13. dic., 2016

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Capítulo XIX: "Las ratas de Rechill"

La caída de Lalerot en manos del ejército qocerio causó un enorme impacto en todo el Valle de Varesocor. Desde las nevadas montañas del norte, hasta las pequeñas caletas de pescadores, situadas a orillas del Mar de Sonner, pasando por las ciudades varesias del Valle, como Cat Lafat, Surite y todas las demás, que se apresuraron a enviar delegados para negociar  los tributos con los conquistadores.

Pero para los varesios no todo estaba perdido, es vierto que su principal ciudad había caído en manos de los enemigos, pero aún conservaban una última reserva, ésta era la Fortaleza de Sorgín, situada en lo alto de una montaña hacia el norte de aquel valle, allí los varesios mantenían a un grupo selecto de guerreros y su líder era Tharim, un hombre de gran carácter, enérgico y de físico privilegiado que hubiera sido sin duda un buen defensor de la ciudad caída, pero que lamentablemente el Minch Zusman Illman le tenía desconfianza temiendo que iniciara alguna revuelta en su contra y por eso había preferido que continuara lejos de la ciudad, en aquella fortaleza.

La fortaleza de Sorgín había sido edificada en el norte para proteger el valle en caso de algún ataque de los varines de las montañas con los cuales en épocas pasadas hubo ciertos roces, con el correr de los años, se fueron estableciendo a su alrededor algunos pequeños poblados hasta conformarse una aldea y así en la época de la invasión de los qocerios, dicha aldea ya podía considerársela como una ciudad, más aún ahora, que a la luz de los acontecimientos comenzó a recibir una gran  inmigración proveniente de todos los lugares del extenso Valle de Varesocor.

Para Gomecor, sin embargo, atacar y tomar aquella fortaleza enclavada en las montañas no significaba un mayor aliciente, pues como botín de guerra no era muy atractivo comparado con el alto costo que hubiera significado iniciar una campaña contra ella y por el momento, el Loq Mayor se sentía muy satisfecho con la victoria alcanzada que le significaba el dominio en casi todo el valle.

Pero si Gomecor pensaba que con la caída de la ciudad ya su misión estaba terminada, estaba muy equivocado, puesto que Rechill que se ocultaba en los refugios construídos previamente había elaborado un astuto plan para provocarle muchísimos problemas y dolores de cabeza a él y a los suyos. Para eso él había preparado a un grupo de hombres y mujeres los cuales fueron conocidos por sus contemporáneos y por la posteridad como "Las ratas de Rechill", las cuales a partir de ahora comenzarían a actuar.

Rechill dejó que los qocerios se confiaran, obviamente no pudo impedir las terribles ejecuciones y matanzas que se produjeron en los días siguientes a la toma de la ciudad, ni tampoco las grandes fiestas con las cuales los conquistadores celebraban su triunfo yen donde también participaron no pocos varesios, que preferían pasarse a los triunfadores para obtener algunos beneficios, muchos de los cuales ya habían estado trabajando desde antes de la caída de la ciudad, colaborando con los sitiadores, entre ellos estaba aquel repugnante Ivdo Goban, residente de la ciudad de Cat Lafat.

Pasados algunos días, cuando la ciudad comenzaba atratar de volver a su normalidad, "las ratas" comenzaron a actuar y así, en cada amanecer comenzaron a aparecer en distintos lugares, cadáveres de guerreros qocerios o de colaboradores varesios, todos los cuerpos presentaban cierta característica común: Habían sido degollados y entre sus ropas se encontraba una asquerosa y repugnanate rata muerta.

Con el correr de los días se fue extendiendo el rumor de que "algun poder maligno" actuaba ccontra los invasores y la psicosis cundió por toda la ciudad, tanto que nadie podía sentirse seguro, ni siquiera en el mismísimo Palacio del Minch, ahora ocupado por Gomecor. Las "ratas" actuaban durante las noches y por más guardias que se colocaban, éstas, siempre se las arreglaban  para provocar desagradables sorpresas a los conquistadores y aquellos roedores inmundos aparecían por todas partes y también los cadáveres degollados.

Gomecor estableció una importante recompensa para quien denunciara a los culpables de aquellas tropelías y también comenzó a perseguir y torturar a los sospechosos, pero eso no le sirvió de nada, pues las muertes continuaron.

Al cabo de un par de meses, mientras la ciudad trataba de mantener un ritmo normal de vida, pese a las circunstancias, debajo de ella existía practicamente un mundo subterráneo en donde Rechill se movía a sus anchas planificando y efectuando todos sus golpes para hostigar a sus enemigos. Entre sus colaboradores se hallaba una hermosa mujer, era una joven llamada Fivia, la cual, sin saberlo iba a jugar un importantísimo papel en los futuros acontecimientos como se verá más adelante. Fivia era hija de un acaudalado comerciante de Lalerot, el cual había sido asesinado por los conquistadores a los pocos días de la caída de la ciudad. La joven había jurado vengar su muerte y a pesar de su aparente fragilidad estaba dispuesta a todo a fin de conseguir su objetivo, por eso se unió a losrebeldes transformándose en una más de " las ratas de Rechill" siendole de mucha utilidad, pues gracias a sus encantos y belleza podía atraer a sus futuras víctimas haciéndoles caer en las trampas, pero ella tenía un objetivo mayor: Gomecor.

Fivia era realmente hermosa, alta y delgada, de tez blanca y cabellos sedosos que le caían hasta mas debajo de su cintura, su  cuerpo de formas armoniosas despertaba los deseos de todos los hombres, por eso ella usaba ropas holgadas a fin de disimular sus encantos, pero cuando deseaba utilizarlos no dudaba en hacerlo. Y hasta el momento le había dado mucho éxito, pero para llegar hasta el Loq Mayor, se necesitaba mucho más que eso y por eso junto a Rechill discurrieron un plan muy inteligente pero a la vez peligroso en donde para  poder llevarlo a cabo se sirvieron de aquel obeso y asqueroso individuo, fatuo e ingreído: Ivdo Goban.(continuará)