30. oct., 2016

Texto

CAPÍTULO IX: El fin de una tradición.

Ajeno a todos esos sucesos que ocurrían en lugares muy lejanos, en el pueblo de Lobinot, Luwer y Minshia celebraban un gran acontecimiento: El bautizo de su primer hijo, el cual resultó ser un hermoso bebé de sexo masculino.

Muy sonriente, Qerju, que había pemanecido en aquel pueblo durante todos esos meses, sostenía al niño en sus brazos y sse los exhibía a todos los que participaban en esa ceremonia.

_ Este niño, fruto del amor que se tienen sus padres: Luwe, Shar de los varines y Minshia,le heredera al trono de Qocerit, es el símbolo de una nueva era, el símbolo de la unión de los pueblos que habitan el Valle de Varesocor.

El lugar escogido para la ceremonia, era un pequeño templo que los habitantes de aquella comunidad habían construído utilizando para ello, la piedra blanca de la montaña y aunque aún no estaba completamente terminado, servía muy bien para lo que allí se llevaba a efecto.

Frente a una estatua que representaba a la antigua Diosa Cearit, que un hábil artesano había tallado en piedra volcánica, escogiendo como modelo de ella, a la propia Minshia, se encontraban los padres de la criatura y un poco más atrás, Baschir, acompañado de los vecinos más relevantes de esa localidad. También se encontraban en el interior del templo, Falelar, Snobean y los camaradas de Luwer y en las afueras del templo, en una amplia plazoleta, se daban cita todos los habitantes de Lobinot.

_ ¿Que nombre le pondreis a vuestro hijo? Preguntó el anciano.

Por ser varón, le correspondía a Minshia elegir el nombre, eso era lo que habían decidido de antemano ambos padres, por eso, la joven qoceria que ya había recobrado su espléndida figura despues de los nueve meses de gestación, exclamó:

_ Se llamará Qiboc , que significa columna, porque él será la columna que va a sostener el nuevo reino que surgirá de la unión de todos nuestros pueblos.

El anciano de la cabellera  blanca sonrió,pensando que  aquellas palabras podrían resultar proféticas, aunque ahora, dadas las condiciones que existían no se atrevía a imaginar como podría ser aquello, tal vez eso no fuera más que un sueño concebido por cuatro hombres sabios y a la vez algo locos, o a lo menos, ilusos. Sus pensamientos se alejaron de allí para evocar los rostros de sus tres amigos: Tolin Basi, Noberiuss y aquel extraño que se hacía llamar Tauthor o algo así.

_ ¡Ah...Cómo se sentirían felices si supieran lo que aquí está ocurriendo! Pensó.

Volviendo rapidamente a la realidad, miró a los dos jóvenes que frente a él lo miraban con extrañeza.

_Perdonadme, mi mente estaba muy lejos de aquí, pero ya he vuelto y entonces declaro: Por el poder que me ha sido otorgado como Maestro y frente a la representación de Nuestra Diosa Cearit, la patrona de nuestros antepasados, yo te bautizo con el nombre de Qiboc.

El anciano entregó el niño a su madre y luego pronunció las palabras rituales en una lengua que muy poco reconocían: La lengua de los antiguos uterios de La Ciudad Perdida.

Desùés de pasar por las manos de Luwer, éste, acompañado de Bschir y los demás se asomaron al balcón y allí el joven varín  les presentó su hijo a los vecinos, quienes comenzaron a repetir el nombre de Qiboc, repetidas veces.

Siguiendo una tradición de los qocerios, Baschir hizo que sus hombres repartieran raciones de carne y pescado y también de los odres de cuero se comenzó a repartir entre la gente el clasico y apetecido licor de maíz, así comenzaron las celebraciones, las cuales durarían por varios días.

Pero aquello fue solo el comienzo.

Ya en los días anteriores, Minshia había estado conversando con su esposo acerca de una petición que le habían hecho los principales de aquel poblado, encabezados por el propio Baschir, también Luwer lo había conversado con su camarada y amigo de más confianza,Tarneisi y éste le había comentado.

_ Me siento muy felíz, de que tú y Minshia hayan contraído matrimonio, se ve que son el uno para el otro, aunque se con seguridad que en nuestro Clan aquello no será de ningún agrado, pues has roto la tradición más importante, pero, sin embargo todos nosotros te apoyamos...Es más, queremos demostrarte nuestro apoyo, permitiendo que nos dejes hacer lo mismo que tú. En mi caso, tu sabes que estoy enamorado de Lien si y estoy seguro de que seé el hombre más felíz del mundo, si me caso con ella, Falelar, su tío está de acuerdo y no pondría reparos, sólo tú podrías ayudarme, hablando con Qerju para que diera su aprobación y nos case.

