21. ago., 2016

Texto

CAPÍTULO 59: La señal de los cielos.

La estadía de los varines en la Comunidad de Qerju se dilató mucho más  de lo esperado, aquel visitante que esperaban no apararecía y no se sabía para cuando podría llegar.Sin embargo, para Minshia y Luwer aquellos fueron días felices pues ambos estaban muy enamorados y de una u otra manera se las arreglaban para  poder verse cada día.También Liensi se había hecho  muy amiga de Tarneisi, el joven ayudante de Luwer y aquello le causaba mucho sufrimiento a Snobean quien veía queel  gran amor que él sentía hacia la joven, no era correspondido, fue aquello lo que le llevó a tomar finalmente la decisión de marcharse y cuando se lo comunicó al anciano Qerju, éste le entendió y le proporcionó un "ocqolote" (Camélido muy parecido a las actuales vicuñas) y provisiones para soportar un largo viaje, aunque Snobean le aseguró que  no regresaría a Qocerit, sino que viajaría más hacia el sur, a las entonces completamente desconocidas Tierras de Tor se ojá, al otro lado del Río Nosot.

_ Tengo informaciones de que siguiendo por el borde costero, se encuentra una comunidad de rebeldes, aquellos que huyeron del Puerto de Quinsat, para escapar a la furia de Ici Horsi, creo que en algún lugar debe de encontrarse tal asentamiento y si lo hayo, me uniré a ellos, pues si regreso a mi país,  se muy bien lo que me espera.

Y así, al día siguiente Snobean, que había jugado un papel fundamental, aunque sin proponérselo, para que Luwer y Minshia se conocieran y se enamoraran, se marchó, con la firme decisión de enmendar su vida y continuar como mendicante  por el resto de sus días.

En Valle escondido, todo continuó igual. Luwer  era feliz allí, tanto, que se hubiera quedado en ese lugar para siempre, pero tenía plena conciencia del papel que le correspondía y también pensaba en sus  hombres, éstos ya se mostraban muy inquietos y deseaban regresar a sus lares o al menos a algún lugar en donde poder encontrar mujeres, ya que las hembras qejviats no les atraían para nada, sin embargo, no fueron pocos los que se relacionaron con aquellas y de esas uniones  nacieron hijos que muchos años después de estos hechos, algunos jugarían un importante papel en la historia del reino. ¡Pero no nos adelantemos a los hechos y volvamos pues a aquellos días en donde Minshia y Luwer vivían el más felíz de los romances!

Un día...

Ya había pasado el frío y lluvioso invierno y comenzaba la cálida estación de Las Flores, los acemats y los acvirbnots se cubrían de hermosas flores rosadas y blancas, los días se hacían mas largos y luminosos. Fue en uno de esos días cuando Minshia le pidió a Luwer que la llevara a las ruinas de La Ciudad de los Fantasmas.Le comentó:

_ Estas últimas noches he estado teniendo unos sueños muy extraños y en todos ellos se me aparece un hombre desconocido quien me dice que debo de ir  al Templo de la Diosa Cearit. Se que te ha de parecer extraño que desee ir allá después de lo que me sucedio la vez pasada, pero en verdad es algo que me inquieta y no me deja vivir en paz...Debo  ir ¿Me acompañarás Luwer?

Luwer también sentía deseos de conocer aquellas antiguas ruinas, pero Qerju se mostraba reacio y seguía postergano aquello, aduciendo que lo harían tan pronto como descifrara un viejo manuscrito que había encontrado tiempo atrás en su última visita.

_ Creo que silogro descifrar lo que allí está escrito, entonces tendré la clave de todo, les pido a ambos paciencia.

Pero esta vez Minshia estaba decidida a salirse con la suya y para su sorpresa, Luwer aceptó acompañarla, diciendole:

_Mañana nos levantaremos muy temprano, antes de que amanezca, yo dejaré a Tarneisi  encargado de mi gente y te pasaré a buscar, llevaremos todo lo necesario como si fuéramos a hacer un paseo y no le diremos a nadie que vamos a ir allí, mi amor.

Eufórica, Minshia se colgó del cuello del joven besándole apasionadamente.

_ Sabía que tú no me ibas a defraudar y por eso te amo...Nos reuniremos mañana temprano y prepárate...Tengo una sorpresa para tí. Afirmó.

_ ¿Una sorpresa...Que sorpresa, mi amor? Preguntó Luweer.

