30. dic., 2016

Texto

Capítulo XXIII (Continuación)

Al igual que Luwer, sus deas compañeros andaban sumamente inquietos y cuando el joven les comunicó acerca de la reunión de  los Meijs y su participación en ella, los  elegidos para acompañarle se mostraron muy sorprendidos por tener que asistir vestidos como mulachs, pero Luwer  les explicó las razones, aduciendo que de esa manera ellos podrían enterarse de todo lo que pensaban de ellos y así todos accedieron a seguir con esa farsa, hasta que Luwer decidiera.

Esperaron pacientemente hasta que llegó el día señalado para la primera de las reuniones.

Esa mañana Falelar montado sobre una ganadoba encabezó la pequeña delegación, seguido por los varines que lo  hacían a pie.A medida que se acercaban al lugar señalado, que tan hermosos recuerdos les traían a todos, en especial a Luwer, quien recordaba como había vencido al corpulento Sannat arrojándole desde la altura de la Gran Roca, cuatro años antes.Una sensación extraña en sus corazones, les parecía que todo aquello había sido solo un sueño y temían que al despertar todo eso desaparecería.

Sobreponiéndose a sus temores, Luwer comenzó a darles las últimas instrucciones a  sus compañeros:

_No lo olviden, dejaremos que Falelar hable y que diga lo que tiene que decir y solo cuando yo lo ordene, ustedes se quitaran sus capuchones para que vean quienes en realidad somos.

Cuando llegaron a las cercanías de la Gran Roca y vieron los sacbats multicolores de los clanes distribuídas a su alrededor, Luwer sintió una puntada en su corazón al divisar a lo lejos  a su padre, Luwa,quien, pese a mostrarse erguido y digno como siempre, le pareció mucho más viejo, como si el tiempo trnascurrido no hubieran sido cuatro años sino muchos más.Hubiera querido correr y abrazarle, como cuando era un niño, pero se contuvo, pensando que ya aquellos tiempos habían pasado y que ahora que era un hombre hecho y derecho debía de comportarse como tal.

A  los pies de la Gran Roca, los varines habían levantado una tarima de troncos, a la cual se accedía por una pequeña escalinata de madera, en la parte posterior se sentaban los siete Meijs y debajo de la tarima, a su alrededor sobre unas rústicas bancas de madera se acomodaban los varines, separados según sus clanes, como acostumbran, muchos se habían encaramado en los árboles cercanos para no perderse nada de los asuntos que allí se tratarían, ya que a todos les incumbían.Entre los asistentes se destacaba la figura formidable   del corpulento Sannat " El Toro".

En uno de los costados se habían colocado algunas bancas fabricadas con troncos de nadcits y allí se ubicaban los invitados mulachs y varesios asistentes.

Allí se ubicó Falelar y sus cuatro acompañantes.

El Voja ataviado con su traje ceremonial comenzó a trepar por una escala de cuerdas hasta la superficie de la Gran Roca y allí hizo sonar el "luinrat" cuyo sonido profundo y vibrante se esparció por tofa la zona indicando que la reunión del Gran Consejo comenzaba.

Sne Heba, el más anciano de los Meijs se puso de pie y caminó lentamente ubicándose en el centro de la tarima.

_¡Hermanos varines!...Amigos varesios y mulachs...Han pasado cuatro años desde que celebramos aquí el inicio del último torneo...Todos sabemos lo que ha sucedido desde entonces, recuerdo que nos referíamos a que vendrían tiempos difíciles y bien, lamentablemente así ha sido.

No tengo intenciones de extenderme en un largo discurso, pues creo que ya no es hora de las palabras, sino de las acciones, esa es mi opinión y estamos ahora aquí para oir todas las opiniones, pero antes de eso quiero recordarles a todos ustedes que fue precisamente aquí, hace cuatro años que hicimos un pacto con nuestros hermanos varesios de Lalerot...Un pacto que nosotros aún no hemos cumplido, pero que es ahora cuando podemos enmendar aquello y devolverle el honor a nuestros pueblos.

Sne Heba se retiró y a continuación, uno a uno, los demás Meijs fueron exponiendo sus puntos de vista.Algunos eran más exaltados y proponían acciones inmediatas, otros aconsejaban prudencia, entre éstos estaba Luwa, cuando le correspondió hablar, Luwer se emocionó tanto  quesu fiel amigo Tarneisi, que estaba a su lado lo notó y le oprimió su brazo derecho susurrándole:_

_¡Calma amigo...Escuchemos lo que dice tu padre!

Luwa estaba de acuerdo en que había que cumplir lo pactado y ayudar a los varesios de Lalerot, pero que había que preparar un plan y no actuar precipitadamente.

_Tengo informaciones de que en Lalerot existe una organización clandestina que se encarga de hacerles muchos problemas a los ocupantes, "las ratas" les llaman porque actúan debajo de la ciudad, no me pregunteis como eso puede ser posible, yo no me lo imagino, pero así lo afirman mis informantes.Además los varesios cuentan aun con un bastión muy bien resguardado, La Fortaleza de Sorgín situada en la parte alta de las montañas de la costa, creo que deberíamos contactarnos con ellos y actuar en conjunto.

