21. nov., 2016

Texto

Cpítulo XV: Las confesiones de Tauthor.

Al día siguiente de su llegada al puerto de Quinsat, Luwer y su esposa fueron visitados primeramente por Tauthor quien venía acompañado por suinseparable  compañero Grava, pese a que ya no le necesitaba como lazarillo, al verlos Minshia exclamó:

_ Tengo la impresión de haberos viasto antes, aunque no recuerdo cuando ocurrió aquello.

El hombre de rostro moreno y pelo canoso que mostraba ya los rasgos de su edad, se inclinó ceremoniosamente ante ella y respondió:

_ No me sorprende que mi presencia te resulte algo conocida y te diré porqué: Yo conocí muy bien a tus padres, especialmente a tu madre, Olfia, ella era la sacerdotisa del Templo de Uterit. Como ya debes saber, ella se enamoró perdidamente de Nuestro Señor Vactuss III cuando éste visitaba la vieja ciudad, ambos se enamoraron, pero aquel era un amor prohibido y cuando tú nacisteis, te ocultaron  durante un tiempo en La Ciudad Perdida, pero más tarde La Comunidad me encargó a mí que te sacara de allí y que te buscara unos padres adoptivos a fin de que aquellos se  hicieran cargo de tí hasta que crecieras. Yo lo hice, abandoné La Comunidad y te llevé a la pequeña aldea de Qcozot en donde, aquellos a los cuales tu conocisteis como vuestros padres te criaron como si fueras su verdadera hija junto a Monzut, el hijo de ambos.Tu padre, El Rey, siempre se preocupó  de tí, enviando cuanto necesitabas para que pudieras vivir sin preocupaciones, pero lamentablemente hubo por aquellos años una gran epidemia en todo el reino, tus padres fallecieron ambos y entonces tu cuidado recayó en tu hermano adoptivo, Monzut, quien ignoraba quienes eran tus verdaderos padres. Seguramente los planes del Rey eran mantenerte lejos de la corte, a salvo de tantas intrigas y maquinaciones entre sus numerosos hijos que si hubieran sabido de tu existencia te hubieran dado muerte. Pero tu padre, Vactuss falleció sin dar a conocer tu existencia y cuando se produjeron los terribles hechos que culminaron con el asesinato de todos los miembros de tu familia y el advenimiento de Ciwutt, tu quedaste como la única heredera legítima al trono de Qocerit. Ignoro como fue que  el ambicioso Ciwutt pudo enterarse de tu existencia, pero cuando lo supo inició una búsqueda desesperada por todo el reino para encontrarte, fue entonces, cuando este humilde servidor, a quien vos visteis en mi calidad de mendicante junto a este fiel criado que las hacía de lazarillo, viajamos a tu pueblo natal para prevenir a tu hermano del peligro en que te encontrabas, convenciéndole de que te llevara lejos del alcance de Ciwutt y así fue...Lo demás tú ya lo sabes mi Reina.

Minshia escuchaba  asombrada las revelaciones de aquel hombre, al finalizar su relato exclamó:

_¡Pero, entonces...vos eras ese mendicante...No lo entiendo... ¿ Cómo puede ser eso?

El hombre sonrió:

_ ¡Ah, mi pequeña y adorada Minshia!...Perdón...Mi Reina.Os lo explicaré: Cuando se supo en La Comunidad que Ciwutt había tomado el control del reino de Qocerit, se me envió a estas tierras para tratar de ayudar a aquellos que aún respetaban la memoria de tu padre, los cuales se oponían al tirano, fue entonces cuando recordé mis antiguos tiempos de mendicante en Uve Minta y resolvi convertirme en uno de ellos, lo cual me haría pasar inadvertido y así pude organizar a los grupos de opositores que trabajaban clandestinamente ocultos en las sombras contra Ciwutt, aún lo sigo haciendo, aunque creo que la hora de hacerlo como mendicante ya pasó y a partir de ahora volveré a utilizar mis armas de guerrero Iusse, poniéndome a vuestro servicio como un súbdito más, mi Señora Reina.

Minshia escuchaba jun to a su esposo, Luwer, todas esas explicaciones, las cuales no hacían más que corroborar todo lo que antes le había sido revelado por  el anciano Qerju y también por aquella visión en donde su madre le había hablado, allá entre las ruinas de La Ciudad Perdida.

Luwer que había permanecido en silencio, le preguntó al guerrero Iusse:

_Os he escuchado con mucha atención y ahora veo que todo calza a la perfección,sólo me queda preguntarte: ¿A que Comunidad te refieres...No es a la de Qerju, verdad?

Tauthor clavó su mirada en el joven Luwer, al responder:

_ He oído hablar mucho acerca de tí y de tus compañeros varines, es más, junto a mis tres antiguos camaradas magos que nos conocimos en la Academia de UIve Minta, te hemos estado siguiendo tus pasos...¡Creedme que cuando os digo que nada de lo que sucede aquí en la tierra, es por azar, pues todo está escrito y previsto de antemano en los cielos y son Los Dioses quienes mueven los hilos del destino de nosotros, simples mortales! Vos conocisteis a mi amigo Qerju, él no te habló acerca de mí, porque realmente ignora quien yo soy, pero ya no va a ser necesario seguir ocultando mi verdadero proceder ni mi orígen, de manera que os lo diré:

Tauthor hizo una pausa y viendo que tanto Luwer como Minshia permanecían atentos a su palabras, prosiguió.