_ No lo sería, si te lo dijera, llévame a las ruinas y allí te lo diré. Respondió la joven rubia apartandose de  él y corriendo hacia sus aposentos.

Tal como lo habian decidido, a la mañana siguiente, ambos jóvenes se reunían en el lugar acordado, Minshia llevaba enrollada sobre su espalda, aquella piel de yocosats que tanto le gustaba y también una cesta con alimentos para la travesía, Luwer como siempre  iba armado con su gran arco, sus flechas y su espada de doble filo en su cinto, además de su morral de cuero de aminote, con agua.

Después de abrazarse y besarse con mucha pasión, partieron tomados de la mano con rumbo hacia las misteriosas ruinas, cuya dos altas columnas se podían divisar pese a la distancia.Ahora ya sabían que esa distancia era engañosa y que había que caminar muchas verts para llegar hasta los muros de aquella vieja ciudad. Por eso lo hicieron a tranco largo, descansando de trecho en trecho para reponer sus fuerzas.

Después de más de tres horas de camino llegaron al fin a los restos de  los grandes paredones que rodeaban la ciudad  de Uterit (Ese era el nombre que le daba Qerju), allí  se tendieron sobre la hierba para descansar y servirse algo de lo que habían llevado: Unos trozos de carne seca y zumo de frutas.

- Espero que no nos volvamos a encontrar con aquellos horrible y asquerosos  bichos. Dijo la joven dirigiendo su vista hacia el templo principal.

_ Debimos de haber destruído todos los huevos_ Respondió el joven varín.

Aun faltaba  un poco para el mediodía,el sol brillaba en lo alto  y ya hacía mucho calor, la joven se tendió  sobre la hierba, Luwer la observaba sin disimular la admiración que le producía la hermosura de ella. 

_¡Por todos los dioses...Eres demasiado bella para ser tan solo una mujer! ¿Acaso no habrás descendido desde el cielo?

Ella sonreía al responder:

_¡Tal vez! Recuerda que te he contado que nunca conocí a mis verdaderos padres y los que creía que lo eran, solo me habían criado desde pequeña...A lo mejor soy una diosa como tú dices, pero también tú lo eres...¿Acaso no eres El Elegido? Como dijo Qerju.

_ ¿El Elegido?  Lo único que se es que eres tú quien me ha elegido y espero que eso sea  para toda la vida, mi amor. Le respondió Luwer besándola efusivamente. Ella le apartó suavemente.

_ Espera...Llévame  hasta esas dos columnas, en tus brazos, si puedes.

Luwer no se hizo de rogar, se inclinó y la levantó en sus fuertes brazos, caminó con ella hasta las dos altas columnas y colocándose en medio de ambas, la dejó suavemente sobre el piso. Ella comenzó a desenrrollar la piel de yocosats y luego se tendió de espaldas sobre ella, extendió sus brazos al tiempo que decía:

- Tú querías saber cual era la sorpresa que te tenía...Pues, aquí la tienes...Soy yo.

El joven entendió lo que ella quería decir y sin decir nada más comenzó a besarla y a acariciarla de la manera que ya ambos sabían, sólo que esta vez nada les detuvo..Estaban solos, lejos de las miradas de todo el mundo y ambos se deseaban con locura y allí, en medio de aquellas dos simbólicas columnas, en medio de aquella antiquísima urbe, fundieron sus cuerpos en uno solo, con la íntima convicción de que pasara lo que pasara más adelante ya nada ni nadie podría separarles.

Pare ambos, el mundo dejó de girar, el tiempo se detuvo  y el sol que estaba en  medio de los cielos comenzó a desaparecer lentamente.

Al comienzo ellos no se dieron cuenta de nada, estaban tan entusiasmados entregándose mutuamente a los placeres de su amor que aquel oscurecimiento en pleno mediodía lo atribuyeron a alguna nube pasajera, pero a medida que iban transcurriendo los minutos, cuando aquella oscuridad comenzaba a hacerse total, entonces, ambos se separaron y se miraron, como para convencerse de que todo era real.

_¡Es la señal...la señal de los cielos! Exclamó Luwer, abrazando a su amada, que ahora estaba desnuda tal como había venido al mundo, en verdad, ambos lo estaban.

