"Ella ya no sonreía"

Ahora que se cumplen precisamente tres meses desde que Raquel nos dejó, quiero hacer algunos recuerdos  de ella:

He titulado así esta página porque, tal como se la ve en esa foto que le tomé cuando estábamos de vacaciones en Pucón, hace unos años atrás, Raquel se había convertido en una mujer triste, callada y taciturna, muy diferente a aquella que yo había conocido antes, cuando me enamoré de ella.

Ahora pienso que  talvéz no todo se debía a aquella enfermedad que la aquejaba: Depresión aguda y crisis de pánico, como dictaminaban los siquiatras que la trataron durante más de seis años, tal vez ella sabía o al menos presentía que sus días estaban contados y nos lo ocultaba a todos quienes la rodeábamos.

Nunca lo voy a saber, pero el médico que la trató en sus últimos días en el hospital, afirmó que ese cáncer que le destruyó sus pulmones se había desarrollado casi un año antes, lo cual no lo sabíamos.

Su gran adición al cigarrillo fue aumentando cada vez más y por más que se lo advertíamos, ella continuaba, aún sabiendo que aquello le causaría un  daño irreversible, como al fin sucedió.

Pero dejando de lado todo lo negativo, hubo cosas en su manera de ser que siempre mantuvo, pese a no ser "aquella mujer de antes" la " del cuadro" como decía.

Ella siempre fue una mujer muy sencilla en sus gustos, se conformaba con regalos muy sencillos , como esas faldas de gitana que tanto le gustaban pese a que ya en sus últimos años no podía colocarselas porque había aumentado de peso, yo, igual se las compraba y ella las guardaba en su closet con la esperanza de que algún día bajaría de peso y volvería a tener la figura delgada de antes. También le gustaban los aros y los anillos y cada vez que se nos cruzaba uno de aquellos vendedores de aros artesanales, me pedía que le comprara un par de aritos, por lo cual llegó a tener una caja llena de ellos, aunque siempre se le perdía uno, al enredársele en sus largos cabellos.Ya que estoy haciendo recuerdos, seguiré: Siempre se preocupó de su pelo,cuando notaba que comenzaban a notárseles las canas me exigía que le comprara sus tinturas y se lasarreglaba para teñirse ella misma sus cabellos...Aún conservo en su cartera unos estuches de dicha tintura, la cual no alcanzó a usar...Son esos pequeños detalles los que me recuerdan con dolor que ella ya nunca más estará conmigo.

Nunca fue considerada como una mujer hermosa, ni siquiera cuando tenía veinte años, que fue  cuando yo la conocí, pero su manera de ser y su personalidad hacía que todos le tomaran cariño cuando se la trataba.Tampoco era una mujer culta y muchas de mis amistades me aseguraban que esa diferencia terminaría por separarnos. No fue así, se equivocaron rotundamente, pues solo la muerte fue capaz de separarnos.

Ella me aceptó con todos mis defectos, que no eran pocos  y mis virtudes, que  tampoco eran demasiadas y lo mismo hice yo.En los comienzos fueron esas diferencias las que nos atrayeron. Yo me enamoré de ella y me propuse conquistarla porque estaba seguro de que era la mujer que siempre había estado buscando. Me esforcé por hacer de ella la mujer con la que soñaba y ella se dejó moldear en mis manos. Creo que al fin, ambos ganamos y creo que fuimos muy felices en aquellos años difíciles en donde todo estaba en nuestra contra.

Los años pasaron, pero aquel fuego que nos había quemado nunca se apagó del todo, pese a su enfermedad y a todos  los obstáculos que se nos interponieron.

Ahora estoy viviendo  este duelo,todos me dicen que es normal, que tendrá que pasar más de un año, para que pueda retomar mi vida e iniciar una nueva etapa.

Yo continúo escribiéndoles cartas, como si ella alguna vez pudiera leerlas, no importa, éstas se acumulan en una carpeta y para lo único que han de servir, aparte de  desahogo para lo que estoy viviendo,será para que, cuando ya no esté en este mundo, todos los que me rodean se enteraran de cuan grande era mi amor por ella.

