6. ene., 2017

Texto

CAPÍTULO XXIV: Las revelaciones de Luwer.

Pasados aquellos dramáicos momentos de tanta euforia, Falelar fue a buscar a los demás jóvenes varines, estos ya estaban listos y vestidos con sus tenidas habituales,esperando ansiosos el recibimiento.Acudieron prestos para sumarse a  aquella verdadera fiesta que espontáneamente comenzaba a desarrollarse a los pies de la Gran Roca.

Los abrazos se multiplicaban entre los padres e hijos que se reencontraban, hermanos y amigos o simplemente compañeros dee tantas jornadas y juegos. Todos ellos eran como niños que expresaban toda la alegría que sentían después de tantos años de separaciones.

Luego vinieron los relatos, las anécdotas y ante eso, Sne Heba logró hacerse oír solicitando unos minutos de silencio:

_¡Escuchadme por favor! Dada la grata sorpresa y la alegría que sentimos todos por el regreso de nuestros hijos, vamos a suspender esta reunión del Consejo y por ahora nos retiraremos a nuestros sacbats para atender como se merecen a estos hijos que regresan a casa después de todos estos años, mañana nos volveremos a reunir en este mismo lugar  para continuar nuestros asuntos.

Como aún era temprano, los hombres comenzaron a reunir leña para hacer una gran fogata, luego trajeron carne para preparar un asado, huija, no había, por estar prohibido beber en aquel lugar sagrado,pero no necesitaban aquello para animarse y celebrar el gran acontecimiento.

Luwa abrazaba a su hijo y lo miraba de pies a cabeza, como para convencerse de que era el mismo jovencito que había abandonado su hogar cuatro años antes.

_¡Has cambiado hijo! Estás convertido en un verdadero hombre y se nota que los demás te respetan como a un líder, creo que nadie va a dudar de que asumas tu lugar como Shar de nuestro pueblo...¡Ah, cuánta alegría  va a sentir tu madre cuando sepa que has regresado...Cuatro años! ¡Cuántas cosas pueden suceder en cuatro años!.

_ Así es padre mío...Tengo muchas cosas que contarte, pero ya habrá tiempo para hacerlo allá en Jnorgot y a propósito ¿Cómo van las cosas? ¿Han habido buenas cacerías? ¿ Cómo están mi madre y mi hermano?

Luwa inclinó su cabeza antes de responder, parecía estar buscando llas palabras adecuadas.

_Todo bien hijo mío, las cacerías no han sido buenas, pero si  suficientes, tu madre está bien, aunque apenada por tu ausencia pero eso ya se le quitará  en cuanto te vea, respecto a tu hermano Yerlic...Se casó...Lo siento Luwer, sé que te va a doler ya que se muy bien que tú esperaban que Uri...

_¿ Uri y Yerlic se casaron? ¡Uff...Que bien! Les deseo lo mejor a amabos, Padre...Lo digo de verdad.

_¿ En verdad no te molesta que ella no te haya esperado y que se haya comprometido con tu hermano?

_ Así es  padre, les felicito a ambos...Entiende que han pasado cuatro años y ya no soy el mismo que partí desde aquí, tampoco lo son mis compañeros. Pero...En fin...Ya hablaremos de eso, por ahora...¡Abraceme Padre! Y dígame ¿Porque mi maestro Tin qeirsi no se encuentra ahora junto a tí?

_¡Ah, es que Tinqeirsi ha quedado por ahora a cargo del campamento, ´rl deseaba venir, pero mi hermano Lavda ha estado enfermo y no podía quesdar a cargo.

La improvisada celebración se prolongó hasta más allá de la medianoche y luego todos regresaron a sus respectivas sacbats.

Cuando se celebró la segunda reunión el ánimo era muy distinto, ya esa sombra de tristeza que rondaba el ambiente, había desaparecido por completo y el Consejo se desarrolló  sin mayores inconvenientes.Por unamimidad de los Meijs, Luwer fue confirmado como Shar de los varines por los cuatro años siguientes, quedando el fornido Sanat, como su lugarteniente. Cada uno de los Meijs  se comprometió a aportar como mínimo con cien guerreros y así quedó conformado el ejército varín con mil hombres (Una loquia). También se cordó enviar una delegación a la Fortaleza de Sorgín y los varesios de Hannisot see comprometieron a aportar con cuatrocientas cabalgaduras de primera calidad con sus respectivas monturas y arreos, así quedaría conformado el pequeño pero eficiente ejército de los hombres de  las montañas.

Luwer sabía que había omitido algo muy importante y ya era el momento de hacerlo, por eso, antes de que la reunión finalizara hizo llamar a sus compañeros y pidió la palabra al Gran Consejo precidido por Sne Heba.

Esto fue lo que dijo:

_Respetados Meijs, sucede que tengo un asunto de gran importancia que debo comunicarles a ustedes y es algo que no solo me afecta a mi sino también a todos mis compañeros.Escuchadme:

Ustedes nos enviaron a recorrer el mundo, a conocer otras culturas muy distintas a la nuestra, a instruirnos en los grandes centros del conocimiento y así lo hemos hecho...Estuvimos en Lalerot, también lo hicimos en las grandes ciudades de los qocerios, allá, en el imponente coliseo de Obam les demostramos a todos ellos, de que estábamos hecho...Fuimos tratados como héroes y hasta el propio monarca...Ciwutt reconoció nuestro valor y me otorgó un importante título, pidiéndome que entrenara a su ejército ya que él admira nuestro valor y disciplina...Eso fue positivo.Pero no es lo más importante...Conocí a una mujer...Una mujer extraordinaria, no tan sólo por su belleza que si la tiene, sino por sus múltiples cualidades, con esa mujer me uní en matrimonio y ya tenemos un hijo...Un nieto tuyo, Padre Luwa.

Después de decir todo aquello, Luwer calló, esperando la reacción a sus palabras. Nadie hablaba, todos parecían como anonadados por la noticia, al fin fue el propio Luwa quien rompió aquel silencio:

_¡Pero hijo! ¿ Que has hecho?...No te das cuenta de que no te puedes casar con una mujer que no sea de nuestro pueblo. Ese matrimonio no es válido pues no ha sido bendecido por los Meij...Tú deberías de saberlo.

_Te equivocas Padre mío...Mi matrimonio y también los de mis demás compañeros que se casaron con mujeres qocerias si fueron bendecidos por un Meij.

Luwer dirigió su mirada al viejo Sne Heba quien permanecía con su ceño adusto.

Luwer prosigió:

- Allá en las llamadas Tierras Ignotas vive un anciano, él es varín...Es vuestro hermano Qerju...Fue él quien ofició nuestro matrimonio y el de mis compañeros, aquí tengo el documento con su sello y firma...

Luwer extrajo de entre sus ropas el pergamino y se lo entregó a Sne Heba, éste lo abrió, lo examinó acuciosamente, antes de responder:

_Es cierto, mi hermano Qerju mediante este pergamino  aprueba el matrimonio de Luwer con una joven llamada Minshia y también los demás realizados entre los jóvenes varines con mujeres qocerias a excepción de Tarneisi quien lo ha hecho con una joven llamada Liensi, que es varesia...Nada podemos hacer, pues mi hermano aún mantiene su calidad de Meij ya que le corresponde en propiedad.