"Un pequeño trozo de papel arrugado"

Así he llamado a esta pequeña historia...¡Pero! ¿Que es lo que estoy diciendo? Si ni siquiera esto da para una historia, ni siquiera un cuento, sino apenas es un incidente, una anécdota sin mayor importancia, aunque al menos parece que si la tiene para tres personas: Aquella que escribió la nota en el papel, aquella a la que fue destinada la tal nota y...Para mí, que por esas cosas de la vida me encontré con dicha nota.Pero mejor será que les cuente desde el principio esto, asó vosotros podreias juzgar si vale la pena tal asunto.

Iba, en aquella soleada mañana del mes de Diciembre, caminando por una de las calles  de mi ciudad, con cierta prisa, pues deseaba llegar cuanto antes a mi casa, luego de haber realizado ciertos trámites que no es del caso relatar aquí.Me detuve  en una esquina y mientras esperaba la luz verde del semáforo para cruzar, mi vista se fijó en una bola de papel arrugado que alguien había botado al suelo en vez de echarlo al basurero que se ubicaba unos metros más al costado.No supe porque lo hice, más lo cierto es que me agaché y lo cogí, seguramente con la intención de arrojarlo en el tacho basurero, pero antes de hacerlo, lo desenrrollé y vi que en el, alguien había escrito unas palabras, las cuales leí con detención, decía:

_Por favor, dame una oportunidad. Déjame que te lo explique todo y juntémonos en el lugar de siempre. Te amo.

Nada más, no había ningún nombre,ni fecha, sólo aquellas palabras, escritas seguramente con un bolígrafo de tinta azul y con una letra manuscrita.

Me quedé unos segundos pensando y luego sin mayores explicaciones guardé aquel papel en uno de mis bolsillos.

Ya en mi casa, volví a coger el apel y lo releí un par de veces, dejando volar mi imaginación en mil historias, cada una con un final diferente.Al observar detenidamente la nota me parecuió que la persona que la había escrito estaba muy nerviosa y desesperada, pero no tenía forma de saber algo más, ni siquiera si era un hombre o una mujer. menos sus edades o algún otro dato.

Mi cerebro analítico trataba de inventar distintas teorías para explicar aquel asunto que ya empezaba a obsecionarme.

Pensé que talvez quien escribió la nota,después de convencerse de la inutilidad de aquello, la arrugó y arrojó al suelo desilusionado, o a lo mejor, lo hizo quien la recibió, en un gesto de rabia no quiso saber nada más acerca de la persona que se la enviaba. No había forma de saberlo y además...¿Que podía importarme todo eso a mí?

En verdad, nada,pero el hecho era que ya llevaba un buen rato elucubrando acerca de aquel dichoso papelillo, entonces, sí me importaba.

Ahora observé el  papel en donde había sido escrita la nota, era una simple y sencilla hoja de cuaderno y eso me dio una pista.

¡Colegiales! Exclamé.

Claro que sí, pese a que por esos dias ya las clases habían terminado en varios colegios, aún podían verse jóvenes con uniformes y mochilas en las calles, entonces, lo más probable era que se trataba de un par de jóvenes estudiantes enamorados...Un amor juvenil.

 Un amor como aquel que yo viví en aquellos días tan lejanos de mi adolescencia allá en mi ciudad natal. Seguramente uno de ellos había cometido un error, un deslíz o bien se trataba de un malentendido que había quebrado aquella relación, pero quien escribió la nota quería una nueva oportunidad y poreso le pedía al otro, un otra, una cita en "el lugar de siempre"

Como ya se habrán dado cuenta, estoy imaginando toda una historia basada simplemente en una sencilla y escueta nota escrita en un papel encontrado en el suelo. Pero ¡Que le voy a hacer! Soy un hombre con mucha imaginación y quizás sea por eso que ahora último me las estoy dando de esxcritor.

La fecha. Ahora  estoy tratando de adivinar si aquella nota había sido escrita  recientemente, lo más probable es que sí, pues de locontrario hubiera sido hallada por el personal de aseo y no por mí.Entonces, aquellos enamorados, si es que no se reconciliaban antes, pasarían las fiestas de fibn de año, muy apenados y separados.

Aquello sería muy triste para ambos, en mi caso recordaba que hace algunos años, yo viví unas navidades alejado de una de mis hijas por motivos familaires, algo que me apenaba mucho, pero que afortunadamente ya fue superado.

