12. ene., 2017

Texto

Capítulo XXV:Luwer y Minshia en Jnorgot.

Después de aquella tensa reunión, todos salieron muy silenciosos y pensativos rumbo a sus respectivas sacbats,Luwa se quedóun rato más junto a su hijo, antes de despedirse, le dijo:

_Hijo, yo no te voy a juzgar por lo que has hecho, al casarte con una mujer, que aunque es muy importante, no pertenece a nuestro pueblo, pero me gustaría conocer a tu hijo, que mal que mal es y será siempre  mi nieto, pero prefiero verle ahora en tu campamento, si lo deseas puedo pasar mañana temprano por allá y de paso me presentas a aquella que es tu esposa. 

_Está bien, Padre,aunque me hubiera gustado que nos recibieras a ambos allá en nuestras tierras, tengo muchos deseos de abrazar a mi madre y a mi hermano Yerlic.

Luwa se encogió de hombros, al fin respondió:

_Déjame primero que yo prepare el ambiente allá en el Clan...Talvez las cosas se puedan suavizar de alguna manera.

Ambos se despidieron con un fuerte abrazo y mientras Luwa se dirigía a su sacbat, su hijo partía al campamento mulachs. Allí le esperaba muy ansiosa su esposa, apenas llegó, ella le echó sus brazoz al cuello cubriéndole de besos y caricias, Luwer también le respondio de igual manera.

_¡Uff!...No te imaginas como me costó contarles a ello lo de nuestro matrimonio, pero, tranquilízate, déjame entrar y te contaré los detalles...Al menos mi padre quiere venir mañana para conocerte a tí y a nuestro hijo.

Mas tarde, cuando ambos estaban en el lecho, conversaron tranquilamente hasta casi la madrugada y allí Luwer le relató todo lo sucedido en ese largo día.

Pero al día siguiente ocurrió algo muy peculiar, pues no sólo fue Luwa quien concurrió al campamento mulachs, sino también los padres de  sus compañeros varines, todos ellos deseaban estar junto a sus hijos y de paso a conocer a las muejres de éstos, algunas estaban embarazadas y unas pocas ya habían dado luz a sus hijos.

Era un espléndido día de aquella estación de Las Flores cuando el campamento mulachs se vio invadido por aquellos visitantes, entre los cuales estaba Luwa quien de inmdediato se dirigió al lugar en donde estaba su hijo con su pequeño nieto, pero a Minshia no se la veía por ninguna parte, pues la joven había preferido que su suegro conociera primero a su nieto antes que a ella, ya que temía su reacción.

_Es un hermoso niño, va ser fuerte como tú, Luwer y seguramente hermoso como lo debe de ser tu esposa...¿Y...donde está ella? Preguntó Luwa.

_Está en el interior de la carpa, no quería que te sintieras incómodo para que así pudieras apreciar mejor a tu nieto, él se llama Quiboc y ya camina, como puedes ver.

Luwa se enterneció al ver al pequeño que pese a tener su piel más pálida que Luwer, mantenía algunos rasgos suyos, aunque sus cabellos eran rubios y rizados.

_Es una extraña mezcla, pero lleva mi sangre y eso se nota_ Dijo el hombre, tomando al niño en brazos y levantándole hasta la altura de sus ojos para apreciarlo mejor. Fue en aquellos momentos cuando se asomó Minshia a la entrada de la carpa, ya no llevaba la túnica de los mulachs,sino que se había salido con la suya, colocándose una tenida al modo de los varines, con calzado de cuero, una falda del mismo material u cinturón, llevaba sus cabellos sueltos y al verla, el padre de Luwer la quedó mirándola atentamente.

_¿Es ella, verdad? Sin duda que es hermosa...No te culpo por haberte fijado en ella...Ve y dile que quiero hablarle.

Luwer llamó a su mujer y ella caminó agilmente hasta llegar a donde estaban los dos hombres.

_Tú eres Minshia ...La mujer de mi hijo ¿Verdad?

La muchacha inclinó su cabeza en señal de respeto y permaneció  sin decir nada, por lo cual Luwa, le dijo:

_No te inclines ante mí jovencita...Si es verdad aquello de que eres una reina en tu país...No es correcto que lo hagas.

Ahora ella respondió:

_ Me inclino ante usted Señor Meij Luwa, porque es el padre de mi esposo, al cual debo respeto y obediencia antes que todo.

A Luwa le agradó  la respuesta de la muchacha y no pudo dejar de sentir simpatía por ella, entregándole el niño, le dijo.

_ Deseaba conocer a ña mujer que provocó que mi hijo renunciara a su título que por ley le correspondía---Ahora que te conozco, creo que le comprendo, pero no puedo prometerte nada por ahora, trataré de que mi mujer, que es algo terca te acepte como nuera. Yo, por mi parte...¡Si te acepto, muchacha!

Minshia contuvo el impulso de correr y abrazar a aquel hombre, ya Luwer le había advertido que los varines no eran muy dados a exteriorizar sus emociones o sentimientos, se limitó a decir en voz baja:

_Gracias Señor Meij...También para mí es un honor conocerle.

Antes de despedirse, Luwa acarició la  cabecita de su nieto, luego se marchó, prometiendo que muy pronto se comunicaría con ellos.

En honor a la verdad, no todos los padres aceptaron así, tan facilmente a sus nueras, hubo casos en que algunos se negaron siquiera a conocerlas, no así en el caso de Tarneisi, pues su esposa Liensi por ser  varesia, no rompía las estrictas reglas.

Unos días después un emisario llegó al campamento mulachs, él les comunicó que el Meij Luwa invitaba a su hijo con su mujer y nieto, también a los otros jóvenes integrantes del clan, para que visitaran su campamento, situado en la Meseta de Jnorgot.

Ya, antes que llos, otros jóvenes varines habían partido para sus respectivos clanes, entre ellos, el "Colorado Rusggeim" y también Reut Him, ninguno había vuelto de manera que se suponía que habían sido aceptados por sus clanes.

Montado en una ganadoba, Minshia y su hijo seguían a Luwer, quien encabezaba la delegación, también viajaban junto a ellos, Tarneisi y su mujer, los dos gemelos, hermanos de la pelirroja Uri junto a sus esposas y sus pequeños rebaños de aminots, un carro tirado por  duhocats en donde iban las pertenencias de aquellos.Antes de partir se habían despedido de Falelar, llamado ahora Fale Ritti.

_ Espero que les reciban como se merecen, les voy a echar mucho de menos, sobre todo a ti, pequeña Liensi, pero así es la vida, yo permaneceré durante un tiempo  en este mismo lugar y aquellos que no sean recibidos de buena forma por sus clanes, puden regresar, aquí serán siempre bien recibidos, Después marcharemos hacia la Fortaleza de Sorgín y allí esperaremos los futuros acontecimientos.Espero que nos mantengamos en contacto, Luwer.

_Así será...Por ahora nos separaremos, pero pronto nos volveremos a encontrar, te lo prometo, Falelar. Respondió el joven y así se despidieron.

Después emprendieron el viaje hacia la Meseta de Jnorgot, una travesía que duraría varias jornadas, pero que Luwer ya conocía, por haberla realizado , de manera inversa, cuatro años antes.