14. ene., 2017

Texto

Capítulo XXV:(Continuación)

Aquella travesía resultó muy distinta a  la que cuatro años antes había realizado Luwer junto a la delegación de su clan para participar en el Torneo de Qeibnot, el jovencito que en aquellos años caminaba junto a su padre, con la tremenda ilusión de competir en su primer torneo, regresaba ahora, convertido en un hombre, despues de haber recorrido miles de verts a través del extenso Valle de Varesocor.Junto a ély su familia le acompañaban sus mejores amigos y compañeros de juventud: Tarneisi y los gemelos Netuiwa y Huinsi, que también habían madurado convirtiéndose en hombres, sin embargo el primero de ellos continuaba siendo un sujeto muy alegre y entusiasta, tal como lo demostraba ahora, entonando el famoso Shinbat de los Cazadores, el cual era coreado por sus compañeros y esposas.

Habitualmente este trayecto se hacía en unos quince días y cuando al fin los viajeros se encontraron a los pies de la Meseta de Jnorgot, Luwer abrazó a su mujer para señalarle a lo lejos aquel espejo de aguas turquesas, que brillaban al darles la luz del ardiente sol de la estación.

_ Algún día te llevaré a  conocerlo y también a ti, hijo mío...Allá en sus alrededores suelen encontrarse miles de yocosaths, aunque ya deben de estar regresando a sus tierras siempre quedan algunos rezagados.

Un par de días de camino por la meseta y encontraron los primeros rebaños de aminotes que pastaban en las laderas de los cerros precordilleranos, entonces una jauría de quinits les salió a recibir, ladrándoles y moviendo sus rabos, trás ellos aparecieron dos muchachitos quienes al divisar al grupo se detuvieron indecisos, Luwer les llamó y al acercarse les dijo:

_No teman ustedes, no somos extraños...Yo soy Luwer, hijo del Meij Luwa y estos son también varines...Id donde mi padre y anunciadle que su hijo mayor  ha regresado.

Los muchachos salieron corriendo en dirección al campamento. Al cabo de un rato reaparecieron, esta vez les acompañaba un grupo de guerreros encabezadsos por un hombre muy alto y calvo, al cual Luwer reconoció de inmediato. El maestro Tinqeirsi, apodado " Ojos de Serpiente"

_¡Luwer...Luwer...Mi muchachito! Exclamó Tin qeirsi abriendo  sus largos brazos.

_¡Maestro Tinqeirsi! Estás igual que antes, no has cambiado nada en todos estos años. Respondió Luwer, al tiempo que ambos se abrazaban con fuerza.Al mismo tiempo los demás varines corrieron para saludar efusivamente a sus amigos y familiares, mientras Minshia, abrazaba a su hijo observando toda aquella escena.

Tin qeirsi ma miró con atención:

_ ¿Ella es...tu mujer?...Es muy hermosa, no hay dudas, hemos oído hablar mucho de ella y en verdad todos quieren conocerla...¡Bueno, ya debes de saber que Uri se casó con tu hermano Yerlic! Agregó en voz baja.

_¡Sí y me alegro por ambos! Como pudes ver, yo soy felíz con mi mujer y mi hijo...¡Ven aquí Quiboc, quiero que conozcas a mi maestro Tin!

El niño corrió hacia Luwer y éste lo tomó en sus brazos, levántandolo en el aire mientras que el espigado Tin qeirsi le acariciaba sus rubios y ensortijados cabellos.Minshia que sabía que según las costumbres de los varines, las mujeres no debían de hablarles a los hombres a menos que éstos se lo pidieran, permaneció en silencio, al igual que Liensi y las esposas de los gemelos, al fin Luwer se volvió hacia ella:

_Ven Minshia y también tú...Liensi y las hermanas Adilec y Nurit, las esposas de los gemelos.

Tinqeirsi las observó con atención y luego dijo simplemente:

_¡Bien! Ya nos hemos conocidos, ahora acompáñenme al campamento donde Luwa y todo el clan les esperan.

Mientras hacían su entrada en el campamento, todas las miradas de los hombres se dirigían a la escultural rubia, que vestía a la usanza varín a diferencia de las otras mujeres que se cubrían con túnicas, entonces Minshia, para evitar malos comentarios se cubrió con una manta de piel de yocosats, la cual tenía una abertura para su cabeza y brazos y así fue como entró en la zona de recepción del campamento.