Volví a mirar la nota, me fijé en la frase:" El el lugar de siempre" Eso me daba otra pista, pues significaba que ambos enamorados tenían un lugar especial en donde se reunían y que lo de ellos  ya llevaba mucho tiempo, lo cual daba esperanzas de que una relación así, no sería fácil de romperse.

Quizás ambos jóvenes se conocían desde niños y el amor había surido en sus adolescencias, como suele suceder.

Ahora me preguntaba que había pasado con la persona que había recibido la nota, solo podía conjeturar sus reacciones:

Puede ser que le haya dado una nueva oportunidad a su enamorado, o enamorada, entonces, ambos se habían dado las explicaciones y después de abrazarse y besarse, dejaron caer el arrugado papel sin darles mayor importancia, total..Ya volvían a ser felices.

Y si no había sido así, significaba que quien había recibido la nota estaba tan dolido o dolida, que no quería perdonar ni dar otra oportunidad al otro y por eso, había arrojado con rabia, aquel papel al suelo.

En tal caso aquella historia de amor terminaba así, lo cual me parecía una lástima pues quien  había escrito la nota, parecíaestar muy enamorado ( o enamorada).

Entonces me concentré en las dos últimas palabras: Te amo.

Aquello lo resumía todo, pensé: Si hay amor todo se ha  de resolver de buena manera y esta historia debería de tener un final feliz.

Como veis. No hay duda de que a pesar de mis años sigo siemdo un hombre extremadamente romántico, aunque exteriormente no lo parezca, me emocionan las historias de amor y soy capaz de imaginar un sinfín de historias basadas simplemente en un insignificante  papelillo que alguien arrojó al suelo.

Y ahora querreis saber que pasó con aquel dichoso papelucho, Pues...Nada. Lo he conservado con la remota esperanza de que pueda encontrar a sus protagonistas y poder saber lo que sucedió finalmente con su historia, esperando que esten juntos y felices.

Tito Fabio    (Fecha: 8 de Diciembre de 2016) 

"Un pequeño trozo de papel arrugado"

"Mi querido Tío Juan"

                   Era un "patiperro empedernido", pese a que  tenía un defecto en una de sus piernas, que le hacían cojear al caminar, mi querido tío gustaba de realizar largas caminatas, recorriendo aquellos lugares alejados e inhóspitos en donde nadie frecuentaba, de preferencia por los áridos y secos cerros  que rodeaban la ciudad de Copiapó, que por aquellos años de mi infancia no era nada m{as que una pequeña urbe de no más de cuarenta mil almas.

 Siempre acompañado de su fiel can, un perro de raza indefinida, no muy grande, pero resistente y leal, como suelen ser los perros que acompañan a sus amos vagabundos.

De mi tío me cuesta un poco recordar sus facciones: Moreno, al igual que mi madre, de cabello rizado, ojos de mirada burlona, algo pícara. Fisicamente era de baja estatura y como ya dijimos cojeaba de una de sus piernas, al parecer un defecto de nacimiento. Lo que si recuerdo de él, era que quería mucho a sus sobrinos, entre aquellos este servidor, que en aquellos años era apenas un muchachito ávido de aventuras como todos.

Por lo que me ha contado mi madre, mi tío no tenía un empleo fijo y se  había desempeñado en una gran variedad de trabajos,entre ellos: Operario de imnprenta en el periódico local de la ciudad en aquellos años llamado" EL AMIGO DEL PAÍS, también se desempeñó como vendedor en una de las casas comerciales de mi ciudad, en una funeraria y como la mayoría de mis tíos y mi abuelo, como pirquinero en las pequeñas minas de cobre que explotaba un judío de apellido Yurah. Mi tío tenía una ilusión. Se le había puesto  la idea en su cabeza de que en alguna de aquellas correrías por los cerros y el desierto encontraría un rico filón de oro o plata o bien un " entierro" con el cual su vida cambiaría de la noche a la mañana y se convertiría en un hombre rico.

Pero lo que más recuerdo de mi tío, eran " sus historias", aquellos cuentos en donde aparecía "El Jutre", su mujer "La Lola" "El Chivato Negro" y otros personajes que nos hacían estremecernos de emoción y miedo en aquellas noches en donde nos relataba aquellas historias, a la luz de una vieja lámpara de carburo o parafina, en la humilde rancha de mis abuelos paternos.

