9. oct., 2016

Texto

(Cap.3 continuación)

_ ¡Está bien, mi amor! No te  desanimes, tengo la seguridad de que algún día no muy lejano volveremos a este lugar, esta vez acompañados de nuestros hijos.Le dijo Luwer.

Pasaron los siete días y una luna inmensa apareció en el cielo estrellado, era la noche que Minshia estaba esperando.

_¡Mira esa luna de plata,Luwer ¿Cumplirás la promesa que me hiciste?

_Está bien, iremos, pero no caminaremos, he preparado dos monturas, una para tí y otra para mí, así tardaremos menos en llegar y no nos cansaremos tanto. Dijo el joven.

Era una noche muy calurosa, como solían serlas todas las noches durante la estación de Las Cosechas en aquella región. Antes, Qerju había tenido una conversación con ambos y esto les había dicho:

- A ti Minshia tengo que decirte algo. No te critico que quieras ir de noche a la antigua ciudad, pues si así lo sientes, puede que sea por algo importante. Se que es peligroso, pero confío en que tu esposo sabrá protegerte de cualquier peligro. Yo también he visto eso que tu llamas "serpiente de fuego" No son sueños ni ilusiones, algo extraño y mágico sucede allá en las noches de luna llena, pero nadie jamás se ha atrevido a averiguarlo.Nada saco con tratar de convencerte de que no vayas de modo que te doy mi bendición y le pediré a Los Dioses que les protejan de todo mal.

Mas tarde, ambos,montados a lomo de sus Ganadobas se alejaban de La Comunidad con rumbo a las ruinas de La Ciudad de Los Fantasmas, bajo el cielo iluminado por aquel gigante disco de plata.

A medida que se acercaban el nerviosismo y la tensión se iban apoderando de los espíritus de ambos. El viajese les hizo largo y tedioso y recién cuando divisaron las dos altas columnas que tan bellos recuerdos les traían, respiraron ,aliviados.

-¡Mira Luwer...Ahora parece que ellas resplandecen!

Minshia tenía razón, aquellas dos columnas de piedra, al recibir la luz de la luna paracía resplandecer, quizás era tan sólo una ilusión, pero sin duda que aquello era un espectáculo maravilloso.

_¡No sólo las columnas!¡Mira, también el templo pareciera estar iluminado! Exclamó Luwer.

Y así era. Aquel templo en donde ellos se habían visto por primera vez, ahora tomaba un color blanco resplandeciente, pero eso no era todo.

Ya habían llegado a las bases de los antiguos paredones o muros que rodeaban la ciudad, ambos se apearon de sus cabalgaduras, dejándolas atadas a un pilar y continuaron a pie hasta detenerse frente a las dos altas columnas de piedra.

_Ya estamos en donde tú querías Minshia. Dijo el joven, abrazando a su compañera.

Al mirarla le pareció que ella se veía más hermosa que nunca y se lo dijo.

_¡Ah, mi adorada Minshia! Estoy seguro de que si te vieran ahora, hasta la mismísima Diosa Cearit se sentiría envidiosa de tu belleza, amor mío.

_¡Tú también eres hermoso y apuesto como un Dios, mi amor!

Le dijo ella, abrazándole, luego ambos caminaron muy unidos hacia la entrada principal de aquel viejo templo. Luwer la soltó un momento para preparar su arco ya que recordaba muy bien lo sucedido antes con aquellos dos mostruosos escorpiones, pero esta vez, todo se veía en calma.

Mientras el joven tensaba su arco, apuntando con una de sus flechas en todas direcciones, Minshia avanzó lentamente hacia el centro de aquella sala, allí estuvo un rato de pie sin hacer ni decir nada, ya el joven comenzaba a preocuparse y la llamó:

_¡Ya está bien Minshia...Regresa aquí por favor!