_¡Pero! ¿ De que señal me hablas...Que es esto que está pasando Luwer?...Me da mucho miedo.  Preguntó Minshia asustada.Luwer la estrechó contra su cuerpo y acariciandole sus cabellos dorados, le susurró al oído:

_ Recurdas que te conté que en día en que nací, ocurrió que el cielo se oscureció tal como hoy, en pleno día? Pues bien, durante mucho iempo aquello fue considerado como una señal de Los Dioses, aunque yo nunca me creí aquello de que por haber nacido en aquellas circunstancias era alguien especial, después, muchos años mas tarde, alguien me dijo que aquello era un fenómeno  natural  que se repetía cada cierto número de años y ahora, al parecer..Era el tiempo señalado para eso.

Aún no estaba completamente oscuro, arriba, en el firmamento el sol mostraba una gran mancha negra en su centro y poco a poco el brillo iba desapareciendo.

_ Es extraño que ocurriera justamente ahora...Que estamos los dos juntos...Es como si el destino...

Comenzó a decir Minshia, pero Luwer no la dejó hablar y abrazándola por detrás la volvió a poseer, ambos se olvidaron por unos minutos del extraño fenómeno que estaba sucediendo en los cielos y una vez saciados sus deseos, permanecieron abrazados mientras que toda la Tierra  se oscurecía.

Habían unidos sus cuerpos, ambos eran jóvenes y vírgenes, mientras la oscuridadcubría todo, ellos permanecían juntos, sin ningún temor pues para ambos, aquella era una señal de los cielos, mediante la cual Los Dioses que habían creado el mundo y que manejaban los destinos de los hombres, les daban su beneplácito y seguramente algo tenían de razón. pues si se piensa bien ¿Quien hubiera podido adivinar un par de años antes, que aquel joven varín que se aprestaba a participar por primera vez  en aquel importante torneo realizado al pie de las Montañas Varsowots iba a encontrar el amor en una hermosa doncella que vivía una plácida existencia en un pueblecito muy pequeño,casi insignificante situado a orillas del Gran Río Luwín? Y más sorprendente aún: Que ese amor se consumaría precisamente en aquel mágico lujar, en medio de aquellas dos simbólicas columnnas de lo que fuera hace muhos soglos atrás la gran capital del Imperio d e Ut. Sin duda que aquellos Dioses en los que creían los habitantes de quellos pueblos, habían movido los hijos para juntar a aquellas dos almas, predestinadas a marse.

_¡Siento frío! Dijo Minshia, que aun permanecía abrazada por el joven varín.

Éste la envolvió con la piel de yocosats y luego se volvió a acostar junto a ella, quedando ambos abrigados.

_ No podemos regresar ahora, deberemos de esperar a que retorne la claridad y aparezaac de nuevo el so, mi vida. Le dijo Luwer, apretándola contra su cuerpo.

_¿ Y que pasa si el sol ya no vuelve a salir y esta oscuridad se quede para siempre en el mundo? Dijo ella asustada.

_ Pues en ese caso, me quedaré para siempre junto a tí...Pero no temas, que muy pronto volverá a brillar el sol, pues siempre la luz prevalece por sobre la oscuridad...Así lo aseguran los "favdnit qoncorsit" Le respondió Luwer.

_ Cuéntame Luwer esas historias de las cuales hablan tus antepasados...Quiero saberlo todo acerca de tí y después yo te hablaré de mí, auque ya lo sabes casi todo, querido mío. Dijo ella.

Y así ambos, aprovecharon las largas horas de oscuridad para contarse todas sus cosas, hablaron de sus sentimientos, de sus miedos y de sus sueños, hicieron planes que ambos sabían que iban a poder realizarse y también...Volvieron a hacer el amor,muchas veces...Hasta que el cansancio y el sueño les venciera.

Mientras arrba, sobre la bóveda celeste ya comenzaban a aparecer las primeras estrellas.

NOTA DEL AUTOR:

Muchísimos años más tarde,  "los favdnit qoncorsit" incorporarían la  Leyenda de Luwer en sus cantos épicos y relatarían todo lo que sucedió en aquel día en que la Tierra se oscureció, adornando la realidad con muchas fantasías e invenciones de su imaginación. Dirían, por ejemplo, que en aquella noche mágica, mientras los dos jóvenes amantes yacían dormidos  en medio de las columnas, éstas recobrarían sus diamantes y volverían abrillar de un modo tal, que su luz se podía ver desde muy lejos, incluso desde La Comunidad de Qerju y que allí todos se maravillarían.Pero eso es sólo parte de la leyenda...O tal vez no lo sea.

 

FIN DE LA PRIMERA PARTE.