25. oct., 2016

Texto

CAPÍTULO VIII:Lireyot.

Lireyot, en la lengua de los antiguos qocerios significa" huesos quemados" y es así, como la historia y también, los fadvnit qoncorsit, bautizaron a aquella colina sin nombre, en donde  Monzut organizó a su pequeño grupo de hombres con la idea de establecer una defensa para obstaculizar y detener durante el mayor tiempo posible el avamnce de cualquier ejército invasor, proveniente desde el otro lado del Gran Río.La razón de este nombre, la comprendereis después de este capítulo.

Volviendo a aquellos días:

Un gran ejército formado por veinte mil guerreros fuertemente armados con lanzas, espadas, cascos, escudos y toda clase de armas de mano, más optros mil carros tirados por yuntas de duhocats se movilizaban por la orilla norte del Gran Río Luwin, su destino era sin lugar a dudas la ciudad amurallada de Lalerot, la más rica del país varesio.

A mitad de dicha ruta se ubicaba, como ya sabemos, aquella colina en donde Monzut al mando de unos ochocientos hombres, esperaban con ansiedad, el momento que inexorablemente debía de llegar.

Ellosestaban preparados, ya que habían estado trabajando y ensayando durante todo aquel tiempo para dicho enfrentamiento, habían construído en las faldas de la colina, unas pequeñas terrazas, situadas a distintos niveles y en cada una de ellas los hombres habían construido defensas y ahora permanecían en sus puestos, dispuestos a defender dichas posiciones y a sacrificar sus vidas, si fuera necesario.

En la parte más alta de la colina estaba el líder. Monzut, quien a grandes voces les hablaba a sus hombres:

_¡Guerreros de Qocerit...Oídme! Cuando decidimos, un par de años atrás, abandonar nuestros hogares allá en nuestras amadas tierras para establecernos al otro lado del Gran Río, todos sabíamos que tarde o temprano tendríamos que luchar contra nuestros propios hermanos, para defender no solo nuestras vidas, sino también para buscar el objetivo mayor: La libertad de nuestro pueblo y esa hora, al fin...Ha llegado.

Nos hubiera gustado disponer de mas tiempo, para así estar mejor preparados y enferntarnos a los invasores en condiciones más favorables, pero  lamentablemente no es así y por lo que sabemos, nos toca enfrentarnos a un enemigo inmensamente superior, tanto en hombres como en armamentos, pero eso no nos debe de amilanar...Pelearemos como bien sabemos hacerlo, lucharemos y resistiremos hasta nuestro último aliento y le demostraremos a ese cruel y déspota tirano que se ha apoderado del trono de nuestro reino, que no le será fácil lograr sus anhelos de conquista y con nuestro ejemplo, espero que el pueblo nos imite y así, más tarde o más temprano, otros se levantaran y luego otros y otros hasta hacerle  caer.

¡Viva Qocerit...viva la libertad!

Aquellas palabras quedaron retumbando en la colina, los hombres la escucharon en silencio y con respeto y cuando Monzut finalizó, ellos alzaron sus brazos armados coreando aquella frase dicha por su líder.

Mucho más hacia el oeste, un grupo de jinetes qocerios exploraban la región, aquella, era una avanzada de reconocimiento que había enviado Gomecor para buscar las mejores y más expeditas rutas que le permitieran  avanzar con sus carros de guerra.Fueron aquellos los primeros en divisar desde lejos aquella colina fortificada que les obstaculizaba el paso, el Loq que comandaba a aquel grupo era un hombre joven, se llamaba Bitcioc y había sido ascendido poco tiempo antes a ese cargo, de manera que él estaba ansioso pòr demostrar su valer. ordenó detenerse a sus hombres:

_ Esa colina debe ser el lugar en donde según nuestros informes se ha parapetado el traidor Monzut con sus rebeldes.

Su ayudante, un recio guerrero de gran envergadura física, veterano de muchas batallas y combates le comentó.

_No es tonto ese Monzut, por lo que se ve, esa colina posee una posición estratégica ya que es el paso obligado para nuestro ejército, como puedes ver, de un lado está el río con su ribera pantanosa y del otro, el desierto, en cuyas arenas movedizas se hundirían las pesadas ruedas de nuestros carros de combate...No nos deja más alternativa que tomarla, jefe.