"Y ahora que"

Han transcurrido más de dos meses desde que Raquel nos dejó, pero a mí me da la impresión de que ha pasado mucho más tiempo. Sigo habitando la misma casa en donde compartí con ella tantos momentos, fue en esta humilde casita en donde se comenzó a gestar nuestra historia de amor y ahora, por donde quiera que mire, están los recuerdos...Muchos recuerdos.

Durante los primeros días me sentía muy tranquilo y sereno, tanto que hasta experimentaba una sensación de culpabilidad por no estar abrumadoramente apenado por su ausencia, eso le comenté a mis hijas y a mi amigo Nelson, que son quienes se preocupan por mí. Pero a medida que los días iban transcurriendo comencé a sentir los efectos de su ausencia. Me levantaba cada mañana a la misma hora que siempre, cumplía mi rutina tal como antes, pero después me sentía muy desanimado y sin deseos de hacer nada. Me sentaba frente a mi computador, pero no era capáz de escribir nada.Al comienzo aquello no me preocupaba _  Ya llegará la inspiración_ Me decía. Pero ésta  no llegaba.

Comencé a sentir el peso de la soledad y tampoco tenía ánimo para trabajar, además no tenía a nadie que me ayudara y así dejaba pasar el tiempo y para desahogarme le escribía cartas a Raquel, imaginando que ella, de algun modo podría leerlas. En esas cartas iba narrando lo que pasaba por mi mente y espíritu en esos momentos. Me sentía aliviado con eso y así he ido acumulando  esas cartitas, que espero que me servirán de base para escribir "nuestra historia" en un futuro. Ya escribí hace algunos años una novela en donde relato como fue el comienzo de nuestra historia de amor, aquella es una obra que he titulado CARTAS Y CANCIONES DE AMOR Y SEXO (Historia de dos amores, es el subtítulo). En ella he narrado en forma de novela como fue que me llegué a enamorar y como logré que ella también me correspondiera y lo felíces que fuimos en aquellos primeros tiempos, tan lejanos, ahora.

Pero nuestra historia no fue fácil, hubo muchos obstáculos que se interponían entre ambos y  muchas personas de nuestro entorno que trataban de separarnos, al fin todos se convencieron de que lo nuestro era un amor verdadero y nos dejaron tranquilos. Entonces vivimos los días más felices. Es cierto que mi situación económica era muy mala en aquellos días, esa inestabilidad económica nos persiguió por varios años, pero finalmente las cosas cambiaron y así, creo que cumplí con la promesa que le hice al comienzo: De hacerla felíz, de amarla por siempre y serle completamente fiel.

Así fue,ambos fuimos felices, ella siempre  lo reconoció ante los suyos y lo mismo yo, que le agradecía cada día a Dios por haberme dado el amor que tanto le pedí.

Después vinieron días difíciles: Una larga enfermedad que se dejó caer sobre ella como una sombra cruel.La palabra DEPRESIÓN, que yo no conocía ni entendía, pero con la cual tuve que aprender a convivir durante muchos largos años, al igual que otras, como Crisis de pánico, etc. Vinieron los días de angustia, visitas a los consultorios y hospitales, médicos, siquiatras, remedios etc. Me convertí en su enfermero, llevando la cuenta de las horas de sus remedios, cientos de tabletas, cápsulas y pastillas.Mi Raquel ya no era la misma, aquella mujer alegre y entusiasta que hacía divertir a todos en las veladas familiares ya era solo un recuerdo. Pero yo confiaba en que quizás algún día ella volvería a ser como antes, lo que no sucedió. No obstante aquello, yo seguía a su lado porque la amaba, no ya por lo que era, sino por lo que había sido, mi amor se fue transformando en algo mucho más profundo y ella lo sabía.No pude evitar que aquel enemigo con el cual convivía a diario: El cigarrillo, finalmente me la quitara.

Esa foto en donde ella aparece posando en traje de baño fue tomada en el Lago Ranco, en el sur de mi pais, ya en esos días ella estaba enferma, pero aún conservaba alguna de sus buenas cualidades que hicieron que me enamorara de ella. Si observais bien, vereis que ella no sonríe, pero en cambio trata de lucir con aires de coquetería su traje de baño, yo  le tomé esa foto en uno de los viajes de vacaciones que hicimos hacia el sur.

