11. oct., 2016

Texto

Capítulo IV:Vientos de Guerra en Varesocor.

Había transcurrido justo un año desde el día en que se produjo el eclipse de sol en el Valle de Varesocor y un gran ejército comandado por el Loq Gomecor, establecía  su campamento en la reibera opuesta del Gran Río Luwin. El magnífico puente construído por el Loq Nilezat  había resistido sin problemas el paso de los mil carros de guerra y de las máquinas de asedio tiradas por yuntas de duhocats y también por miles de esclavos, mayoritariamente qejviats, los cuales habían sido capturados en las campañas que desde un año atrás se llevaban a efecto en las Tierras Ignotas.

Con respecto a esta campaña, los resultados no habían sido del todo satisfactorios para los invasores qocerios, en efecto, las fuerzas comandadas por el Gigante Ici Horsi habían logrado conquistar  una buena porción de territorio en aquellas tierras salvajes, pero a un costo elevadísimo tanto en recursos como en vidas humanas, pues los qejviats habían  ofrecido una dura resistencia. Estos, estaban liderados por el Wan Var Snuata y de un modo u otro se las ingeniaban para sorprender a los invasores, atacándoles por sorpresa, ya sea en pequeños grupos y aprovechando el mayor conocimientos que ellos tenían de esas selvas impenetrables.

Así, aquella campaña que el Loq había estimado que duraría unos pocos meses a lo sumo, ya se dilataba por más de un año y se resultado aún parecía incierto. Es cierto que Ici Horsi había tomado la aldea de Krull, estableciendo en ella su cuartel general, pero mucho antes el Tiwan se había marchado de allí y su paradero era desconocido, su hijo Var Snuata había tomado el control y con mucha inteligencia y astucia había organizado a sus hombres para defender sus territorios. La guerra había sido muy sangrienta y cruel, los qejviats no hacían prisioneros y cada vez que lograban atrapar a sus enemigos, los sacrificaban de acuerdo a sus ritos ancestrales, devorando sus corazones y cortándoles sus cabezas, dejándolas colgadas de las ramas de los árboles con el fin de causar terror entre sus enemigos, esto causaba sus efectos y los guerreros de Ici Horsi ya no se mostraban tan entusiasmados  por continuar adelante, pese a las promesas de grandes riquezas y honores que se les había prometido si llegaban hasta aquella mítica Ciudad Perdida de la que tanto se hablaba.Aquel sueño parecía cada vez más lejano y muchos desertaban, a medida que se iban internando más y más en aquellas tierras desconocidas.

Los qocerios, en cambio, si tomaban prisioneros, obedeciendo las órdenes del Rey, quien les necesitaba para transportar los implementos necesarios para la nueva campaña que ya estaba preparando. Con el pretexto de aplastar a los rebeldes de Monzut inició la campaña al otro lado del Gran Río, aunque todos sabían que el objetivo principal era la rica Ciudad de Lalerot y con ella, todo el país varesio.

Por todas las ciudades del reino de Qocerit, "los ciwudios", fanáticos partidarios del Rey, recorrían hasta los más apartados lugares para reclutar a los jóvenes y enrolarlos en los ejércitos del rey, después de una breve instrucción en los cuarteles se les enviaba a cualquiera de los dos frentes: Elfrente sur, cuyo centro de operaciones era el Puerto de Quinsat y el frente norte, situado en la ciudad de Qcozot a orillas del Luwin.

Era precisamente en aquella ciudad en donde se encontraba el Rey Ciwutt junto a sus principales colaboradores, entre los cuales no podía faltar el Mago Real de su Corte, Tolin Basi y a él le hablaba el soberanp:

_¡Observad con atención a aquellos gallardos y valientes guerreros qocerios, ellos marchan felices y con mucho entusiasmo porque saben que al fin ha llegado su hora...Yo les cubriré de gloria y de riquezas si logran los objetivos buscados! ¡Ah, cómo me gustaría ir junto a ellos en vez de permanecer aquí como un espectador más Tolin Basi!

_¡Señor! Vos sabeis que vuestro lugar es estar en donde ahora estais...A la cabeza del reino. No sería prudente que arriesgaras tu vida, exponiéndote en el campo de batalla...Una flecha perdida o un simple accidente pondría en riesgo todo lo que estais haciendo, pero tened confianza en vuestros hombres, ellos saben que luchan por vos Señor y están dispuesto a morir si así fuera necesario. Le respondía el mago.

_¡Si lo sé Tolin Basi! Pero yo siempre he sido un hombre de acción y me cuesta permanecer inactivo sabiendo que ahora estoy a punto de lograr la gran meta que me propuse...Vos mismo me lo vaticinasteis ¿Recuerdas? Dijiste que yo era El Elegido por Los Dioses, el hombre que volcería a reunir bajo su corona a los tres pueblos del Valle, también medijiste que esperara la señal de los cielos y yo supe esperar, en lo único que me has fallado es en lo relativo a ...Esa mujer, pero aquellos hombres que envié trás ella no han regresado, no sé si lo haran algún día, más yo no puedo esperar...Con ella o sin ella conquistaré el mundo y así la encontraré en donde quiera que se encuentre.

A su lado, el Loq Mayor, Nilezat permanecía en silencio, hubiera querido ser él quien marchara a la batalla, pero el Rey había optado por su amigo y rival Gomecor, sin embargo, le quedaba el consuelo de que mientras los hombres de éste se desgastaran, los suyos permanecían en la capital, Obamit y en las ciudades principales  controlando la situación, aquello le permitiría estar permanentemente en contacto con Ciwutt, lo cual le permitiría recuperar la confianza perdida, por el traspiés sufrido tiempo atrás.

_Estás muy silencioso Nilezat y te entiendo, hubieras querido ser tú quien marchara en lugar de nustro camarada Gomecor, pero no te impacientes, ya llegará tu hora, por ahora te necesito aquí, junto a mi y te voy a encomendar una tarea importante: Quiero que utilices todos los recursos a nuestro alcance  para que descubras y captures a un hombre que desde hace tiempo nos está causando grandes problemas, ese que se hace llamar Tauthor, El Invisible, sé que es escurridizo como un pez y astuto como el zorro del desierto,que tiene muchos seguidores, los cuales se ocultan y trabajan en las sombras...Quiero que lo atrapes y me lo traigas, vivo o muerto.Dijo el Rey.

_¿Tauthor? He oído hablar de él y sé que ese hombre está detrás de muchos rebeldes que se reunen en secreto para complotar contra vos Señor, no te quepa duda de que le atraparé y destruiré a todos esos traidores, aunque se escondan en el mismo infierno, los capturaré. Respondió con vehemencia Nilezat.

Tolin Basi que permanecía atento a la conversación, esbozó un leve sonrisa, iba a decir algo pero Ciwutt se anticipó:

_Creo que por hoy, nada más podemos hacer, regresaremos a Obamit y que cada uno cumpla con sus deberes.

Una hora después, la comitiva real se ponía en marcha rumbo a Obamit, comenzaba a oscurecer y en el campamento militar situado a orillas del Luwin, miles de antorchas comenzaban a encenderse y también las fogatas en donde los guerreros acantonados calentaban sus alimentos.