18. dic., 2016

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CAPÍTULO XX:El regreso de Luwer.

La noticia de la caída de Lalerot también llegó, aunque con bastante retraso hasta la Ciudad Puerto de Quinsat, en donde los rebeldes liderados por Monzut y Baschir habían establecido su capital de manera provisoria, allí se preparaban dos grandes ejércitos cuya finalidad era, primero, afianzar el dominio en todas las ciudades ya liberadas del sur del país qocerio y posteriormente iniciar el avance hacia el norte, para recuperar todo el reino.

Pero aquella noticia preocupó mucho a Luwer y así le comentaba a su esposa:

_ Como tú sabes querida mía, ya han transcurrido más de cuatro años desde que mis compañeros y yo abandonamos nuestras tierras, enviados por los Meijs y desde entonces  no nos hemos podido comunicar con nuestras familias y tampoco ellas con nosotros, ahora, con esto que ha sucedido, la totalidad del país varesio está en manos de Ciwutt y mi pueblo debe de estar muy alerta y preprándose para defenderse en caso de que ese hombre decida continuar con sus conquistas.

Minshia le escuchaba con preocupación, ella comprendía muy bien a su esposo y  deseaba ayudarle, ahora que ella ya se había reunido con su hermano Monzut y establecido el dominio en la región sur del país, se sentía un poco más tranquila, aunque sabía que mientras Ciwutt continuara en el poder no habría paz ni tranquilidad para ellos.Respondió.

_Te entiendo muy bien esposo mio y como soy tu mujer, debes saber que estoy dispuesta a ayudarte y a seguirte en la decisión que tú tomes.

Luwer le tenía tomada sus manos con las suyas, ambos dirigieron sus miradas hacia el pequeño Qiboc quien  comenzaba a dar sus primeros pasos, ayudado por Liensi que le sostenía.

_ Nuestro hijo está creciendo muy  de prisa, pronto va a lanzarse a caminar ¡Cómo megustaría que  mi madre Qincci y mi padre pudieran ver ahora a su nieto! Suspiró Luwer.

Ella lo miró fijamente con aquellos ojos almendrados que semejaban las aguas de color turquesa del Gran Lago Coxioc y Luwer se  sumergió en ellos por largos segundos, ella después de pensar, le  contestó:

_ Tal vez ya ha llegado la hora de que vayamos a conocer a los tuyos, Luwer.

El joven, que no esperaba que ella dijera eso, se sorprendió.

_¡Pero, dada tu condición de reina y con todo lo que  te retiene en tu país!...¿Estarías dispuesta a acompañarme a mi tierra junto a nuestro hijo?

_¡Claro que sí! Spy la reina y conozco mis obligaciones, pero también soy tu esposa y madre de nuestro hijo y como tal, mi deber es acompañar a mi esposo a donde quiera que vayas-Le respondió ella con  vehemencia.

Luwer le explicó entonces lo que había estado pensando y que hasta  ahora no se había atrevido a conversarlo con ella.

- Días atrás estuve conversando con Falelar y él me explicó que existe una manera de poder llegar hasta la Meseta de Jnorgot, ubicada a los pies de las Montañas Varsowots, sin tener que cruzar por el territorio ocupado por nuestros enemigos, él me dijo que si viajamos por la costa en dirección norte, encontraremos una antigua ruta, conocida solamente por los mulachs, que está bastante alejada de los puntos conflictivos y que nos permitirían llegar hasta la ciudad varesia de Hannisot y desde allí, cruzando por el Desierto de Dnotinac llegaríamos directamente hasta la Meseta de Jnorgot, es un viaje bastante largo y nos tomaría varios meses, pero es la única forma de acceder a mi tierra.

Minshia se quedó pensando en lo que le decía su esposo, ella ya no concebía separarse de él y menos aún por un tiempo tan prolongado, que  hasta podía llegar a ser definitivo, no tenía dudas  y por eso le respondió de inmediato:

_ Como te dije, Luwer, si tú deseas viajar a la tierra de tus padres, yo te acompañaré, pues soy tu mujer y eso para mí es lo más importante, más incluso que mi condición de reina de mi país. Además, si te dejara ir sólo...¿Quien me asegura que no te podrías enredad con esa...Uri, de la cual me has contado, querido? Agregó sonriendo.