Pero ahora, que han pasado apenas un par de meses de su partida, yo sigo aquí, viviendo en esta  sencilla vivienda, acompañado de mi pequeña mascota: Una gatita de pelaje oscuro que ronronea cada vez que la acaricio y que se deja querer tal como lo hacía ella.

No se´que va  a ser de mí en el futuro, pero estoy seguro de que podré salir adelante, con la ayuda de Dios y de aquellos que me acompañan, entre los cuales los cuento a ustedes...Aquellos que me siguen con fidelidad, aunque ni siquiera les conozco, sé que están allí...Al otro lado de mi pantalla. Tito Fabio.

"Cartas  para Raquel"

Estimados lectores, como veis, el tiempo no se detiene, por más que nosostros quisiéramos que algunas veces,así ocurriera.En mi caso, cuento los días desde que ella, la que fue mi compañera, mi amada y mi amiga, durante tantos años, partió de este mundo, son exactamente 11, un número que para mí tiene muchas sognoficación, ya que se ha repetido infinidad de veces a lo largo de mi vida.Por eso, como os prometí, continuaré dando a conocer esas viejas cartitas que la propia Raquel encontró guardadas en una caja y que yo rescaté, restauré y atesoré tiempo atrás, sin sospechar que ahora se convertirían en verdaderos tesoros para mí.

Días atrás ya compartí la primera de ellas, que fue escrita por mi hijo menor, en una fecha no determinada, en donde él le agradecía a Raquel por haber hecho el papel de madre, en una época pasada. Ahora, tengo en mis manos, otra carta, aquella está fechada  el 7 de junio de 1973 y al leerla vuelvo a recordar cuán difíciles fueron nuestros comienzos con ella ¡He aquí dicha cartita!:

Santiago, 7 de junio de 1993.-

Querida mía:

No escribo tu nombre, pero tú sabes porque.Esta carta, quizás nunca llegues a leerla o puede que sí, todo dependerá de lo que suceda entre nosotros más adelante.

Quiero ser muy sincero contigo, en esta noche  en la cual debo de tomar una desición con respecto a los dos; hasta este momento no sé cual será el camino correcto, por eso, trataré de aclarar aquí mis sentimientos.

Cuando comenzamos este romance, nunca imaginé que iba a ser tan importante para mí, tú sabes como fue creciendo ess atracción que nos unía, hasta que,lo que comenzó como una pequeña llamita se convirtió en una gran hoguera, lamentablemente, habían y todavía persisten, grandes obstáculos para los dos.Yo quise transformarte en una nueva mujer, una muy diferente a la que dejó tu marido y poco a poco lo fui consiguiendo, pero, sucedía, que a medida que te ibas superando tanto física como emocionalmente, me ibas gustando cada día más y así, casi sin darme cuenta te fuiste adueñando de mi corazón y de mis sentidos.Te comencé a querer  y estar junto a tí, era para mí como un premio, para todos los sinsabores y fracasos de mi vida y así, cuando me dí cuenta de que por segunda vez me estaba enamorando, comenzaron también mis sufrimientos, ya que me daba cuenta de que tú no sentías lo mismo que yo.

Mientras escribo estas líneas y escucho las canciones en la radio, evoco esos lindos recuerdos de los momentos felices que he pasado contigo, como, aquellas tardes del verano pasado en donde nuestros besos eran interminables, entonces, te sentía tan mía y no pensaba como podría terminarse este amor. Evoco ahora, tus besos ardientes, los momentos íntimos y pienso ¡Que hermosas fueron esas noches cálidas de apasionado amor! Quizás ya nunca más podré de nuevo vivirlas contigo, si lo nuestro se termina y créeme, cuando te digo que te echaré mucho de menos, sufriré, eso lo sé, pero eso ya lo he vivido y confío en Dios que podré salir adelante.

Ahora, en este frío invierno, ambos nos damos cuenta de que cada día nos alejamos más uno del otro, pienso que te voy a perder y que vas a dejar un enorme vacío en mi corazón. No sé, si en verdad llegaste a quererme, tal vez sí, un poquito y pienso que también me echarás de menos pues ¡Hay tantos recuerdos!