Allí nos reuníamos, mis hermanos y mis primos, hijos de mi tía Berta con los cuales convencíamos a nuestro tío para que nos relatara aquellas historias, muchas que él con su prodigiosa imaginación seguramente las inventaba allí mismo.

Mi tío era soltero, nunca se casó, ignoro si tenía alguna "amiga" o querida, ya que, como niños que éramos nunca nos interesamos en eso.No tenía hijos pero le gustaban los niños, seguramente hubiera sido un excelente padre, aunque su caracter aventurero le hacía que no se apegara a ningún hogar.

Pese a se Copiapó una ciudad pequeña, cuando me convertí en un adlescente ya dejé de ver a mi tío con mayor frecuencia y sólo de tarde en tarde me encontraba por casualidad con él, encontrándole cada vez más pequeño e insignificante.

Supe de su extraña muerte, cuando ya no vivía en mi ciudad, pies habíamos emigrado junto a mi padre a Santiago.

Fue mi primo Oscar quien me relató como sucedió aquello que aél le impactó mucho, pues fue quien lo encontró fallecido en la pequeña pieza que ocupaba en una casa para alojados.

Mis abuelos maternos, Vicente y Rosenda se habían preocupado de su ausencia, pese a que sab{ian que mi tío  solía largarse en sus correrías sin avisarle a nadie, pero esta vez fue su perro quien dio la alarma, unas vecinas le oyeron aullar de manera muy lastimera y finalmente al forzar su puerta desucbrieron su cadáver que ya llevaba un par de días de fallecido. Se tejieron muchas conjeturas, el médico dictaminó que  había fallecido de un paro cardíaco, lo cual  no dejó muy conforme a mis abuelos, ya que mi tío nunca mostró señales de  padecer de alguna dolencia al corazón.

Así dejó de existir en este mundo mi tío Juan, pero yo no lo olvidé y es así como hace algunos años, hice una pequeña recopilación de sus historias y edité un volúmen al cual titulé como CUENTOS NORTINOS pero que originalmente había titulado Cuentos de mi tío Juan, que es como debió de llamarse en justicia a  mi tío querido.Tito Fabio.

Pedro Picapiedras.-

Le llamábamos así; desde el primer día que apareció en nuestra sala de clases, todos ya sabíamos que ese iba a ser su apodo y era que en verdad, el pobre se parecía como una gota de agua a otra, al popular personaje de aquella serie televisiva.

Al principio al pobre le molestaba que le apodáramos así, más con el correr de los días fue aceptando con resignación aquel apodo y hasta se permitía echar algunas tallas al respecto.

Era un muchacho callado, muy introvertido y como alumno, le costaba bastante asimilar las materias de aquel curso de Electricidad que impartía nuestro instituto y que todos queríamos terminar de la mejor manera para poder ganarnos la vida en un futuro cercano.

Cuando se dio cuenta de que yo era casi el único que no lo molestaba trató de ganarse mi amistad y en verdad lo consiguió, ya que ambos teníamos varias cosas en común, para empezar nuestra pésima situación económica, lo cual era fácil de notar ya que mientras todos mis compañeros cambiaban tenidas bastante seguido, él y yo siempre vestíamos con las mismas ropas, en mi caso, porque era la única decente que poseía y en el caso de él, por algo que después supimos.

Pedro llegaba siempre atrasado y para nuestra extrañeza "el Profe" nunca le decía nada, se limitaba a parar por unos segundos la clase y mientras el muchacho se dirigía en silencio a su banco, él lo miraba serenamente sin decir nada, luego reanudaba con sus lecciones.

Pedro (Ya nadie se acordaba de su verdadero nombre) vestía siempre con su terno de color gris, una camisa blanca y corbata roja, a veces se le notaba sus pantalones arrugados, sin planchar y en los recreos casi siempre estaba  o conmigo o sólo, ya que los "pesaditos del curso", aquellos que nunca faltan y que gustan de reírse a costa de los más débiles continuaban apabullándole a tallas y bromas, algunas bastante pesadas.Otra cosa que llamaba la atención era que a eso de las tres de la tarde, después de nuestra colación, cuando nos tocaban las clases teóricas, el pobre se quedaba casi siempre dormido sobre su banco,  a veces hasta se le escuchaban algunos ronquidos, entonces no faltaba el bromista que colocándose  cerca suyo dejaba caer con gran estrépito algún objeto pesado al piso, para que todos nos matáramos de la risa cuando el pobre durmiente despertaba muy asustado y con una cara que en verdad producía  hilaridad, Pero sucedió que un día, en donde el muchacho faltó a clases, nuestro profesor, el Señor Páez, un hombre de caracter muy tranquilo, aspecto bonachón y siempre sonriente, se permitió parar su clase para contarnos algo, acerca del mentado Pedro.

