22. oct., 2016

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CAPÍTULO VII: "El dilema de Ici Horsi"

El golpe dado por Var Snuata produjo un efecto devastador en el ejército qocerio del sur, los hombres desconcertados huían como conejos y desertaban de las filas, muchos cayeron en  manos de los qejviats y fueron masacrados por estos, otros, al no tener quien los liderara, ya que no solo Ici Horsi había caído, sino también sus principales Loqs habían pereccido en el incendio o se habían extraviado en las espesas selvas. Fue así, como aquella invasión a Las Tierras Ignotas se convirtió en el primer fracaso de Ciwutt y cuando comenzaron las grandes y torrenciales lluvias, los restos de aquel poderoso ejército tuvieron que emprender el regreso al Puerto de Quinsat completamente derrotados.

Sin embargo a Ciwutt no le afectó tanto aquel revés, ya que ahora toda su atención estaba puesta en el otro frente, en donde el ejército comandado por el Loq Gomecor avanzaba sin mayores obstáculos por el pais varesio con destino a Lalerot.

Mientras, en el sur, el Gigante Ici Horsi y muchos otros prisioneros eran conducidos por Var Snuata rumbo a Valle Escondido, en donde permanecieron por un tiempo, más, alcabo de un tiempo se les llevó hasta Lobinot, el bastión rebelde, en donde Baschir ya había hecho construir una fortaleza, aprovechando un pequeño islote que dominaba la bahía y a la cual se podía acceder mediante barcazas a remo.

_ Van a pagar muy caro esta afrenta, estoy seguro de que Ciwutt enviará más hombres para arrasar con tu pueblo de salvajes y a tí te van a colgar desde la torre más alta de la fortaleza de Obamit_ Amenzaba El Gigante, furioso.

Var Snuata le respondía:

_ ¿De que ejército me hablas? Tú ya no tienes ejército, la mayor parte de  ytus hombres estan muertos o permanecen prisioneros a la espera de que mi padre decida la suerte que van a correr, en cuanto a tí, te vamos allevar donde nuestro Consejero, él fue quien intercedió para que no te matáramos, de lo contrario yo me hubiera dado ese gusto.

Ici Horsi era un hombre valiente, pero su moral estaba por los suelos, al saber que había fracasado completamente en su misión y que aquello su  jefe jamás se lo personaría, se sentía completamente desanimado.

Fuertemente  encadenado fue subido a una falachs y conducido a la fortaleza del islote.Una vez en ella lo encadenaron a una columna de piedra y ahí fue cuando vio por primera vez al anciano que llamaban El Consejero, éste se le acercó y mirándole fijamente a los ojos le dijo:

_Mi nombre es Qerju y si aún estás con vida, me lo debes a mí. Ahora Ici Horsi te voy a presentar a unas personas, pero te advierto que  debes de guardarles respeto pues de ahora en adelante tu vida dependerá de ellos.

El anciano hizo una señal a un guardia y entonces apareció en la entrada de aquel salón la joven Minshia, ella llevaba ahora un elegante traje confeccionado con una tela brillante y llevaba sus rubios cabellos anudados en una magnífica trenza. Ici Horsi se quedó con la boca abierta, sin atinar a nada, pero tuvo la certeza de que aquella mujer era alguien muy importante y no solo por su gran belleza.Ella  le habló:

_¡Mírame bien Ici Horsi! Se que has luchado con gran valentía e inteligencia para llegar a convertirte en un importante Loq del Ejército Real, se también que serviste con lealtad a mi padre Vactuss III yque él te distinguió con aquel collar de plata que acredita tu rango de Gran Loq...Pero también se que ultimamente  te has equivocado y no te culpo, pues, al igual que otros, te has puesto al servicio de un usurpador que ocupa  el trono que no le pertenece...Un traidor que le juró lealtad a mi padre, pero cuando este falleció asesinó a toda mi familia...No te extrañes...Yo soy Minshia la hija de VactusIII y por lo tanto la única y legítima heredera al trono de Qocerit.

Ici Horsi miraba a la joven, con una mezcla de admiración y estupor, recordaba todos esos rumores que había escuchado, aquellos rumores en los que no creía, pero ahora que estaba frente a aquella joven...Ya no estaba tan seguro de lo que antes había asegurado.Tartamudeó:

_¿Tú..Perdón...Vos, eres la hija perdida de mi Señor Vactuss III El Grande?¿ Eres acaso aquella que Mi Señor...Ciwutt busca desesperadamente?

_ Así es...Pero jamás me hubiera casado con aquel hombre que asesinó a mis hermanos y familiares. Yo recuperaré  mi lugar, algún día, mi pueblo sabrá de mi existencia y ese al que tú llamas Mi Señor, pagará por sus crímenes.

En aquel momento entró al salón el joven Shar de los varines, Ico Horsi le dirigió una terrible mirada.

_De modo que tú también nos traicionaste joven varín, después de todo lo que Mi Señor Ciwuut hizo por vosotros.

Luwer se le acercó y  enfrentándosele le respondió:

_No he traicionado a nadie, por el contrario, fui engañado pues se medijo que ella estaba prisionera por los qejviats y se me envió en su búsqueda, pero ahora ya sabes toda la verdad y de tí depende tu futuro: Te estamos dando la oportunidad de vivir y de ponerte al servicio de tu verdadera reina o bien de seguir al lado de quien ususrpa el trono, como ves, puedes convertirte en nuestro aliado o seguir siendo el enemigo...Tu decides Ici Horsi.

Despues de aquello, elñ guigante fue llevado a una celda y dejado allí para que reflexionara.Lo que pasaba por la cabeza de aquel hombre era un verdadero dilema. Si lo que afirmaba aquella jovencita era verdad, entonces él debía de cumplir su juramento hecho al ingresar al ejercito y servir a la verdaera reina, es cierto que admiraba y respetaba a su antiguo jefe Ciwutt, pero...

No era una decisión fácil y necesitaría muchos días para tomar una decisión, si es que  aquellos que lo tenian en su pder se lo permitían.

Luwer y Minshia se retiraron, mientras que Qerju se reunía con Var Snuata para planear sus próximos pasos a seguir.

_Si conseguimos que ese hombre se pase a nuestro lado entonces habremos obtenido un gran triunfo para la causa. Decía el viejo Consejero.

Pero Var Snuata no era de la misma opinión y le rebatía:

_¿Cómo vamos a saber la verdad? Ici Horsi nos puede mentir diciendo que se plegará a los nuestros, pero una vez libre nos traicionará. Yo no lo dejaría con vida, le mataría y le enviaría su cabeza como obsequio de cumpleaños a Ciwutt.

A ellos se sumó Baschir, quien traía noticias frescas:

_¡Escuchádme...Tengo excelentes nuevas: Se ha producido un levantamiento en la Ciudad de Quinsat, nuestro amigo Tauthor ha conseguido que el pueblo se alce en contra de las desmoralizadas tropas que trataban de mantener el dominio del puerto, ahora él maneja la situación y muchos guerreros se han pasado a nuestro bando...Quinsat vuelve a ser nuestro.

La noticia se expandió rapidamente por el poblado de Lobinot, provocando una inmensa alegría entre sus habitantes, aunque muchos de ellos ya no pensaban regresar a su antiguo hogar, pues habían encontrado allí uno nuevo, si se alegraban por aquello que habían quedado allá.

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