Siento mucha tristeza al pensar que todo lo lindo que he vivido a lo largo de mi vida, tarde o temprano se termina, no sé, si seré yo quien tenga la culpa, sólo pido un poco de comprensión y cariño, ni siquiera amor.No quiero escribir tu nombre, pero quiero dedirte que si te pierdo, será para que tú seas felíz, con eso quedaré algo tranquilo, pero sé que aunque no lo creas, me recordarás un poquito y algún día te darás cuenta  de que lo que yosentía y siento por tí, era amor y por eso cuando me veías que andaba triste o parecía indiferente, era porque temía perderte.

Pero no todo está perdido: Aún estás conmigo y mi espíritu batallador se niega a dar por perdida la batalla y voy a luchar hasta lo último por tí.

Mi amor, a lo mejor me equivoco, pero voy a escuchar mi corazón, él me dice que mientras quede una esperanza, debo luchar...

NOTA: Esta carta, que quedó inconclusa, expresa los difíciles momentos que estaba pasando en aquellos días, cuando Raquel se encontraba en la encrucijada de regresar o no con su esposo. Afortunadamente, al fin, eso no ocurrió y ella y yo seguimos juntos por muchos años y sólo la muerte nos pudo separar.

Tito Fabio.

"El día después"                    Fecha: 6 de Abril 2017.-

Han transcurrido solo algunas pocas horas desde que se llevó aefecto la ceremonia de sepultación de Raquel, mi compañera de mis últimos años, mas bien dicho, la mujer que fue si dudas, elamor de mi vida.

Escribo estas líneas con mi corazón apretado por el dolor de haberla perdido y con la esperanza de atenuar un poco, la angustia y desolación que mi alma siente.

Trato de aferrarme a los recuerdos hermosos que compartí junto a ella, como si aquello pudiera conformarme y hacerme sentir un poco mejor, pero a veces hasta esos hermosos recuerdos duelen, tal vez sea así, porque cuando uno más ha amado, mas grande es el dolor que se siente al perder ese amor.

En estos momentos de soledad, en esta casa tan llena de recuerdos suyos, escribo estas líneas, al tiempo que escucho como fondo, aquellas canciones que a ella tanto le gustaban y que nos traían nostalgia de nuestros años felices.

Es cierto que al oírlas, una enorme tristeza invade mi corazón, pero al mismo tiempo, siento que ella, dondequiera que su alma  se encuentre, debe de estar oyéndolas y se alegrará de saber que sigo amándola como en aquellos días.Tal vez quien lea estas líneas, ha de pensar que es una actitud un poco masoquista, pero yo no lo creo así, pues siento que Raquel, mi Raquel, de alguna forma se las va a arreglar para comunicarse conmigo, consolarme y darle la paz y serenidad que mi espíritu necesita.

Ahora pienso que todo fue demasiado rápido, pues hace justamente un mes atrás, a estas horas yo comenzaba a viajar a Copiapó y antes de despedirme de ella, le había asegurado que si se solucionaban los problemas de su casa, a mi regreso, nos tomaríamos unas pequeñas vacaciones a algún lugar cercano, preferentemente en la costa.

A Raquel le gustaba el mar, la playa y el sol y gracias a Dios, yo pude darle el gusto de llevarla muchas veces a la costa y también, en una ocasión, viajamos al sur, a la ciudad de La Unión y otras localidades como Valdivia y Pucón. Pero el viaje que más recuerdo fue aquel que hicimos a Coquimbo, ella, en esos días, aún no se enfermaba de aquella dolencia que tanto le afectó en los últimos años y así, pudimos disfrutar de aquella especie de luna de miel, así ambos lo consideramos.

Sé que es muy pronto para hacer planes, recién estoy asumiendo esta situación.Pero sé que toda aquella vida que llevé en las dos últimas décadas sufrirá un gran cambio.Pues de uno u otro modo, toda mi vida giraba en torno a ella y ahora  me he convertido en un hombre sólo, a pesar de que a mi alrededor hay muchas personas que me quieren y se preocupan por mí.

