17. oct., 2016

Texto

Cap.IV (Continuación)

Minshia y sus acompañantes fueron recibidos por todo aquel pueblo con grandes muestras de júbilo  y alegría. Los hombres se inclinaban ante la hermosa rubia y las mujeres se le acercaban y besaban sus vestiduras, pues ya la voz de que ellaera la verdadera reina de Qocerit se había esparcido por todo aquel villorio.

Baschir, haciendo gala de su elocuencia se mandó un discurso de aquellos que calan profundamente en los corazones de quienes les escuchan, en él les explicó a todos que aquella jovencita que más parecía una diosa queuna mujer,era la verdadera  y única heredera al trono de su reino y que aquelloles daba nuevas esperanzas y fuerzas para continuar la lucha  que ahora les parecía más justa que nunca y por por cuya causa estaban dispuestos dar sus vidas si fueran necesario hacer ese sacrificio.

Después de aquello fueron todos recibidos en la salita de la morada del Rubio Baschir.

Aquella noche, mientras abrazaba a su mujer, Luwer recordaba las últimas palabras de Baschir en su discurso:

_ Desde ahora en adelante no nos detendremos hasta triunfar, divulgaremos de una u otra forma la gran noticia de que tenemos una reina....Una legítima reina que se ha de sentar algún día en el trono de Qocerit...No lo olviden: Todos los habitantes de nuestro país tendrán que enterarse de la verdad: Que Ciwutt es un usurpador y por lo tanto, tarde o temprano tendrá que caer...Eso ...¡Os lo juro Majestad!

Minshia se daba cuenta de que su esposo permanecía desvelado.

_¿No puedes dormir, querido mío? Le preguntó.

_ Así es, pues hoy he visto con otros ojos a mi mujer y en verdad...No se si me ha gustado más aquella o la que  antes creía conocer muy bien...Me siento un poco confundido.

_ No debes de estarlo, en verdad todo es muy simple: Yo te amo y tú me amas y ambos vamos a tener un hijo ¿Ves?

Le respondió ella arrimándose más a él.

_Precisamente...Nuestro hijo ya no podrá ser un niño como cualquier otro ¿Cómo lo hemos de criar? ¿Como a un hijo de padre varín, al cual su pueblo rechazará como futuro Rey de Qocerit, por parte de su madre ..Y yo¿ Que soy, aparte de tu esposo? Se preguntaba Luwer consternado.

Minshia le abrazó y besándole en  los labios con ternura le susurró al oído:

- No te hagas tantos problemas, serás lo que tú quieras ser, antes que nada eres mi esposo y yo, por muy heredera al trono, sigo siendo tu mujer y como tal, te debo respeto y obediencia...Además...Te amo ¿Qué más puedes pedir?

Luwer la besó con pasión y antes de dormirse le dijo:

_Nada más mi amor, sé que soy el más afortunado de los hombres por tenerte, por ahora permaneceremos aquí, en este hermoso lugar aquí ha de nacer nuestro hijo y le criaremos y cuidaremos hasta que él crezca. Afuera...¡Que el mundo se caiga en pedazos, eso no nos va a importar!¿Verdad?

_ Verdad_ Dijo ella y se durmieron abrazados, aunque ambos sabían que no era así.