Después que hablaron todos los Meijs, Sanat pidió la palabra y le fue concedida, esto fue lo que dijo aquel fornido mocetón:

_Lo que yo quiero decir es que ya hemos perdido mucho tiempo y me gustaría que ahora se ratificara aquí mi nombramiento de Shar para comenzar de inmediato con los preparativos para una campaña.Eso es lo que pido con respeto a vosotros Señores Meijs.

Se hizo un silencio, los Meijs se miraban entre si y conversaban por lo bajo, fue entonces cuando Falelar, se puso de pie y solicitó la palabra,los meijs lo miraron con extrañeza, pero se la concedieron y entonces el mulachs comenzó a hablar:

_Respetados y venerados Señores Meijs, queridos habitantes de estas tierras y de todo el Valle de Varesocor, hemos venido hasta aquí porque tenemos algo de mucha importancia para todos...Pero si me lo permiten ,prefiero que sea mi compañero y amigo quien les dirija la palabra...¡Oídle por favor!

Entonces ante la sorpresa de todos los presentes, Luwer se puso de pie y comenzó a caminar con paso firme y decidido hacia la tarima, subió con agilidad la escalinata pese a que la túnica le molestaba un poco,los Meijs le miraban sorprendidos y muchos pensaban ¿Quén es este mulachs tan osado que se atreve a ponerse frente a todos? Pero Luwer no les dio tiempo a reaccionar y comenzóa hablar:

_¡Señores Meijs, camaradas varines, escuchad!...Junto a estos amigos míos hemos venido desde muy lejos para asistir a este importante evento.Desde las lejanas Tierras Ignotas, pasando por las grandes ciudades qocerias,atravesando el Gran Río y cruzando el árido Desierto de Dnotinat, como veis, hemos recorrido miles de verts para poder estar ahora aquí...

El joven calló unos segundos, su gargante estaba enronquecida por la emoción y necesitaba reponerse para continuar.Los Meijs le observaban, entre ellos Luwa quien experimentaba  la extraña sensación de conocer a aquel mulach, pero sabía que so no era posible..Luwer continuó:

_ Así es amigos...Ustedes se estarán preguntando ¿Que hace este mulach hablando aquí en momentos en donde se debaten temas tan importantes,verdad? Pues se los diré...Hace cuatro años atrás yo estaba arriba, en aquella roca sagrada con mis brazos en alto y todos vosotros me aclamabais y pronunciabais mi nombre...Lalmándome Shar  de los varines...

Se produjo un murmullo que fue incressendo, los hombres se miraban con incredulidad y los Meijs permanecían en silencio,Luwa se había puesto de pie y parecía a punto de desmayarse, pero  Sne Heba le sujetó del brazo.

Luwer continuó:

_¡Si varines...Yo soy Luwer y he regresado junto a todos vuestros hermanos!

Al decir aquello, el joven se había quitado su capuchón y todos pudieron ver su rostro moreno con su larga cabellera negra atada con su característico cintillo.Luego se abrió la túnica para mostrarles a todos su medallón de Shar...

Entonces se desató la algarabía y todos comenzaron a hablar y a mostrar la gran alegría que sentían...Todos a excepción de un hombre: Sanat "El Toro"

Luwer se diio cuenta y le dijo:

_ ¡Sanat...Nopienses que estoy desautorizando tu nombramiento...No es así, sé que eres un hombre valioso y fuerte como pude comprobarlo allá arriba de esa roca...Silos Meijs que está aquí deciden que tú eres el indicado para liderarnos entonces acataremos y nos pondremos disciplinadamente a tus órdenes...Pero eso se verá más adelante, por ahora dejame explicarles a todos porque vestimos como mulachs y no como varines...

Luwer se volvió hacia los Meijs:

_Vosotros sabeis que casi todo el valle está ahora bajo el dominio de los qocerios, de manera que nos vimos obligados a hacerlo de esta manera, ahora lo único que deseamos es saludar y abrazar a los nuestros..¡Tarneiso...Rusggeim y Reut Him...Venid aquí!

Los tres nombrados ya se habían quitado sus capuchones y sus túnicas mostrando sus tenidas de pieles, corrieron y se encaramaron sobre la tarima. Entonces se desencadenó el caos:

Los propios Meijs se abalanzaron para abrazar a sus hijos, Luwa estrechó en sus brazos a su hijo, apretándole con fuerzas mientras sus ojos dejaban caer algunos lagrimones,todos se abrazaban con efusión y hasta el propio Sanat se contagió y acudió a saludar a su antiguo rival diciéndole:

_ Tienes razón Luwer...Unidos ningún enemigo podrá derrotarnos.

El único que permanecía sólo en su rincón era el mulach Falelar, pues hasta los varesios asistentes celebraban el regreso de aquellos hijos pródigos.