Si me pongo a hacer memoria, en muchos años, casi toda mi vida, nunca he estado sólo, antes, en mi complicado matrimonio, pese a todas las dificultades, siempre estuve acompañado de mipequeña familia, después, cuando me separé de mi esposa y me vine a esta casa en donde aún estoy, lo hce junto a mis hijas e hijo, hasta que apareció Raquel en mi vida y paulatinamente, ella y sus dos hijos fueron reemplazando a las mías, que se alejaban para vivir sus propias vidas y así, volví a tener una nueva familia.

Pero nuestro amor no fue fácil, hubo muchos obstáculos y peronas que le aconsejaba que ella no se quedara conmigo, tanto de su familia, como de la mía, pero nada ni nadie pudo separarnos, tampoco los problemas económicos que eran muy grandes en aquellos primeros días. Ahora pienso, que a pesar de nuestras carencias económicas, aquellos días fueron los más felices de nuestras vidas: Raquel se sobrepuso a su fracaso matrimonial y yo también al mío, ella aún era joven y recuperó su manera de ser, alegre y divertida, que a mí me encantaba.

¡Ah, cuán lejano me  parecen aquellos tiempos! Recuerdo cuando ella me iba a dejar al paradero de buses y nos despedíamos con un beso, yo partía a mi trabajo en la fábrica para cumplir mi turno de noche y después la llamaba por teléfono y conversábamos por largos minutos.

Podría estar muchas horas escribiendo acerca de estos lindos recuerdos, que ahora me causan mucho dolor, pero pienso que hacerlo, es necesario para desahogarme y deshacer este nudo que tengo en mi garganta.

Esa es la Raquel que quiero recordar por siempre, aquella del "famoso cuadro", la de la sonrisa triste que yo luché por cambiar y que creo, que al fin lo pude lograr.Pero tampoco voy a olvidar a mi Raquel de los últimos días, esa, que postrada en una cama de hospital, la número 19 de la sala 507, luchaba contra el terrible enemigo que finalmente le ganó la partida y le quitó la vida.

Hoy, en el cementerio, alguien leyó aquella última cartita que yo le escribí y que ella no alcanzó a recibir, pero que se fue junto a su cuerpo en aquella sepultura. Se que le hubiera gustado leerla, porque en ella le reiteraba que había sido y seguirá siendo, el gran amor de mi vida.

Quiero terminar estas tristes líneas que están escritas sin seguir ningún orden, pues son solo las palabras que me dicta el corazón, sé que no será la última, vendrán muchas más, quiero creer que esta enorme pena que inunda mi alma se irá diluyendo con el paso del tiempo, pero lo que no se va a diluir jamás, será el hermoso recuerdo de todos los años que estuvimos juntos.

Sólo me resta por ahora, encomendarme a mi Dios, quien con su bondad infinita ha de reconfortarme y aliviar este dolor que ahora estoy sintiendo.

Tito Fabio. 

 

Cartas para Raquel:

Queridos seguidores: Antes que nada quiero agradecerles a todos quienes me han dado su apoyo y amistad a travéz de estas páginas o personalmente, en estos durísimos momentos que estoy viviendo. Cuando comencé a escribir esta sección, a la cual titulé "Un último cigarrillo, por favor", ella, la mujer que ha estado junto a mí en los últimos años de mi vida, la que se convirtió en mi gran  amor, estaba viva, aunque yacía postrada en un hospital del sector alto de Santiago, con el correr de los días nos fuimos enterando de que eran muy pocas las probabilidades de que se recuperara, ya que el hábito de fumar que ella tenía y sus distintas enfermedades que la aquejaban ya habían hecho estragos en su débil  organismo, aún así, teníamos esperanzas de que  saliera de ese hospital para pasar algún tiempo junto a nosostros, me refiero a sus dos hijos y a mí.Pero aquello no sucedió, pues el cáncer ya estaba muy diseminado por sus pulmones y su organismo y así fue como nos enteramos  que en la madrugada del día 5 de Abril del presente, ella dejó de existir.

