27. dic., 2016

Texto

Capítulo XXII (Continuación)

Como el tiempo aún no mejoraba la estadía de la caravana en Hannisot se prolongó por varios meses hasta el comienzo de la estación de las flores,entonces todos se prepararon para iniciar el último tramo de este viaje em donde ya no encontrarían ninguna otra ciudad y si todo resultaba como se preveía, en un par de meses más deberían de llegar a la región boscosa de Qeibnot, que Luwer  y sus compañeros tan bieen recordaban.

El camino serpenteaba entre los cerros precordilleranos subiendo y descendiendo de aquellos, cuando al fin los viajeros divisaron las altas cumbres nevadas de Varsowots, los varines sintieron revivir sus corazones, se miraron emocionados, pensando que al fin estaban de nuevo en casa...Después de más de cuatro años...cuatro largos años.

Cuatro largos años en donde ellos habían recorrido miles de verts. en un periplo casi completo, pasando por las principales ciudades del extenso Valle de Varesocor a ambos lados del Gran Río Luwin.

Luwer le señaló las blancas cumbres a su mujer y ella percibió la emoción que sentía su esposo, ella, por el contrario comenzó a sentir una sensación de miedo e incertidumbre, más al percibir los brazos de él rodeándole sus hombros, su espíritu se serenó y una dulce  calma la envolvió.

_¡Ánimo querido, muy pronto estaremos junto a los tuyos! Le dijo.

Él la miró sonriendo y  respondió:

_Tú y mi hijo son los míos...No lo dudes.

Daba la impresión de que aquellas montañas estaban muy cerca, pero aquello era engañoso, pues el camino serpenteaba vadeando los cerros, lo cual hacía que el viaje se prolongara mucho más, en algunos trechos el camino se convertía en un escarpado y angosto sendero, en donde apenas podían pasar los carros, pero los mulachs eran expertos y conocían todos los secretos y ardides y así continuaban avanzando pese a todos los obstáculos.

Un día Falelar se acercó a Luwer y le preguntó:

_ ¿Sabes Luwer que día es hoy?

El joven meneó su cabeza negativamente, él ya había perdido la noción del tiempo, pero el mulachs le respondió:

_En un día como hoy, hace exactamente cuatro años, comenzaste a participar en el torneo de Qeibnot, el que finalmente ganaste ¿Lo recuerdas?

Luwer  se encogió de hombros, diciendo:

_ ¿Cuatro años?...Pues a mí me parecen cuatro siglos. Un pensamiento acudió subitamente a su cabeza y mirando fijamente a Falelar exclamó:

_¿Cuatro años dijisteis? Eso quiere decir que ya mi pueblo debe de estar preparánose para un nuevo torneo en Qeibnot.

El mulach sonreía:

_ Así es Luwer y como lo he previsto, si las cosas se nos dan favorablemente vamos a llegar allá justo ¿Que piensas de eso?

Luwer parecía desconcertado, despues de pensar un poco respondió:

_Pues entonces, yo debería de presentarme allí junto a mis hombres para defender mi título de Shar...Es lo que se acostumbra.

El viejo mulachs hacía dibujos en el suelo con su bastón, volviéndose  a él le respondió:

_ Allá en Hannisot escuché ciertos rumores que aseguraban que por esta vez el torneo se había aplazado por un año, aunque nadie me puede asegurar de que eso sea cierto. Sólo lo podremos saber en cuanto lleguemos allí, Luwer.