Luwer también sonrió, ni por un segundo se le había pasado por la cabeza la idea de viajar solo y si ahora le explicaba a ella todo esto, era, máas que nada para observar su reacción y si ella le hubiera dicho que no podía abandonar ahora a su pueblo, e´l tampoco la hubiera forzado y estaría dispuesto a esperar que se consolidara su reinado en Qocerit, postergando sus anhelos de regresar a su tierra, así se lo hizo ver, pero ella le interrumpió vehementemente:

_¡No Luwer! Pueden transcurrir muchos años antes de que mi situación se consolide en el país, Ciwutt es aún muy poderoso, domina la mayor parte del país y ahora también la tierra de los varesios, no va a ser fácil derrotarle y yo no estoy dispuesta  a que tú te sacrifiques por mi causa. Además...Quiero ir contigo y conocer a tus padres, aunque me da mucho miedo de que ellos no me quieran aceptar, pero si lo harna con nuestro hijo, él es tan varín como qocerio, mi amor.

Desde aquel día, la idea de realizar aquel arriesgado y largo viaje prendió en sus cabezas y fue así, como sin decírselo a nadie comenzaron a prepararse para ello. Pero con el correr de los días comprendieron que iba a ser muy difícil y peligroso desaparecer de la ciudad sin que nadie supiera acerca de sus paraderos, entonces decidieron hablar con sus más allegados para comunicarles la decisión tomada.

Hubo una pequeña reunión, en ella participaron Monzut, Tarneisi con su esposa Liensi y Falelar, el mulach. No estuvo presente Baschir El Rubio por encontrarse organizando las defensas de la llamada Franja de Itsnilfot, que era el punto en donde se juntaban las dos partes del dividido país qocerio con las tierras de los qejviats.

En aquella reunión Luwer y Minshia les explicaron sus planes a los demás.Al comienzo a todos les pareció una idea absurda y peligrosa, pero Luwer fundamentó su plan de esta manera:

_ Ustedes saben muy bien que fui nombrado por todos los clanes como El Shar de los varines, título que gané en el último torneo realizado en Qeibnot, eso, me obliga a liderar a nuestros guerreros en el caso de que nuestro pueblo vea peligar su estabilidad o se vea amenazado por los enemigos, como ahora sucede. Mi deber y el de mis compañeros es ir y convencer a los Meijs para organizar a nuestros guerreros, además mi pueblo hizo un pacto con los varesios de Lalerot y en él les prometimos que les ayudaríamos si eran atacados y ustedes ya saben que eso ocurrió.

Monzut dio su opinión:

_ Comprendemos tu situación Luwer, pero también quiero que entiendas la nuestra...Si Minshia te acompaña a tus tierras, se pondría en riesgo todo lo que hemos logrado, pues ella es el símbolo de nuestra lucha ahora ¿Que sucedería si algo malo le sucediera o que no supiéramos de ella en un largo tiempo? Estoy seguro de que tú la cuidarías y darías  hasta tu vida por ella...Es muy complicado.

Pero finalmente fue la propia Minshia quien interrumpió a su hermano  zanjando la situación:

_Mi querido hermanito, creo que no te has dado cuenta de que ya hace bastante tiempo dejé de ser una niña para convertirme en una mujer...Soy yo quien ha tomado la desición de viajar junto a mi esposo e hijo hasta as tierras de sus ancestros y no sólo porque  me corresponde hacerlo sino además, porque creo que estando juto a él, podríamos convencer a los Meijs de todos los clanes a unirse a nosotros ¿ Se imaginan ustedes un ejército de valientes guerreros varines, liderados por Luwer bajando de las montañas para combatir a los invasores al mismo tiempo que tú hermano mío junto a Baschir lo hagan desde nuestro lado? ¡ Cómo temblaría aquel odioso tirano que aún se cree El Elegido y no sabe que precisamente dicho Elegido...¡Está ahora aquí, junto a mí y a ustedes!

Las vehemente palabras de Minshia quedaron sonando en esa habitación, todos miraron a Luwer, éste miró a su esposa, pero ella se veía tan decidida que nadie osó contradecirla.

Al parecer ya todo estaba decidido y Luwer regresaría al fin a sus  queridas montañas.