Ayer fueron sus funerales, los cuales fueron muy concurridos, ya que era mucha la gente que la quería, ya sea entre familiares y amistades, fue un lindo cortejo, que partió desde la casa de su hija mayor, ubicada en la comuna de Puente Alto y a pesar de la distancia, la carroza y el cortejo fúnebre recorrió hasta el barrio en donde ella vivió durante tantos años, para que así, todos sus vecinos la despidieran como se lo merecía, después fue llevada hasta el  Cementerio Parque del Recuerdo Cordillera, allí, en una emotiva ceremonia, fueron despedidos sus restos y sepultados, allí mismo en donde descansan los cuerpos de su madre y otros familiares muy cercanos. Ustedes ya conocen aquella cartita que le escribí el día anterior a su deceso, aquella que no pudo leer, esa, fue leída en dicha ceremonia por quien la oficiaba, ya que la emoción y el dolor que yo sentía no me permitió poder hacerlo personalmente, y así con esa cartita sobre su féretro, ella fue sepultada en la tierra.

He querido compartir con ustedes estos momentos tan personales, primero, porque estoy decidido a emprender una campaña contra el cigarrillo, que fue el principal enemigo que me la arrebató y también porque  de esta forma me desahogo un poco y saco de mi, parte de este dolor tan profundo que ahora estoy sintiendo, tal vez, al compartirlo con ustedes, mis amigos, ese dolor se atenúe en algo.

Por eso, aunque ya Raquel, como le gustaba que le dijeran, pese a que no era aquel su verdadero nombre, como digo, aunque ella ya no esté en este mundo, yo continuaré con esta sección, que será como un homenaje a la mujer que amé y que seguiré amando.

Me doy cuenta de que muchas de las palabras que escribiré en esta sección, son muy íntimas y personales, pero a estas alturas de mi vida y ya que no la tengo a ella, eso no me importa y espero que ustedes sepan comprender a este "viejo" que ya pasó de los setenta años, pero que a pesar de todo aún creo tener algo que aportar y por eso lo hago.

Bien, hecha estas aclaraciones comenzaré con estas Cartas para Raquel:

Santiago, 14 de Diciembre del 2014.

Faltando algunos días para la Navidad a Raquel se le ocurrió realizar un aseo egeneral en la casa y al hacerlo, encontró en unas cajas que estaban guardadas, entre cuyo contenido había una gran cantidad de viejas fotografías y también unas cartas, de aquellas que yo le escribía en aquellos años, cuando recién estábamos comenzando esta convivencia, que aún nos mantiene juntos, ella me las entregó para que yo se las guardara, peroantes, comencé a leerlas y al hacerlo recordé muchas vivencias de aquellos días pasados, entonces se me ocurrió recopilarlas y reunirlas todas en un pequeño compendio, en cuya primera página coloqué aquella fotografía suya que tanto me gusta, la que un fotógrafo le tomó frente al colegio de sus hijos y que ahora permanece en un cuadro sobre la pared  principal de nuestro comedor.

¡He aquí dichas cartitas! La primera de ella no es mía, sino de mi hijo Cristian, quien  la escribió en la máquina de escribir que yo  usaba en aquellos días, dice así:

_Tía Raquel: Le escribo esta carta para agradecerle por todo el tiempo que estuvo conmigo cuando no estaba mi mamá, también le doy las gracias por darme almuerzo y comida cada vez que vengo para acá. Bueno tía, yo le digo tía, de cariño a Usted.Además ahora quiero pedirle un gran favor: Quiero que convenza a mi papá para que vayamos a la plaza, ¡Bueno tía! Espero que le guste mi carta.

Tía Raquel, hasta aquí dejo esta carta porque se me va a acabar la hoja, Chao, Tía Raquel.

"Chapipe"Firma. CPG. (No hay fecha)

"Última carta para Raquel"

Querida mía:

Te escribo esta última cartita, porque se  que a tí  te gustaba mucho que yo te escribiera, lamentablemente, ésta, no la podrás leer, tal como las otras que te escribí en los días anteriores, pero sé que de algún modo te vas a enterar de su contenido, ahora que ya no estás junto a nosotros.

Esta vez no te voy a hacer ningún reproche recomendándote que dejaras de fumar, porque a la larga eso te haría mal, como ves, fue finalmente ese enemigo: El cigarrillo, quien ganó y te apartó de nuestro lado.

Ahora que ya te has ido, todos aquellos que te conocieron en vida, lamentan tu pérdida, pero el mundo sigue girando y después de algunos días, todos volveran a sus rutinas y a sus vidas, como siempre.Pero para nosotros, quienes compartimos el día a día contigo, todo será diferente, te extrañaremos, ya que eras tú quien le  daba vida a esta casa, en donde yo aún permanezco.

