8. ene., 2017

Texto

Capítulo XXIV (Continuación)

Luwa se veía muy abatido y decía:

_¿Que podemos hacer? Soñaba con que algún día llegarías a ser el Meij de nuestro clan, pero eso ya no podrá ser y será tu hermano Yerlic a quien le corresponda ese honor...Lo siento Luwer ¿Cómo no pensaste en ello?

Luwer no parecía sorprendido por la reacción de los Meijs, eso era algo que esperaba, lohabía conversado antes con el sabio Qerju y él le había dicho lo que debía de decir, algo que en aquellos días no parecía tener mucho sentido, pero que ahora si que lo tenía, entonces Luwer se irguió delante de todos esos ancianos curtidos poe el aire frío y seco de las montañas y les habló así:

_ Mis queridos y respetados Meijs, las palabras que ahora os voy a decir no son mías, sino del hombre más bueno, justo y sabio que he conocido, me refiero a vuestro hermano Qerju, aquel que vive allá en un lugar llamado Valle Escondido muy cerca de las ruinas de la antigua Ciudad de Uterit. Esto fue lo que él me dijo:

_El mundo que nosotros hemos conocido ya toca a su fin y una nueva era está por comenzar, llegará un tiempo en donde todos los pueblos del Valle de Varesocor se unirán formando un solo reino,tal como ocurrió en tiempos remotos, ya no habrá más, ni varesios, ni qocerios ni varines, porque todos serán un solo pueblo como lo dice la profecía: " De la oscuridad emergerá la luz y esa luz irá creciendo hasta cubrir toda la tierra, cuando llegue nuevamente la señal de los cielos, aquel que llamamos EL ELEGIDO se unirá con LA MUJER de los cabellos de oro y ambos comenzaran a actuar, sus enemigos no podrán contra ellos y el nuevo reino de Ut será restaurado"

Luwer calló unos instantes para observar la reacción de los Meijs, éstos permanecían en silencio, expectantes y Luwer continuó:

_Yo soy EL ELEGIDO y  mi esposa Minshia, la mujer de los cabellos de oro, ella es la única y auténtica heredera al trono de Qocerit, juntos vamos a luchar por restaurar su reinado y ambos llevaremos a cabo la misión que se nos ha encomendado.

Luwer habló con tanta convicción, una convicción que antes de aquella reunión ni siquiera se le había pasado por su cabeza, quien primero reaccionó fue su padre, Luwa:

_¡Son las mismas palabras que Qerju nos  dijo antes de que se alejara de nuestras tierras Sne Heba, eso fue hace veinte años...Yo le creo...¡Creo en tí Luwer!

Sne Heba era el único que no parecía demasiado sorprendido por las palabras del joven, pues él ya había oído hablar acerca de un joven varín que se había casado con la mujer que buscaba desesperadamente Ciwutt, ahora todo le encajaba a la perfección.Por eso dijo:

_ De manera que mi hermano Qerju está vivo, eso me alegra de sobremanera, en cuanto a lo que tú dices,Luwer...Pués tendrás que demostrarlo con hechos, ya que has sido ratificado como nuestro Shar, en cuanto a tu mujer...¿Donde se encuentra ella, luchando  con los suyos para recuperar su trono o...junto a su esposo, como debe de ser?

_Ahora ella está conmigo y nuestro hijo, ambos en el Campamento de los mulachs, pero en cuanto lo desees se las presentaré, ella también lo desea. Respondió Luwer.

Los Meijs intercambiaron impresiones entre ellos, algunos no entendían nada de lo que se había hablado allí y no porque fueran ancianos y un poco sordos, estaban desconcertados a pesar de que todos habían escuchado las historias y  las leyendas que contaban los " favdnits qoncorsit", acerca del antiguo imperio y de las señales de los cielos y todas esas profecías, no relacionaban aquello con aquel joven al cual muchos habían visto crecer y convertirse en un hombre como lo era ahora.

Luwer prosiguió:

_Allá en Las Tierras Ignotas conocí a aquella antigua ciudad que fue la cuna de nuestros ancestros y también conocí a un extraño hombre que posee mil rostros, le llaman El Invisible, el nos dijo que pertenecía a una Comunidad,  se dicen descendientes de los antiguos uterios y ellos estan apoyando a mi mujer y a mí a fin de que logremos hacer realidad estos sueños. Creedme cuando os digo que no estamos sólos en esto, allá en el lejano Puerto de Quinsat existen miles de qocerios que se han rebelado y luchan contra Ciwutt, ellos obedecen a Minshia y están dispuestos a luchar y a morir por ella y esperan que nosotros, los varines nos integremos a la lucha, os juro que, si unimos nuestras  fuerzas, podremos no solo liberar a Lalerot sino que derrotar al propio Ciwutt.

Después de pronunciar estas palabras Luwer calló, pues consideraba que ya estaba todo dicho, mientras los Meijs le miraban con miradas de respeto y asombro.