Allí nos explicó porque aquel joven nunca llegaba a la hora y también porque se quedaba dormido. Supimos que era porque él no solo estudiaba como nosotros para ser un técnico profesional, sino que además trabajaba durante las noche en un restaurante nocturno, en donde se desempeñaba como garzón, con ese dinero él mantenía a su familia, formada por su madre y cuatro hermanitos menores,entraba a su trabajo a las diez de la noche y salía a las seis de la mañana, por eso  le quedaba muy poco tiempo para cambiarse de ropas y correr hacia el Instituto que quedaba un poco alejado del centro de la ciudad.Las clases comenzaban a las ocho de la manana y terminaban a las cinco de la tarde, por lo cual él disponía de muy pocas horas para dormir en su casa antes de partir para su trabajo.Cuando el profesor nos terminó de contar aquello, todos permanecimos en silencio, yo estoy seguro lo que sentían por dentro todos aquellos que frecuentemente molestaban a mi amigo, en mi caso, me sentía tranquilo y por el contrario, me alegraba de que al menos allí hubiera alguien que compartía las mismas penurias que yo. Debo recordarles que por esa época mi familia estaba atravezando por una pésima situación económica, mi padre estaba sin trabajo, mi hermano se había accidentado al caer de un microbús y el único que traía dinero a nuestro hogar era mi hermano menor, que tenía apenas dieciseis años y trabajaba como aprendíz en una fábrica, lo cual me hacía aparecer culpable, pues pensaba que yo debería de haber estado trabajando en vez de estudiar allí, pero esa es otra historia, volviendo a lo de mi amigo,cuando todos conocieron su historia se hicieron el firme propósito de no molestarlo más con sus bromas  e incluso,a  uno de mis compañeros se le ocurrió una manera para desagraviarle y al mismo tiempo estimularle,hablaron con el Profe y éste se mostró de acuerdo con esa idea.

Fue así como para el día 29, en donde se celebraba San Pedro y San Pablo que en aquel tiempo no era feriado, mis compañeros organizaron todo para darle a mi amigo una fiesta de sorpresa: Arreglaron la sala con globos y serpentinas, trajeron una torta y bebidas, también picadillos y canapés, trago no, porque el profe no lo permitió, lo cierto fue que cuando, como de costumbre apareció timidamente por la puerta de la sala el mentado Pedro, todos comenzaron a aplaudir y fue nuestro profesor jefe quien le explicó a que se debía todo aquello.

Al principo el muchacho se sintió algo desconcertado, pero luego se alegró mucho y hasta se emocionó con las palabras que le dedicó el Chino Wong. que era el alumno que más se ensañaba con él en los recreos.

Todos particpamos de aquella improvisada fiesta de onomástico y desde entonces ya nadie lo molestó más, pero mi amigo alcanzó a disfrutar poco tiempo de nuestra amistad, ya que unos días después no apareció por nuestra clase, pensábamos que podía estar enfermo y nos preocupamos, pero nuestro profesor nos explicó la razón de su ausencia:

_ Pedro (también le llamaba así) ya no vendrá más a clases, la razón es que se ha ganado una beca para ir a estudiar en la Universidad Patricio Lumumba en Moscú, viajará para allá con todos su  gastos pagados y se alojará en la propia universidad como lo hacen todos los becados.Él me mostró los pasajes y me pidió que lo despidiera de todos ustedes, me dijo que no les guarda rencor y que por el contrario, los aprecia a todos.

Nunca más volvimos a ver a nuestro compañero "Pedro Picapiedras", de eso, hacen ya casi cincuenta años, y desde estas página quiero enviarle un gran saludo en dondequiera que él se encuentra, de  parte de su ex compañero, quien aún lo recuerda.

Tito Fabio.