Pero no escribo estas líneas para lamentarme, ya que sabía que antes o después te ibas a ir a aquel descanso eterno, como finalmente sucedió.

Por mi parte yo cumpliré con lo que me pediste y no abandonaré a los tuyos, sé que desde la eternidad, tú seguirás velando y cuidando a tus seres queridos y nos darás fuerzas para seguir luchando.

Me quedo con la imágen tuya de aquellos días felices que juntos compartimos y con la secreta esperanza de que algún día volveremos a encontrarnos, ya que, como siempre te lo dije: Tú, Raquel, fuistes y seguirás siendo el gran amor de mi vida.

Termino, como siempre, agradeciéndole a Dios porque escuchó mis oraciones en donde le pedí fervorosamente que te aliviara del dolor y el sufrimiento y así sucedió:Te fuiste de este mundo de lágrimas, en silencio y en paz, como te lo merecías, porque, nadie podrá negar que fuistes una buena mujer, una madre abnegada y una compañera fiel y leal, merecedora de todo mi amor.

Adios para siempre Raquel.

Ernest (Como tu me llamabas)

"La mujer de mi vida"

Hoy, después de mi trabajo,concurrí como en los días anteriores al hospital para visitar a mi compañera de tantos años, allí, en la sala de espera, me encontré con muchas personas que habían venido a visitarla: Sus primas, Berta y Nancy, uno de sus hermanos, de nombre Fabián, dos jóvenes amigas del barrio a las que ella conoció desde que  eran  niñas y también mi amigo Nelson, compañero de tantas correrías, quien pese a estar aún convaleciente de su diabetes, hizo un sacrificio para estar también presente en estos momentos tan difíciles para ella, Raquel, que no es su verdadero nombre, pero a ella le gusta que la llamen así, permanecía en su cama con una mascarilla de oxígeno y las sondas de suero en sus muñecas, su hija y su hijo la acompañaban, éste último se había quedado durante toda la noche acompañándola y se notaba muy agotado por su falta de sueño.Ellos  habían traído un pequeño televisor para que su madre pudiera, al menos distraerse viendo sus programas favoritos.

Yo me senté a su lado y le tomé su mano, muchos pensamientos  cruzaban por mi mente en aquellos momentos, no hablamos,ya que a ella le cuesta  un poco hacerlo y además se cansa o se ahoga, hubiera querido en aquellos momentos decirle muchas cosas, pero no estábamos solos y en vez de eso, conversaba con los demás de cosas triviales.

Hubiera querido decirle, por ejemplo, que junto a ella conocí el verdadero amor, también, que junto a ella pude lograr esa paz y es tranquilidad en el plano sentimental, algo que antes de ella nunca pude tener pese a que la busqué con todas mis fuerzas.

Hubiera querido decirle, que, a pesar de tantos obstáculos que se nos presentaron cuando recién comenzábamos nuestra relación, nadie ni nada pudo impedir que estuviéramos juntos y que pese a que entre nosotros nunca hubo un lazo legal ni tampoco un hijo que nos atara,lo nuestro era demasiado fuerte y eso nos mantuvo juntos hasta estos últimos días.

No todo fue pura felicidad, también hubo algunos nubarrones, como aquella cruel enfermedad siquiatrica que ensombreció los últimos años que vivimos juntos, pero allí, le demostré mi amor, convirtiéndome en su atento enfermero y acompañándola a sus tratamientos e idas  a los Hospitales y Consultorios, hasta que poco a poco ella se fue recuperando, aunque ya nunca más fue la mujer que  era antes.

Veintitrés años juntos, es bastante tiempo y ahora que ella no está a mi lado, su ausencia se hace sentir, para evitar caer en estados depresivos trato de aquietar mi corazón  evocando los momentos felices, aquellos que compartimos y que nada ni nadie nos podría quitar.

Ella, con el nombre de Rachell se convirtió en uno de mis personajes en  una de mis novelas: Cartas y canciones de amor y sexo, allí cuento nuestra historia, allí en cada capítulo están, nuestras canciones.No sé si voy a ser capaz de poder escucharlas cuando ella ya no esté con nosotros, sé que sería muy doloroso y de solo pensarlo, el corazón se me aprieta.