Minshia, por su parte había apoyado aquella boda y aún más, ella pensaba que dadas las circunstancias en que se encontraban, no era conveniente que los guerreros de su esposo permanecieran célibes, pues todos ellos eran jóvenes y en el pueblo había muchas doncellas dispuestas a casarse con ellos. Y así se lo hizo saber a su esposo:

_Sería una boda múltiple, ya he conversado con los hombres más importantes de Lobinot y ellos daran sus consentimiento para que sus hijas puedan casarse con tus guerreros, amado mío, siempre que ellos lo deseen, por supuesto.

Luwer conversó con los líderes de su grupo, acerca de la idea de su mujer y tanto, el Colorado Rusggeim, como Reut Him y por supuesto Tanneisi, no sólo estaban de acuerdo con la idea sino que le informaron que ya muchos de los jóvenes  se estaban viendo a escondidas con jovencitas de la localidad, fue Rusggeim, el antiguo rival de Luwer en Qeibnot quien le dijo:

_Creo que será una excelente idea, de ese modo no serás solo tú, quien rompa con esa tradición, sino que todos nosotros, que mal que mal, representamos a todos los clanes, también la quebrantaremos. Así, los Meijs nada podrá hacer y tampoco les permitiremos que te quiten el título de Shar que ganaste en buena lid...¡Tú siempre será nuestro Shar, suceda lo que suceda!

Aquella  afirmación de lealtad y amistad emocionó al joven Luwer, más aún, dicha por ese hombre que tan solo unos años antes había disputado frente a él en aquel torneo tan recordado, fue así, como la idea de realizar una boda conjunta entre los jóvenes varines y las doncellas de Lobinot quedó plenamente aceptada.

Solo faltaba la aceptación de Qerju y por eso, despues de unos días,Minshia y Luwer se reunieron con el anciano. éste ya les había advertido que muy pronto les dejaría para regresar a Valle Escondido, ya que el peligro de una invasión había pasado, por eso había que apurar la concretación de aquellas boda. A los jóvenes les llamó la atención  que el anciano no se mostrara sorprendido en absoluto por aquella idea.

_ No solo estoy de acuerdo con la idea, sino que creo que es lo más correcto, por eso os pido que a partir de ahora hagais todos los preparativos para que sus valientes guerreros  encuentren entre las  más bellas doncellas de este pueblo a sus futuras esposas, yo me sentiré felíz de darles el consentimiento y así, si algún día regresais a nuestras tierras en las montañas Varsowots, lo hareis junto a vuestras esposas y nadie os podrá deciros nada porque yo les avalaré.

Luwer y Minshia se miraron sorprendidos, el joven preguntó:

_Pero vos...¿ Que opinais  acerca de la tradición? Nosotros ya lahemos quebrantado y ahora, será peor.

_ Nada de eso,Estamos viviendo nuevos tiempos y nuestros pueblos van a experimentar grandes cambios, los sucesos que  se nos vienen y que tal vez yo no los pueda ver, van a hacer que muchas de las cosas que hemos conocido, me refiero a nuestras costumbres y tradiciones, se queden en el pasado. Recordad mis palabras: Llegará un día en que ya no seremos ni varines, ni qocerios ni varesios, sino solamante un gran pueblo, bajo una sola corona, tal como lo fueron antaño nuestros antecesores...Y aunque yo no lo vea...Ustedes si lo verán.

Qerju permaneció en silencio, había hablado inspirado en sus propios deseos y pensó que no era bueno anticipar tantas cosas que tal vez existieran solo en su mente y en el de sus otros tres amigos, pero..Ya lo había dicho.

_ Entonces ¿Aceptais postergar vuestra partida por el tiempo necesario para preparar una gran boda colectiva? Preguntó Minshia, haciendo volver a la realidad a aquel viejo.

_ ¡Claro que sí! Pero preparad todo lo más pronto posible, pues presiento que mis días no serán muchos  y quiero retirarme a mi poblado para pasar allí, el resto de mis días.Respondió el viejo patriarca.

Cuando la noticia se esparció por el pueblo de Lobinot, hubo mucha alegría ya que por parte de los qocerios no había mayores problemas, ellos no eran muy apegados a las tradiciones, solo hubo en todo el pueblo, un hombre que no participó de la alegría general: Snobean.

Treinta días después se llevaba a efecto la gran ceremonia en donde cuarenta jóvenes varines contraían matrimonio con saus respectivas novias, todas ellas pertenecientes a las mas destacadas familias de aquel poblado de Lobinot, una aldea que ya contaba con unas cincuenta mil almas y que seguía creciendo día a día con los emigrantes que llegaban en los navío  sonnerios y también en caravanas que ahora estaban autorizadas por el propio Tiwan para atravesar por las Tierras Ignotas, casi todos ellos provenían del Puerto de Quinsat, recuperado por los rebeldes.

También se encontraba entre los contrayentes un sonriente Tarneisi junto a su  amada Liensi.

En verdad, los hechos le daban la razón al anciano Qerju: Los tiempos estaban cambiando.