Pero ella, al parcer no le oía, pues estaba en un profundo trance, mientras arriba, en la bóveda celeste, las estrellas resplandecían.Fue entonces cuando Luwer sintió como que alguien cantaba, era un canto extraño, se quedó paralogizados y prestó atención a esa voz. Quiso avanzar hacia donde estaba su esposa, pero una fuerza desconocida se lo impedía, trató de llamarla, pero tampoco le salía su voz. Sintió mucho miedo y fue entonces cuando escuchó frtrás suyo una voz de mujer:

_¡Quédate tranquilo Luwer...Nada malo les sucederá!

Entonces el joven sintió una gran calma y tranquilidad, le parecía como si todo eso fuera solo un sueño, pensó que tal vez estaba en verdad dormido y que bada de lo que allí sucedía era real.

Desde los rincones de aquel salón comenzaron a emerger personas portando en sus manos una antorcha encendida, todos llevaban túnicas anaranjadas y capuchones, eran altos y delgados y caminaban lentamente en fila, formando un círculo alrededor de Minshia, mientras ella permanecía con sus ojos cerrados y pronunciaba unas palabras en unalengua desconocida.

Pero Luwer  ya no sentía miedo, esas personas no le atemorizaban y parecían sentir un gran respeto por su esposa, ella se veía muy tranquila. La voz de mujer que había escuchado volvió a hablar detrás de él:

_¡Luwer...Luwer No debes de temer...Me has traído a mi hija para que la vea por última vez y eso te lo agradeceré por siempre.Tú no eres un extraño y estás aquí, porque aquí debes de estar en esta noche, pero ahora vas a dormir y cuando despiertes tu mujer te explicará todo y lo entenderás.

Como entre sueños, Luwer vio que su esposa se volvía y le sonreía. Quiso decirle algo, pero no pudo y se sumergió en un profundo sueño.

Nunca supo cuanto tiempo permaneció dormido, despertó de pronto, sobresaltado, a su lado su bella esposa le acariciaba sus negros cabellos.

_Despertaste al fin, amado mío ¿Estás bien, verdad?

 Luwer se sentía muy relajado, aquel sueño había sido reparador. Comenzó a recordar lo que  había sucedido y el lugar en donde se encontraban, trató de  ponerse de pie, recién entonces se dio cuenta de que estaba amaneciendo.

_¡Está amaneciendo!¿Cuanto tiempo llevo dormido querida?

_No te preocupes ¡Si! Dormiste varias horas, pero yo he estado siempre junto a tí y nada malo sucedió.

_¡Pero...Esos hombres! y Esa voz de mujer que escuché ¿Quienes son?

Minshia se abrazó a él tiernamente y mirándole a sus ojos le preguntó.

_¿Acaso los visteis,,,Oiste a mi madre Luwer?

_Vi a unos hombres que portaban antorchas en sus manos y oí una voz de mujer. Respondió el joven muy confundido.

Minshia besó los labios de sus amado y él le respondió con ternura, fue un beso embriagador, después de apartarse ella le dijo:

_ Esta noche me han sido revelados todos los misterios de mi vida, amor mío y yo voy a compartirlos contigo, porque soy tu mujer y entre nosotros no deben de haber secretos...Escucha Luwer:

_ Esos hombres que visteis no son fantasmas. Ellos son...Los Cuidadores...Viven aquí, en esta ciudad en ruinas, ocultos en los sótanos que existen debajo de los templos y edificios, se trasladan por túneles secretos y así lo han estado haciendo por siglos, desde la época en donde un gran cataclismo destruyó su avanzada civilización.

_¿Que dices...Acaso esos hombres son capaces de vivir cientos de años? Le preguntó Luwer.

_¡No Luwer. ellas son personas como nosotros, algo extraños si, pero no tan diferentes.Lo que sucede es que se van cambiando...Te lo explicaré: Uno de esos túneles conduce directamente a un lugar muy especial, al cual ellos llaman LA COMUNIDAD DE UT, no me preguntes en donde queda pues no lo sé, lo único que me han explicado es que existe una Gran Fortaleza en un lugar de muy difícil acceso, allí viven los descendientes  del Príncipe Urut, aquel que logró escapar de la catástrofe que destruyú su imperio, ellos son como monjes, se hacen llamar "Los monjes combatientes" o Iusses y viven aislados del mundo dedicados al estudio, la meditación, manteniendo vivo el culto a La Gran Diosa Cearit, por eso en cada noche de luna llena realizan una ceremonia en el Salón Principal del Templo, allí en donde estuvimos.

