28. oct., 2016

Texto

capítulo VIII (Continuación)

Cuando  el Loq Gomecor escuchó las palabras del joven oficial, se limitó a sonreir y luego les comentó a sus subordinados:

_Es valiente  ese Monzut...Pero muy necio, seguramente está confiado en que los varesios de Lalerot le van a prestar auxilio, pero eso no va a ocurrir, ellos está ahora más preocupados de preparar sus defensas que de socorrer a un hombre y mantener una posición que de todas maneras van a perder.Ahora vamos a atacar esa colina y trataremos de capturar vivo a ese traidor, si es que se puede.

Enseguida dio la orden de avanzar, primero a sus lanceros y arqueros y trás ellos los carros de combate y asalto.

Cuando Monzut divisó desde lo alto la gran mancha roja que avanzaba desde el oeste, se volvió hacia su compañero y amigo Netea, diciéndole:

_éste es el momento que inexorablemente  tenía que llegar, amigo,tal vez nunca más nos volvamos a ver, por eso quiero que sepas que siempre te he estimado mucho y que me complace compartir contigo estos difíciles momentos.

_También yo me alegro de que estemos unidos en esta situación tan difícil y lo único que me alivia un poco es saber que tu hermana Minshia no esté ahora aquí, presiento que ella está a salvo.Respondió Netea, quien siempre había estado muy enamorado de la bella Minshia.

_También yo lo creo así, sé que ella está viva y a salvo, aunque jamás pdremos estar seguros, si logramos sobrevivir a esto, prometo que dedicaré el resto de mi vida a buscarla_ Respondió Monzut.

Abajo, en los pies de la colina ya comenzaban las primeras escaramuzas.Los guerreros de Gomecor tomaban posiciones a unas cien verts de distancia de las primeras defensas que habían preparado los defensores de la colina.

Al acercarse, una lluvia de flechas cayerondesde lo alto y muchas de ellas dieron en los atacantes, quienes trataron de defenderse con sus grandes escudos circulares, pero muchos cayeron heridos.

Desde su puesto de observación, Gomecor comprendió que la tarea de conquistar esa colina no iba a ser fácil, ordenó que avanzaran sus máquinas de guerra las cuales se colocaron delante de sus hombres.

_¡Cargad los voperot! (Armas de asedio similares a las grandes catapultas que arrojaban enormes piedras como proyectiles) Y cuando éstas demuelan sus defensas,avanzad!

Las enormes máquinas de guerra arrojaron grandes piedras los cuales al caer sobre los muros construidos por los defensores, los destruyeron y al mismo tiempo causaron muchas bajas entre los rebeldes.

Monzut, encaramado en una torre en lo alto de la colina opbservaba aquella maniobra, pero no se veía  demasiado preocupado.

_Esas malditas máquinas no podrán ser utilizadas más arriba, de manera que no nos podrán causar más daños que lo que ahora estamos viendo, Netea.

Más abajo, el Viejo Newatta ordenó a sus hombres retroceder y mantenerse un poco más arriba, en la segunda línea de defensa, mientras que los atacantes al ver aquello, avanzaron para ocupar los lugares dejados por los defensores, pero allí les esperaba una sorpresa: Al precipitarse en los fosos dejados por los rebeldes, el piso cedió  y muchos cayeron, al tiempo que se producía una avalancha de piedras de todos los tamaños, las cuales aplastaron a muchos hombres. Esa era una de las trampas que había preparado Monzut, quien había estudiado previamente  el terreno y sabía como le atacarían sus enemigos.

_¡Maldito! Exclamó Gomecor al ver ese desastre_ Pero no le servirá de mucho, solo están retrasando lo inevitable_ Agregó.

Y así continuaron las acciones durante todo aquel día.Gomecor, enviando loquia trás loquia y logrando al cabo de más de seis horas de combate apoderarse de un sector de la colina, lo cual hizo retroceder a sus defensores hasta poco más arriba de la mitad. Eso le costó al Loq Gomecor perder una gran cantidad de hombres, pero no le importaba.Mientras que  Monzut se mantenía con la moral muy alta y confiando en provocarles muchas más sorpresas a sus enemigos.

