13. oct., 2016

Texto

Cap.IV (Continuación)

Ocultos trás unos matorrales, sobre un pequeño ontículo cerca del Gran Río Luwin, Monzut y su compañero Netea, observaban atentamente los movimientos que se estaban produciendo en la ribera. Ellos había estado desde hacía tiempo vigilando en las inmediaciones del puente y ahora lo que esperaban estaba ocurriendo, la  tan temida y anunciada invasión era ya un hecho.

_Regresemos de inmdiato a la colina, ya nada  tenemos que hacer aquí, debemos prepararnos para defender nuestras posiciones y  enviar de inmediato mensajeros para advertir a las ciudades del Valle, en especial a Lalerot. Dijo el joven rebelde.El rostro de Monzut denotaba cansancio, días antes sus vigilantes le habían avisado que se notaba mucha actividad al otro lado del río y de inmediato decidió trasladarse hasta allí, para ver por si mismo lo que estaba sucediendo, ahora ya tenía la confirmación y aunque estaba preparado para ello, ahora al  observar la magnitud del ejército invasor su ánimo decaía, ya que sabía, como buen militar que era, que por mucho que se esforzaran no podrían detener a un ejército tan superior a ellos, pero estaba decidido a, a lo menos, ofrecer una feroz resistencia a los invasores.

En las semanas anteriores había enviado emisarios a Lalerot  solicitándole al Minch que le enviara más hombres y armamento para reforzar la colina, pero no había tenido mucho éxito y solo había recibido algunos pertrechos y casi nada más.

_ Mañana organizaremos a la gente para que abandonen las faldas de la colina, ordenaremos que las familias marchen hacia Lalerot y solo los hombres permaneceremos en ella para defender nuestras posiciones, todas las mujeres, ancianos y niños deberan partir para ponerse a salvo en la ciudad. Decía el joven, mientras cabalgaba rumbo a La Colina.

Netea, a su lado le escuchaba atentamente, él se daba cuenta del enorme cambio que había experimentado su camarada y amigo desde el día en que supo de " la desaparición de su querida hermanita", lo único que le conformaba era la seguridad de saber que ella no estaba en poder de Ciwutt, esa información le había sido corroborada por el enviado de  Tauthor, éste le había asegurado que su hermana Minshia se encontraba a salvo, en algún lugar de Las Tierras Ignotas, al menos hasta esos días en que Ici Horsi permanecía en el Puerto de Quinsat. Pero aquello había sucedido un año atrás, después, cuando el Gigante Ici Horsi invadió las tierras de los qejviats, se perdió toda comunicación y aquello era algo que angustiaba al joven Monzut.

_ Amigo Netea, ahora ha llegado la hora de la verdad para nosotros. Sabemos que vamos a enfrentar a fuerzas muy supeiores a las nuestras, pero para eso nos hemos estado preparando y sé que no les va a ser fácil derrotarnos...¡Lucharemos con valor y con fe y si tenemos que morir en el combate, lo haremos, sabiendo que estamos sacrificándonos por una causa justa.

_Así es Monzut. Por eso estamos aquí- Le respondió su amigo.

Ya una vez en La Colina, Monzut dio la orden de que todos los habitantes se reunieran en los faldeos de ella,una vez reunidos les habló así:

_Amigos míos,les tengo muy malas noticias, pero es mi deber prevenirlos a ustedes, para que cada uno tome sus propias decisiones. Cuando decidimos abandonar el ejercito de nuestro reino, lo hicimos sabiendo que tarde o temprano nos tendríamos que enfrentar a nuestros ex compañeros de armas, también ustedes, que han arriesgado sus vidas y dejado atrás todo lo que poseían para buscar aquí un lugar en donde vivir en paz, estaban seguros de que Ciwutt no nos dejaría esa opción y así ha sido. En estos momentos, unpoderoso ejército ya ha cruzado el Gran Río y se apresta para avanzar por el Valle de Varesocor, su objetivo es la Ciudad de Lalerot y las demás ciudades varesias del Valle, pero para eso tendrán que pasar por esta colina y quí les esperaremos...

No quiero sacrificar inutilmente a quienes no estabn preparados para pelear, por eso he ordenado que prepareis a vuestras familias,a vuestras mujeres, ancianos y niños para que inicien la marcha rumbo a Lalerot, allá, dentro de sus altas murallas estaran seguros, sé que el Minch les dará asilo y cobijo, ya que ellos se beneficiaran con la fuerte resistencia que nosotros les haremos a los invasores.

A los hombres, a todos aquellos que sean capaces de tomar un arma y pelear también les doy la opción de: Quedarse junto a nosotros para defender esta colina hasta la muerte o partir junto a sus familias para Lalerot. No les presionaré y deben saber que quedarse aquí es casi un sacrificio pues nos enfrentaremos a un ejército muy superior, de modo que ustedes decidan.

Cuando terminó de hablar Monzut, se hizo un silencio sepulcral, en los rostros de los que le escuchaban se notaba la preocupación y angustia, muchos decidieron acompañar a sus familias en la gran caravana que se organizó, pero muchos también se despidieron de sus seres queridos y optaron por quedarse junto al joven y sus camaradas de armas.

Al día siguiente, muy temprano, una gran caravana  comenzó a alejarse de La Colina, mientras desde lo alto aquellos que decidieron quedarse los veían partir con sus corazones apretados,los rostros entristecidos, pero con la férrea decisión de permanecer en sus puestos de combate ydarles dura bartalla a los invasores.