El joven Loq, asintió:

_Así es, pero nocreo que eso revistatanta dificultad, es cierto que estan muy bien posicionados, pero no creo que aquello sea suficiente como para resistir a un ejército como el nuestro.Avanzaremos y les daremos la oportunidad de que depongan sus armas y se entreguen, evitando de esa manera un baño de sangre.

El viejo ayudante frunció el ceño y se atrevió a contradecir a su superior:

_Conocí a ese Monzut cuando estaba destacado en Qcozot, es un hombre valiente y muy inteligente, no creo que acepte rendirse sin pelear,mi Loq.

Bitcioc no le contestó y se limitó a ordenar a sus jinetes avanzar a paso rápido, cuando estaban a unas doscientas verts de las faldas de la colina, recién se dieron cuenta de que habían caído en una trampa, pues desde el suelo, comenzaron a emerger hombres que llevaban camuflaje y se confundían con los arbustos, todos ellos con sus arcos listos para arrojar sus flechas, uno de aquellos dio una orden:

_¡Estais rodeados, apéensen de sus cabalgaduras y arrojen sus armas al suelo o todos morireis! Era el Viejo Newatta que permanecía oculto en uno de aquellos fosos y que apuntaba una de sus flechas al corazón del joven Loq.

éste al ver que no tenía escapatiria, palideció y al fin dio la orden:

_¡Haced lo que os ordenan...De nada sirve morir inutilmente!

Uno a uno los qocerios fueron dejando caer sus armas al suelo y apeándose de sus cabalgaduras, Newatta se acercó al joven Loq, ahora desarmado y luego observó a los cincuanta guerreros que habían caído en la trampa, al fin se largó a reír con una risa estrepitosa:

_Ja ja ja...¿Es que  acaso pensabais que con cincuenta hombres nos ibas a obligar a rendirnos? ¿Como podeis ser tan ilusos y dime quien eres?

_Mi nombre es Bitcioc,Loq del ejercito real y mi intención eraofrecerles una salida digna para salvar vuestras vidas, porque me imagino que sabrás que detrás nuestro viene un poderoso ejército, al cual no podreis enfrentar.

Newatta se acercó al joven Loq hasta quedar frente a él, percibió que éste temblaba de miedo, aunque trataba de aparentar tranquilidad y calma.

_Eres demasiado joven para morir, yo debería de matarte ahora mismo, pero no ganaría mucho con eso, sé que detrás de ustedes se acerca un gran ejército al mando del Loq Gomecor, pero  seré yo quien te va a dar a tí la oportunidad de salvar tu vida...Ven, quiero que conozcas al alguien.

Bitcioc fue conducido hasta la parte más alta de  la colina, allí se encontraba Monzut rodeado de cien arqueros.Al ver al joven prsionero le dijo:

_De modo que eres tu el Loq mas joven del ejército de Ciwutt y bien, nunca te has puesto a pensar de que te vas a tener que enfrentar a tus propios hermanos, a nosotros que lo único que deseamos es vivir en paz y libertad, aunque sea, lejos de nuestra tierra.

El joven permaneció en silencio, contestando al fin:

_ Yo soy solo un integrante más del ejército real, Señor y no puedo cuestionar las órdenes de mis superiores, como usted bien lo sabe, debo solamente cumplir lo que se me ordena.

_Pero no es así, cuando a mí se me ordenó masacrar a mi propio pueblo, preferí desertar y proteger a mi gente, por eso estoy ahora aquí.

_¡Pero Señor! ¿Es que  acaso pretendeis enfrentarte a un ejército inmensamente superior, vas a sacrificar inutilmente a toda tu gente? ¿No  es mejor rendirse ante Gomecor poniendo algunas condiciones para evitar tanto inutil sacrificio?

Monzut lo miró fijamenye antes de responderle:

_ Tú no entiendes que no se trata solo de salvar nuestras vidas, hay mucho más en juego aquí, que una simple escaramuza, mis hombres saben que no tienen la menor posibilidad de salir victoriosos en esto, pero vamos a luchar y a demostrarle a todo nuestro pueblo que a tu amo no le va  ser fácil salirse con la suya..Por eso tú vas a vivir, te dejaremos ir para llevarle un mensaje a tu jefe Gomecor...Dile que aquí lo vamos a esperar y que aunque seamos inferiores en número y armamento, vamos a combatir pues, quienes aquí estamos preferimos morir siendo libres a vivir esclavizados...Eso le dirás.

Bitcioc fue liberado y conducido hasta los pies de la colina, allí se le proporcionó un caballo y se le dejó partir, mientras Monzut observaba desde  lo alto.