La oscuridad de la noche provocó una tregua obligada en aquella sangrienta jornada.

Monzut recorría la fortaleza de la colina llevando palabras de aliento a sus hombres, muchos de ellos heridos y agotados fisicamente, pero todos con la férrea voluntad de resistir hasta el final.

Desde la altura contemplaban las miles de fogatas con las cuales los sitiadores calentaban sus cuerpos y alimentos, al verlas, experimentaban una sensación de  impotencia ya que aquellas se extendían hasta donde alcanzaba la vista.

El viejo Newatta comentaba:

_No parece que les hubiéramos hecho mucho daño, en cambio nosotros hemos perdido casi la tercia parte de nuestra gente.

Monzut  moviendo su cabeza con expresión de tristeza en su rostro, le respondía:

_ Nuestra única oportunidad de salir vivos de este infierno es que los varesios de Lalerot nos envíen auxilios, los mensajeros que enviamos días atrás aun no han regresado.

Al amanecer del día siguiente se reanudaron las acciones.

Esta vez a losatacantes se les hizo mucho más difícil seguir ascendiendo hacia la cima de aquella colina, ya que sus defensores se habían preparado muy bien, llenando de trampas y obstáculos todos los accesos y dejando caer enormes bloques de piedra como avalanchas a medida que se replegaban hacia la altura, lo cual provocaba muchas bajas entre los atacantes.

Tan efectiva resultó aquella estrategia que al llegar la tarde, la situación se mantenía casi igual a la del día anterior: Los atacantes apenas habían logrdao avanzar unos metros y los defensores mantenían sus posiciones en la parte alta de la colina, sus bajas habían sido mínimas, en cambio entre los hombres de Gomecor, éstas eran cuantiosas, lo cual enfureció al Loq Mayor.

_¿Cómo es posible que un pequeño grupo de hombres se den el lujo de detener durante  dos días a un poderoso ejército como el nuestro?

 Su lugarteniente, un veterano de muchas contiendas le comentó:

_ Ellos cuentan con la ventaja de haber estado preparando durante un buen tiempo sus defensas, pero hay algo que nos favorece Señor...El tiempo. Creo que no debemos de sacrificar a tantos hombres tratando de obtener una victoria rápida, lo mejor será esperar y mantener el asedio con paciencia, eso les desmoralizará y cuando se le vayan acabando las provisiones,  las armas y lo principal...El agua...Creo que todo es cuestión de tiempo Mi Señor.

Gomecor tenía mucha confianza en aquel hombre, compañero de muchas  campañas, por eso le encontr´razón y le respondió:

_ Es verdad Yannecca, nosotros no debemos de tener prisa, pues Lalerot, siempre va a estar allí y este es solo un pequeño escollo que nonos podrá retrasar a lo sumo unos días.

Así, el tercer día transcurrió sin mayores variaciones, algunas pequeñas escaramuzas sin consecuencias, los hombres de Gomecor redoblaron los pasos que conducían a los pozos de agua de los sitiados y en una operación  de pinzas fueron rodeando la colina, dejando a los sitiados solo una vía de escape: El Desierto de Dnotinac.

Monzut aún tenía la esperanza de que los varesios se hicieran presente para equiparar en algo las acciones, pero con el correr de los días esa esperanza se fue desvaneciendo.

La estrategia de Gomecor le fue dando resultados positivos, así, al cuarto día de asedio, los hombres de Monzut se sentían desalentados, sin provisiones y con el agua racionada al mínimo, completamente fatigados, los heridos comenzaron a morir sin que se pudiera hacer nada para aliviarlos, entonces Monzut  ordenó hacer una gran fogata y en ella fueron incinerados los cuerpos de los fallecidos. Cuando el fuego hizo su labor, solo quedaron cenizas y restos de huesos calcinados, de ahí el nombre con que la posteridad bautizó a aquella colina, que ahora si tuvo un nombre:Lireyot, que significa "Huesos quemados"