26. nov., 2016

Texto

Capítulo XVI: El encuentro.

Los días que siguieron fueron de mucha actividad para Luwer, Minshia y sus colaboradores. Hubo  una gran ceremonia, la cual se llevó a efecto en el antiguo templo de La Diosa Cearit,el cual había sido renovado para devolverle parte de su  antiguo esplendor. En dicha ceremonia, Minshia fue proclamada oficialmente como Reina de Qocerit. Fue el propio Snobean, ahora en su investidura de Gran Maestro de aquel templo quien pronunció las palabras rituales para que, a partir de aquellos momentos, la joven fuera  conocida y llamada con el nombre de Minshia I. Una vez proclamada, ella le tomó juramento de lealtad a todos los Loqs de suejército, comenzando por el Loq Mayor: Baschir quien quedó a cargo del ejército.Tauthor fue nombrado Consejero del Reino y a Falelar se le encargaron las finanzas, incluso al mismo Ici Horsi se le puso en el cargo de Jefe de La Guardia personal de la reina. Luwer y  sus compañeros decidieron continuar en su calidad de invitados, aunque en la práctica Minshia no tomaba ninguna decisión sin consultarlo con su esposo, algo que si  no fuera por el amor que ambos se profesaban, hibiera causado más de algunas dificultades.Fue en aquellos días cuando Minshia recibió una noticia que le produjo una enorme alegría: La noticia de que su querido hermano Monzut estaba cerca y que se dirigía rumbo al Puerto de Quinsat para encontrarse con ella.

Cuando al fin se llevó a cabo el reencuentro de ambos en el Palacio Principal de Quinsat, ella, olvidando todo protocolo corrió y abrazó a su hermano como si  aún continuara siendo la misma muchachita y él, su hermano mayor que la cuidaba y le complacía todos sus caprichos en su pequeña aldea de Qcozot.

_¡Pero que alegría hermano, que gran sorpresa verte después de tanto tiempo!...Estás muy bien y tan apuesto como siempre. Exclamó.

Monzut también se olvidó del protocolo y no podía ser de otra manera, pues durante mucho tiempo él se sentía muy apenado pensando que no había podido ser capáz de cuidad de ella y que por su culpa la habían arrancado de su lado y ahora...¡Héla aquí que ella no sólo estaba viva y radiante en su belleza, sino que ademnás, casada, madre de un hijo y por si eso no bastara...¡Reina de Qocerit! Era demasiado.

_¡Han pasado tantos años y ...Mira en lo quete has convertido hermanita! Pero ya estamos juntos de nuevo t te aseguro que nada ni nadie  nos va a separar. Respondió el joven qocerio.

Después de aquellos arrebatos, ambos se tranquilizaron.Minshia le presentó a su esposo e hijo, luego pidió que se les dejara a solas para conversar largamente acerca de todo lo sucedido en aquellos años de forzada separación.Luwer, prudentemente se iba a retirar, pero ella le retuvo y tomándole sel brazo le dijo:

_Tú, no te vayas esposo mío, pues todo lo que conversemos mi hermano y yo, también te atañe y recuerda que entre nosotros no debe de haber ningun secreto.

Durante largas   horas ambos hermanos conversaron contándose mutuamente todo lo que les había sucedido en aquellos años y también hicieron planes para el futuro.

_ Creo que debemos de aprovechar el tiempode que disponemos para prepararnos muy bien, fortalecer nuestro ejército ya que estoy seguro de que tan pronto logre su objetivo de conquistar Lalerot,Ciwutt las va a emprender contra nosotros.Decía Monzut.

La noticia de que Ciwutt ya había iniciado su campaña contra el país varesio ya era conocida y Luwer se sentía inquieto por ello, ahora se atrevió a opinar:

-Por lo que supe, mientras participaba en aquel torneo en Qeibnot, fue que, antre las muchas cosas que conversaron los Meijs con el Minch de Lalerot se estableció un pacto, en el cual se establecía que si los qocerios cruzaban el Gran Río para atacar alguna ciudadvaresia, aquello sería tomado como una agresión y declaración de guerra contra nuestro pueblo y por lo tanto deberiamos de acudir en defensa de dichas ciudades. En tal caso, me correspondería a mí, en mi calidad de Shar de losvarines, organizar a nuestros guerreros y liderarlos , pero lamentablemente  estamos completamente incomunicados con nuestro pueblo y nada sé de lo que allí sucede.

Minshia tomó la mano de su esposo.

_Comprendo tu posición, pero todo es complicado, si hubiera algún modo de que tú pudieras regresar a tu tierra, yo, como tu esposa te tendría que acompañar, pero no puedo hacerlo, ya que mi pueblo me necesita ahora más que nunca, por lo cual, si tú decides viajar...Te tendría que esperar junto a i hijo, aunque sé que me moriría de pena, si ello ocurriera.

Luwer la  abrazó con ternura, la besó en sus labios y le dijo:

_Nunca me separaré de tí, pase lo que pase, ya que mi lugar es estar junto a tí y a nuestro hijo,para protegerles...Lucharemos juntos y cuando hayamos derrotado al tirano, entonces  iremos para que conozcas a mi pueblo y para que ellos también te conozcan a tí, querida.