18. ene., 2017

Texto

Capítulo XXVI (Continuación)

Desde entonces Fivia comenzó a ser tratada de manera muy especial: Fue trasladada desde el ligar común que ocupaba junto a las demás mujeres a una habitación particular, se le asignaron cuatro doncellas para que se ocuparan de atenderla, el Rey le enviaba valiosísimos regalos, joyas dignas de una princesa, las más finas y delicadas telas y los perfumes y esencias más exoticos y lo más sorprendente fue que en un par de ocasiones fue el propiop monarca quien fue a visitarla, algo que nunca antes había hecho.

En aquellas ocasiones Ciwutt se mostró muy amable y cariñoso, aquella rudeza que le caracterizaba se transformaba como por arte de magia y hasta se permitía cierta ternura ante aquella delicada jovencita, Fivia se daba cuenta de que aquello no era fingido y eso la asustaba de sobremanera.Pero nop era el temor de que algo malo le sucediera, sino todo lo contrario: Había conocidouna faceta completamente desconocida de aquel hombre y aunque luchaba con todas sus fuerzas contra  aquella fascinación que comenzaba a sentir hacia él, poco a poco su resistencia iba disminuyendo y eso era en verdad lo que le aterraba, pues de solo pensar en enamorarse del hombre que era sumayor enemigo, era para ella algo terrible.

Pero bien se dice que contra los sentimientos del corazón de nada valen ni las circunstancias adversas, ni las diferencias sociales ni de cualquier otra índole y así, aunque ambos luchaban por acallar aquellos sentimientos que  comenzaban a envolverles, ella, por considerarlo su más odiado enemigo y él porque estaba desafiando aquellas profecías, lo cual hacía peligrar sus sueños de convertirse en El Elegido por los Dioses, al fin acabaron por sucumbir y una noche...

Ciwutt visitónuevamente el aposento de Fivia, ella le notó muy tenso y preocupado y como ya había mayor confianza entre ambos, ella le propuso:

_ Te ves cansado y tenso...eja que te de unos masajes en tu espalda para que te relajes y podamos conversar tranquilos.

Ciwutt se quitó su vestimenta superior y se dejó caer sobre el lecho, mientras Fivia untaba sus manos con un bálsamo aromático, el  rey comenzó a hablar:

-_¿No te has preguntado Fivia, porque siendo tú mi favorita, aún no te he pedido que seas mi mujer y continúas siendo virgen, tal como llegastes?

_Ella apoyó sus delicadas manos sobre los hombros de aquel hombre, pensó que hubiera podido asesinarle si se lo hubiera propuesto, ya que en un mueble que estaba muy cerca, al alcance de sus manos, estaba la afilada daga de doble filo, del monarca, pero ya ella hacía tiempo que no pensaba ni en odios ni en venganzas y así le respondió:

_No lo sé, Ciwutt...Tal vez no sea yo  de tu agrado, pues no soy rubia como todas esas otras mujeres que tienes a tu disposición y que al parecer son tu obseción.

_ ¡No es así Fivia! Desde que llagaste no he vuelto a llamar a ninguna de esas mujeres, es más, creo que las voy a enviar de vuelta a sus hogares o bien vvoy a buscarle esposos entre mis hombres...Te juro por todos Los Dioses que no he yacido con ninguna mujer y yo se porque...Porque tú eres la única que ahora quiero...Si, lo confieso...Pero por lo mismo no deseo forzarte a nada...No, eso jamás...

Fivia se quedó paralogizada...Sentía su respiración muy agitada, sus dedos  se crisparon sobre la espalda del hombre, éste se volvió de pronto y sus miradas se cruzaron.

_ ¡Te amo Fivia, por primera vez en mi vida siento algoasí por una mujer, es más...Quiero casarme contigo...Quiero que tú seas mi reina, la reina de Qocerit!

Ella no podía creer lo que le decía aquel hombre y no atinaba a decir nada, él continuó:

_ Asi es. desde que te ví allá en esa torre y te tomé en mis brazos, supe que me enamoraría de tí y presiento que tú sientes lo mismo ¿Verdad?

Fivia, que no estaba preparada para lo que le estaba sucediendo, sólo  atinó a decir:

_¡Pero yo no  soy qoceria...Soy varesia y ...

_¡Que importa! Contigo a mi lado voy a conquistar el mundo, al menos todo el Valle de Varesocor, así llegaremos a ser todos un mismo reino, tal como lo fueen el pasado y ya no habrá ni varesios ni varines  ni qocerios...Un sólo reino y yo seré surey y tú, mi reina.

Los latidos de su corazón se hicieron mas fuertas y rápidos, Ciwutt la tenía entre sus fuertes braazos y ella estaba semidesnuda, pero no fue la promesa de convertirse en reina de aquel poderoso pais, ni sus antiguos propósitos de venganza, ahora completamente aplacados, sino, sus propios deseos que habían comenzado a despertar de manera violenta y cuando Ciwutt la besó ensus labios, ella le respondió con toda la pasión que sentía, todo sus pensamientos se concentraron en complacer a aquel hombre que ahora la estaba poseyendo, sabía que él la amaba y ella también a él, así de simple.

Y así fue como Fivia, una de las " ratas de Rechill" se convirtió finalmente en la Reina de Qocerit, en la mujer del poderoso Ciwutt y aquello iba a desencadenar  terribles acontecimientos en el futuro.