23. nov., 2016

Texto

Capítulo XV (Continuación)

_ Cuando hace mucho siglos atrás, la civilización de Ut fue destruída por el Gran Cataclismo que asoló la tierra, hubo un pequeño grupo que sobrevivió a la catástrofe, gracias a que uno de Los Dioses, más bien dicho, una Diosa, rompió el pacto y le comunicó en sueños al príncipe Uter que abandonara la ciudad junto a su familia. Uter trató de advertirles a todos  acerca de aquello, pero nole creyeron , entonces él junto a un grupo de seguidores abandonó la ciudad  por uno de los túneles secretos que se habían construído para explotar los yacimientos de diamantes de la región. Después de viajar muchas verts, el Príncipe y aquellos que le habían seguido llegaron hasta el Mar de Sonner y allí se establecieron en un islote alejado unas verts de la costa, aquel islote quedaba mucho más al sur de lo que hoy se conoce como Las Tierras Ignotas y frente a las llamadas Tierras de Torseoja. Allí construyeron una fortaleza y se organizó La Comunidad Iusse. Años más tarde, cuando se produjo el terremoto que asoló la región, dicha fortaleza logró permanecer, aunque sufrió grandes daños, los que fueron reparados posteriormente.

Seguramente vosotros habeis oído leyendas que se cuentan acerca de aquel cataclismo, se dice que no sólo fue un gran terremoto, pues ellos han ocurrido posteriormente cada cierto lapso de años y seguirán  ocurriendo de tarde en tarde, en verdad la catástrofe que destruyó al imperio de Ut fue mucho más que un gran terremoto, se cuenta que desde las extrañas de la tierra, más bien desde la cumbre de los cerros salió fuego y humo, el cual cubrió todo el cielo e hizo inhabitable la vida en los valles por muchos años, sólo sobrevivieron aquellos que se encontraban muy lejos, entre los cuales estuvo tu pueblo, mi querido joven.

Los que sobrevivieron tardaron muchos años en volver a organizarse y formar ciudades como las que habeis conocido.

Pero aquellos que se habían refugiado en el islote, lo ocurrido no se les olvidaría  jamás, así lo juraron y decidieron  vivir en comunidad, ese fue el orígen de nuestra comunidad. Esta Comunidad ha permanecido durante siglos aislada del mundo, es casi imposible acceder a ella y en verdad no me está permitido revelar su ubicación  ni los secretos que guarda, por el momento sólo les diré que a pesar de todo nosotros, los Iusses o Monjes combatientes, como nos hacemos llamar, estamos  muy pendiente de todo lo que ocurre fuera de nuestro entorno y a algunos se nos permite salir de nuestro hogar para realizar misiones en el exterior, tal como en mi caso, la mayoría de nosotros vive dedicado al estudio y conocimiento de lo que nos legaron nuestros antepasados y a mantener vivo el culto a la Diosa Cearit, nuestra Protectora, también nos comunicamos con un pequeño grupo que aún permanece dentro de la llamada Ciudad Perdida, la antigua Uterit,realizando los ritos y ceremoniales que exige Nuestra Diosa, entre ellas se econtraba vuestra madre, querida Minshia.

Yo fui escogido por mis superiores para cumplir una misión y la estoy realizando, primero se me envió a estudiar en el Templo de Uve Minta y después, para organizar a los opositores de Ciwutt, a fin de colocar en el trono a quien en verdad lo merece.Después...Deberé de regresar a La Comunidad.

Tauthor terminó de hablar y os dos jóvenes esposos permanecieron en silencio, Luwer preguntó:

_ ¿Y ahora...Cuáles serán los pasos a seguir?

Tauthor le miró fijamente antes de responder:

_ ¡Tú...Luwer1 Eres el Shar de los varines y por lo tanto, un líder para tu pueblo y Tú, Minshia,  eres la verdadera  Reina  de Qocerit, ambos habeis unido vuestros destino en matrimonio y como veo, ya teneis un hijo...No es por casualidad que haya ocurrido todo aquello, eso ya estab escrito en los muros de la vieja ciudad, os diré una de las profecías:" De la oscuridad emergerá la luz y cuando la señal se repita en el cielo, entonces El Elegido junto a la mujer de los cabellos de oro iniciaran su camino  a fin de restaurar el antiguo imperio"

¿Que me dices?  Tú naciste el día en que se produjo  un eclipse en los cielos, de manera que allí se cumplió la primera parte de esa profecía...No hay duda  de que la mujer de los cabellos de oro, eres, tú, mi niña, de manera que sereis vosotros quienes han de restaurar el antiguo imperio de Ut, reuniendo los tres reinos del Valle en uno sólo.

Luwer y Minshia se miraron, un mismo pensamiento  cruzó por sus mentes, instintivamente  abrazaron a su pequeño hijo, quien ya comenzaba a despertar, la joven rubia descorrió su túnica y el pequeño apegó su boca a uno de los pezones para nutrirse de la leche de su madre, Tauthor desvió su mirada para no incomodar a la joven, pero ésta no veía nada de malo en aquello, pues para las madres qocerias era lo más natural  dar de mamar a sus hijos dondequiera que estuviesen.

Luwer le dijo entonces a Tauthor:

_ No sé si  tienes razón o no respecto a eso de que yo soy El Elegido, aunque no eres el primero que me lo dice, pero sí se, que a partir del momento en que conocí a Minshia y me ligé con ella, mi destino quedó unido firmemente y por eso he de luchar para que sus derechos le sean reconocidos y también por el hijo que ambos tenemos. Eso si que te lo puedo asegurar.