 Sólo Dios sabe hasta cuando ella estará con nosotros y por eso, cuando al término de la hora de visitas en el hospital,me despedí de ella con un ligero beso en su mejilla, con mi mirada traté de expresarle lo que no fui capaz de decirle con palabras:

¡Que ella, Raquel,es y ha sido, la mujer de mi vida!

fecha: 4 de Abril del 2017.

Un último cigarrillo, por favor:

Queridos amigos, les llamo así, porque sé que a la mayoría de ustedes, aunque no les conozco personalmente, les considero como tales, ya que han compartido conmigo mis relatos, mis vivencias y también muchos de mis sueños, a travéz de estas páginas.

Si os fijais en el título que le he colocado a esta página y a la imágen que la acompaña, ya tendreis una idea de a que es a lo que me referiré ahora y mi idea principal es compartir con ustedes, lo que siento en estos momento y también hacer ver a aquellos que aún siguen fumando, cuán importante es que dejen de hacerlo.

¡Ah, cómo quisiera que este fuera el título de una de mis novelas! Pero, lamentablemente para mí, no lo es...Es mi realidad, mi triste y terrible realidad.

Pero, así como días atrás les relataba a ustedes aquel "Viaje a la nostalgia" como le llamaba a aquellos días que pasé junto a mi hija y nieto en mi ciudad natal, a la cual no visitaba desde tantísimos años,ahora quiero compartir con ustedes esto, que estoy viviendo.

Han pasado apenas unos días desde aquellos días tan felices y ya de regreso a mi rutina y a mi vida, en la capital ¡He aquí, que la tragedia se hace presente en mi sosegada vida!:

Mi compañera, aquella mujer que ha compartido conmigo los últimos veinte años de mi vida, ha caído enferma y permanece desde hace dos semanas en una cama de hospital, la causa de aquello:¡El maldito cigarrillo!

Recuerdo tantas veces que le rogaba que dejara de fumar y hasta discutía con ella, al negarme a comprárselos, lamentablemente ahora ya es tarde y el veneno de la nicotina y el humo tóxico ya ha hecho su efecto y no hay nada que los médicos puedan hacer.

Pero yo soy hombre de fé y aunque sé que el pronóstico es muy malo, siempre guardo una pequeña esperanza de que no suceda lo inevitable, pero si aquello ocurre, también recurriré a esa fe, para soportar todo lo que venga.

Ayer, cuando abandoné aquella sala, la 507 del hospital en que se encuentra, en donde sólo dejan pasar a un visitante a la vez, sentía mi corazón apretado y una profunda sensación de tristeza me acompañó hasta mi hogar, aquel  hogar humilde que he compartido con ella y en donde están todos nuestros recuerdos: Nuestros muebles, la cocina, la cama, el piso que ella tanto se esmeraba en mantener limpio y encerado...¡Ah! Cuántas veces me retaba porque yo no me limpiaba los pies en la alfombra al entrar, en fin, todo lo que constituye una convivencia familiar.

Ahora estoy sólo en esta casa, es de amanecida y ya no pude seguir durmiendo, desperté muy temprano  con la idea de desahogarme en estas páginas, de compartir  mi dolor con ustedes y es lo que estoy haciendo.

Perdonádme si mis palabras os han causado algun malestar, pues ¿Que derecho tengo yo de hacerles pasar un mal rato?

Ella, aún vive, pero nadie puede saber por cuanto tiempo más lo hará, talvez Dios en su bondad infinita nos conceda tenerla con nosotros por un tiempo más, es lo que todos quienes la queremos, deseamos.

Así, en estas páginas iré compartiendo con ustedes todo lo que vaya sucediendo.Como os dije: No es una más de mis novelas, o talvez sí lo sea, pues cada una de nuestras humildes vidas, la mía y también la de cada uno de ustedes, lo es, aunque a veces solo lo sepamos nosotros mismos y no se vea reflejada en ningún libro.

En fin, dejo por ahora hasta aquí estas notas,pues ya está amaneciendo y un día más me espera. Tito Fabio.