quien primero habló fue Liensi:

_ Por mi parte yo te perdono...Nos hicisteis nucho daño sacándonos de nuestro hogar, pero gracias a eso he conocido a mi tío Falelar y a Luwer con sus varines...Yo no te deseo ningún mal y que seas felíz en el camino que has elegido.

Aquella palabras aliviaron el corazón de Snobean, pero al mismo tiempo le causaron un gran dolor al comprender cuan imposible era el amor que sentía por esa muchacha, pero se consoló, pensando que al menos, no le odiaba.

_ Tampoco yo te deseo mal Snobean, reconozco que nunca nos trataste  mal y solo deseo que encuentres paz en tu corazón. Dijo la joven Minshia.

Falelar se volvió hacia el mendicante:

_ Como puedes ver, ya no hay misterios, tus víctimas te han perdonado, Luwer ya lo hizo y yo también te perdono, al parecer este lugar tiene algo que hace que todos deseemos dejar atrás  nuestras vidas pasadas...Eso lo digo también por mí. Añadió.

Fue Luwer quien puso fin a la reunión, diciendo:

_ Por mi parte ya está todo dicho, pero preferiría que no te alejaras de aquí, por ahora, pues es muy peligroso para un hombre solo. Puedes permanecer junto a nosotros y sernos de gran ayuda por todo lo que se nos viene por delante.

Antes de marcharse Luwer  le dirigió una tierna mirada a su amada y ella simuló un beso, frunciendo sus labios. Esa noche, pese al frío reinante, Luwer se quedó dormido mirando las estrellas, algo que no hacía desde hace mucho tiempo, desde que vivía en su tierra. Nunca se había sentido tan felíz, ni siquiera cuando ganó aquel  Torneo en Qeinot y ahra aquello le parecía tan lejano.