Allí en la pequeña explanada les esperaban los miembros principales del Clan, Luwa llevaba su traje ceremonial con los distintivos de su cargo, a su lado estaba Lavda quien pese a su enfermedad había salido de su sacbat para estar presente, lo mismo que "El Viejo Feinnat", padre de los gemelos.

Tras de ellos estaba reunido todo el resto del clan y en un lugar un poco más alejado se situaban las mujeres, encabezadas por Quinci, la madre de Luwer.

_¡Bienvenidos al hogar, hijos de nuestro Clan y también sed bienvenidas vuestras esposas e hijos! Dijo Luwa a modo de bienvenida.

Luwer se adelantó al grupo, se inclinó ante su padre a la usanza varin y lo mismo hizo con su tío Lavda y con Feinnat, luego dijo:

_¡Vuelvo a casa, Padre mío! Han sido cuatro largos años, pero jamás, ni por un minuto les hemos olvidado! Rompiendo todos los protocolos ambos se abrazaron vigorosamente.

Luwa abrió sus brazos y llamó a los demás:

-¡Venid aquí Tarneisi y también ustedes dos, Netuiwa y Huinsi...Vaya que les hemos echado de menos, muchachos!

Los mencionados  caminaron  hasta encontrarse con el Meij, quien volviéndose a los demás varines que permanecían de pie , les gritó:

¡Comenzad la fiesta...Nuestros hijos ya están nuevamente en casa!

Feinnat " El Viejo" se acercó paea abrazar a los dos gemelos, lo mismo hizo Atat, el padre de Tarneisi y a partir de ese momento todo se volvió un caos, la algarabía y alegría eran indescriptibles, sólo las mujeres permanecían en sus sitios, expectantes. Un poco más lejos, Minshia trataba de  ubicar entre aquellas mujeres a Uri, pero entre ella no había ninguna joven de cabellos cobrizos, en ese momento vio venir a Luwer acompañado de una mujer de mediana edad, supo de inmediato que ella era la madre de su esposo.

_¡Madre...Ella es Minshia y éste es mi hijo...Tu nieto! Dijo Luwer.

La mujer se inclinó para mirar mejor al pequeño, quien permanecía asido fuertemente a la mano de Minshia, le acarició su cabellera y cuando alzó sus ojos, tenía sus ojos llenos de lágrimas.

_¡Perdonen...Estoy muy emocionada!...Nunca perdí la esperanza  de que mi hijo regresaría y ...He aquí que lo hace con un hijo y ...

_¿ Una esposa, verdad...Eso no lo esperaba usted? Alcanzó a decir Minshia, que tenía un nudo en su garganta.

Quincci la miró conmovida:

_¡Ay...Querida niña! A mí no me importan las tradiciones...Lo único que deseaba era volver a tener a mi lado a mi hijo,  creo que si él se casó contigo es porque te ama ¿Verdad?

_Es verdad madre, ambos estamos muy enamorados y mi esposa lo que más deseaba era conocerla a usted y que no la rechazara...Ahora usted nos tiene no solo a Yerlic y a mí, sus hijos...También tiene a una hija y un nieto-Afirmó Luwer.

_Así es Luwer...Dos hijas...No olvides a Uri, que es la esposa de tu hermano, como sabes. Corrigió ella.

Recién Luwer se percató de la ausencia de ambos.

_¿Y donde están ellos ahora?...No les he visto junto a nuestro padre.

_Yerlic está junto a los demás jóvenes  que se preparan para la guerra junto a Sanat, en cuanto a Uri, ella no se sentía bien...Está en su último mes de embarazo y prefirió aguardar en su sacbat. Respondió Quinci.

Los tañedores de flautas y los que hacían sonar los tambores y los panderos ya preparaban los bailes alreddor de la fogata en donde ya se comenzaba a esparcer el aroma de la carne de yocosath, mientras las mujeres comenzaban a traer sobre sus cabezas las vasijas y los odres colmados de huija, aquel licor de fuego que encendía los corazones de los hombres de las montañas y así...La fiesta comenzaba en la Meseta de Jnorgot. una fiesta que se habría de prolongar  por lo menos cuatro días con sus noches. Al fin...Luwer estaba de nuevo en casa.