Minshia permaneció en silencio observando la reacción de su esposo, quien la miraba con su boca abierta, al fin  exclamó.

_¡Todo esto que me cuentas  me parece algo fantástico...Pero ¿Que tiene que ver contigo o ...Acaso eres tú la hija de La Diosa Cearit?

Ella sonrió:

_¡No...Por supuesto que no! Pero ya sé quienes fueron mis padres...Ellos me lo dijeron.

Minshia tenía sus ojos húmedos, se limpió con el dorso de su mano y prosiguió:

_ Mi madre solía venir aquí, ella era sacerdotiza del Templo de La Diosa y fue aquí en donde conoció a mi padre...Fue un amor prohibido, pues ella no debía de enamorarse y menos aún de un extranjero, como lo era mi padre...Pero sucedió y el fruto de ese amor prohibido, fui yo, Luwer.

La joven ahora ya no tenía lágrimas en sus ojos y Luwer la escuchaba atentamente, ella continuó:

_Mi padre  no era ya un hombre joven y le fascinaba venir a estas ruinas.Lo hacía cada vez que sus grandes obligaciones se lo permitían, pues mi padre era nada menos que el último Rey de Qocerit...Mi padre era Vactuss III.

Esta vez Luwer se quedó anonadado, lo que le contaba su bella esposa le parecía algo tan descabellado que si él no hubiera visto lo sucedido en aquella noche le hubiera costado creerle, pero ella, secando  las lágrimas de sus ojos, continuaba:

_¡Si Luwer..Yo soy la única hija viva delRey Vactuss III...Soy su legítima y única heredera al trono de Qocerit ¿Te das cuentas?

Luwer al fin dijo algo.

- Entonces eso explica porqué Ciwutt deseaba casarse contigo...El de alguna forma sabía la verdad.

_No lo sé Luwer, Según lo que se ha sabido, Ciwutt asesinó a todos los herederos, mi padre tenía muchos hijos, pero ninguno sobrevivió, en realidad ´él eliminó a toda mi familia a excepción de mi madre que era la única persona que sabía de mi existencia, pues mi padre me ocultó cuando era pequeña, entregámdome a un monje mendicante y él me llevó donde mis padres adoptivos para que me criaran como si fuera hija de ellos.En cuanto a mi madre, ella fue castigada severamente por los monjes de La Comunidad y cuando ella dio a luz, después de amamantarme me sacaron de su lado y ella permaneció recluída y solo por esta noche se le permitió queme viera.

_Yo escuché su voz...Era una voz muy dulce...¿Entonces tu madre aún vive? Exclamó Luwer que aún no dimensionaba del todo lo que le contaba su mujer.

_¡Si, pero es como si estuviera muerta1 Jamás podrá abandonar La Comunidad y tampoco lo desea, me dijo que se que ahora que me ha visto y te ha visto a tí, que sabe que eres mi esposo se ha quedado tranquila, pues sabe que tú vas a luchar por mí, que me defenderás a mi y a nuestro hijo.

Luwer se  puso de pie y ayudó a Minshia a hacer lo mismo, luego la abrazó fuertemente y la besó apasionadamente en su boca, secó sus lágrimas con sus labios,ella se veía ahora  calmada y tranquila.

_Nada más podemos hacer aquí, esposo mío, podemos regresar al Valle Escondido y marchar a donde tú quieras. Yo ya sé todo lo que deseaba saber, ahora tengo mucho en que pensar, pero lo mejor es que te tengo a tí Luwer y también pronto he de tener a nuestro hijo ¡Como ves, ahora lo único que tenemos que hacer es buscar un lugar tranquilo en donde vivir juntos el resto de nuestros días!

Comenzaron a caminar lentamente rumbo al Valle Escondido, ambos tomados de la amano y en silencio. Ya estaba plenamente de día.