29. dic., 2016

Texto

Capítulo XXIII:Luwer de nuevo en Qeibnot.

Era la fecha acostumbrada, en donde el pueblo varín solía celebrar el importante torneo, llamado Larticea de Qeibnot, pero esta vez, al parecer no se iba a realizar, las razones eran muchas: En primer lugar, la crítica situación producida por la caída de la ciudad de Lalerot en manos de los qocerios, además, la circunstancia de que muchos de los jóvenes que deberían de representar a los clanes no se encontraban allí, pues, como sabemos, los Meijs los habían enviado, cuatro años antes a La Academia de Todas Las Ciencias y hasta la fecha  nada se sabía de ellos.

Pero de todas manera, pese a que no se realizaría el torneo, los Meijs habían acordado reunirse en las cercanías de la gran roca de Qeibnot, para realizar un Consejo Extraordinario afin de tomar importantes acuerdos e intercambiar sus impresiones.Dadas las circunstancias de que una buena parte del Valle de Varesocor se encontraba bajo el dominio de los invasores, era muy importante para los varines saber lo que sucedía en la región, por eso, esta vez habían permitido que las caravanas de mulachs que solían recorrer por todas partes, pudieran acampar en las cercanías de Qeibnot, al igual que un par de delegaciones provenientes de las ciudades varesias más cercanas:Hannisot y Surite, las cuales ya se encontraban instaladas en las cercanías de aquel lugar.Lo mismo sucedía con la caravana de mulachs que ya era habitual que lo hiciera, aquella que lideraba Baruch y que había salido de Lalerot poco antes de que llegaran los invasores.Pero en esta ocasión se hzo presente una nueva caravana de mulachs, la cual provenía de la ciudad de Hannisot, la tal caravana estaba liderada por un viejo mulach,al cual sin embargo nadie conocía ni habían oído hablar de él, su nombre: Fale Ritti.

Era ésta precisamente la caravana en donde viajaban Luwer, Minshia y los  jóvenes varines con sus esposas, todos ellos seguían vistiendo sus atuendos de mulachs y al verles, nadie  se habría dado cuenta de que  no lo eran.

_ De manera que éstas son tus tierras...Tus montañas. En fín es un paisaje maravilloso y créeme que me encantan_ Decia Minshia al tiempo que levantaba a su pequeño hijo en brazos para que contemplara la naturaleza.

_¡Que bueno que te guste! Pero más adelante te llevaré a conocer la extensa Meseta de Jnorgot y subiremos a lo más alto para que puedas contemplar el maravilloso Lago Coxioc, cuyas aguas poseen el mismo color de tus ojos, esposa mía_ Exclamaba embelesado ,Luwer aspirando el aire fría de aquellas tierras.

_¿De modo que esto es Qeibnot, querido...Es aquí en donde competiste y ganaste  tu título de Shar? Preguntaba Minshia.

Luwer meneó su cabeza cubierta por elcapuchón de su túnica blanca.

_ ¡No querida mía! Qeibnot está hacia el interior de estas selvas, allí se encuentra una inmensa roca de color gris  de forma casi rectangular y es en sus alrededores en donde se realiza aquel torneo.Pero allí, salvo poquísimas excepciones, no se les permite la entrada a forasteros.

Falelar se les  acercó, él venía de una reunión en donde habían participado los jefes de las otras caravanas visitantes y ahora traía noticias frescas.

_ Escuchenme ustedes dos jovencitos, ya está confirmado que no se realizará el torneo, pero en cambio va a haber una importante reunión en la cual participaran todos los Meijs y las personas importantes de los clanes, lo bueno es que por esta vez se nos ha permitido poder asistir como invitados, cada uno de nosotros podremos llevar a cinco personas, eso facilita lo que habíamos planificado, Luwer.

Luwer se volvió hacia su esposa y después de vacilar unos segundos le dijo:

_Nuestras costumbres son muy distintas a las vuestras, esposa mía, nunca se le ha permitido a una mujer asistir a la Roca Sagrada y no creo prudente romper esa tradición, deberás de tener un poco de paciencia y esperarme aquí, en el campamento junto a nuestro hijo, por mi parte yo acompañaré a Falelar junto a Tarneisoi, Rusggeim y Reut Him, iremos vestido como mulachs  y así podremos saber que es lo que opinan acerca de nosotros y ha de ser allí, en esa reunión en donde revelaremos nuestra verdadera identidad, en el momento oportuno.

Muy a su pesar, la impetuosa joven tuvo que aceptar esas condiciones, pero también puso las suyas:

_Está bien, esposo mío, no seré yo quien rompa con una de vuestras tradiciones, más espero  cuanto antes les digas a los tuyos que vuelves casado y con un hijo.

_Ten paciencia querida...También buscaremos el momento adecuado para ello y recuerda que no soy solo yo, sino todos nosotros quienes regresamos con esposas e hijos_ Respondió sonriendo Luwer.

Ya el tiempo comenzaba a ser caluroso, pero la brisa que soplaba desde las montañas nevadas refrescaba el ambiente, Luwer recordaba con nostalgia aquellas temporadas de caza y pensaba:

_ Me he perdido tres temporadas ¿Volveré algún día a internarme en la meseta para seguir a los rebaños de yocosaths? Aunque ya sabía la respuesta, prefería seguir soñando que su vida volvería aser igual que antes.