Capítulo I (Continuación)

Vestido con su traje ceremonial, el Gran Maestro Gamir Duira, sostenía en sus manos la corona confeccionada con oro, plata y piedras preciosas, al tiempo que pronunciaba las palabras rituales, las mismas que muchos años antes, había pronunciado el anciano Noberiuss, al coronar al padre de Qiboc en aquel mismo lugar.

_ En el nombre de Nuestra Protectora La Diosa Cearit, madre de los tres Dioses: Sesa,Losa y Melsan os corono como nuevo monarca del Reino de Varesocor, hareis con el nombre de Joushar II, con el cual a partir de ahora se te ha de conocer hasta el día de tu muerte.

Qiboc permanecía con una de sus rodillas flectada y la otra estirada como era la usanza en dichos rituales. Sintió aquella liviana pesada corona que se ceñia  sobre su frente y desde ese momento, dejó de ser Qiboc, el hijo mayor para convertirse en el nuevo  monarca de Varesocor.Luego se puso de pie y se volvió hacias sus súbditos que guardaban un completo silencio en aquel enorme salón, del palacio constrído por su padre. Tenía que pronunciar unas palabras y así lo hizo:

_Pueblo del Reino de Varesocor, os hablaré ahora con el corazón.

He esperado este momento y al mismo tiempo tratado de que nunca llegara, pero El Destino y Los Dioses han sido benignos al permitir que mi amado padre viviera por largos años junto a nosostros, he disfrutado de su presencia y de sus enseñanzas preparándome para ocupar este alto cargo en el reino que él mismo forjó junto a mi querida madre que hoy está presente junto a nosotros.

Me habeis coronado como vuestro rey y yo les aseguro que haré todo lo que esté a mi alcance para reinar con prudencia y sabiduría, seré justo y bondadose con quienes lo merezcan, pero al mismo tiempo debo deciros que también será duro e implacable con quienes traten de destruir aquello que tanto ha costado conseguir. Quiero decirles que este reino, que reúne a todos los habitantes del Valle de Varesocor seguirá creciendo en paz, para que así el progreso de nuestras ciudades y pueblos, continúe tal como lo soñó mi padre, esa ha de ser mi misión principal, más si fuera necesario defender con las armas dicha paz, tengan por seguro que sabré hacerlo con la misma fortaleza y energía como lo hizo mi padre cuando fue  necesario. Es cuanto puedo decirles por ahora.

Al finalizar, todos los que colmaban aquel salón, alzaron sus brazos al tiempo que saludaban al nuevo monarca:

_ ¡Viva nuestro Reino de Varesocor ... Larga vida a su Majestad Joushar II !

Después de aquellas escuetas palabras, Joushar II dio por terminado el duelo que se había decretado por seis meses y para ello ordenó que se realizaran grandes celebraciones y fiestas en todas las ciudades y aldeas del reino y fue así como a partir de aquel momento se inciaron aquellas fiestas en donde participó todo el pueblo, las que se prolongaron por diez días. El reinado de Joushar II había comenzado.

LIBRO TERCERO: Co Ciara, La Hechicera.

Prólogo:

En los dos primeros libros de esta saga, pudimos conocer a Luwer, el cazador de yocosats quien llegó a ser el primer rey del Reinode Varesocor, en el cual se unieron los tres pueblos principales que habitaban el Valle del mismo nombre y las tierras aledañas a las Montañas Varsowots. El reinado de Joushar I, que fue el nombre que adoptó  Luwer cuando fue coronado en la Ciudad Fortaleza de Sorgín, fue largo y fructífero, lo cual permitió un constante progreso de los pueblos y ciudades del recién formado reino.

Lo más importante fue la paulatina integración que se llevo a cabo entre los habitantes de aquellas tierras, locual contribuyó  a mantener la estabilidad y cohesión entre ellos. El largo período de paz hizo que se pudieran reconstruir las principales ciudades que habían sido dañadas por el gran terremoto provocado por la erupción del Volcán Krull, la cual devastó las Tierras Ignotas haciendo desaparecer para siempre a la raza de los primitivos qejviats, aquellos pocos que sobrevivieron, o bien, se mezclaron con los demás habitantes o simplemente desaparecieron de la faz de la tierra.

Como ya hemos explicado antes, las principales fuentes que sirvieron para conocer los hechos tan antiguos que se narraron en los dos primeros volúmenes, fueron los relatos hablados de los antiguos "favdnit qoncorsit", aquellos ancianos que cuentan las historias de los antepasados y que se encargaron de mantener vivas las tradiciones entre los pueblos que seguían habitando en las heladas cumbres de Varsowots y que aún es posible encontrar, pese a los muchos años transcurridos.Sólo existe un documento de aquella época: Los Archivos de Qerju, en donde aquel hombre sabio dejó sus escritos relatando parte de la historia del joven Luwer y su esposa Minshia.

En otra obra que he titulado "Las Crónicas del Reino de Ut" he detallado los hechos más relevantes del largo reinado de Joushar I, esta obra me fue encargada por Mi Señor y permanece en La Biblioteca Real.

Ahora vais a conocer en este Tercer Libro, la historia del hijo y del nieto de Luwer, quienes reinaron con los nombres de Joushar II y Joushar III respectivamente ambos están entrelazados por la presencia de una extraña y enigmática mujer, quien es la que le da su nombre a esta obra, ella es Co Ciara o simplemente Ciara, quien tuvo una importancia transcendental en la vida de los dos reyes y por consiguiente en la de todo el Reino de Varesocor.

Esta es pues su historia.

Capítulo I: Joushar II.

Aquella fría mañana de la Estación de Las Lluvias, en la Ciudad de Sorgín, la torre mayor de La Fortaleza se cubrió con crespones negros, al igual que todas sus ventanales. Aquello les indicaba a todos los habitantes de esa ciudad y del reino, que el anciano monarca Joushar I, antiguamente llamado Luwer, había dejado de existir y por lo tanto, a partir de aquel día, su hijo mayor, Qiboc asumiría el trono del Reino de Varesocor, con el nombre de Joushar II.

A pesar de que el fallecido y longevo monarca ya se encontraba  desde hacía tiempo enfermo y prostrado en su lecho y de que su deceso era inminente, a nadie dejó de conmover la partida de aquel héroe de leyenda, pero todos sabían que pese a su muerte, su nombre sería inmortal y su espíritu continuaría viviendo por los siglos de los siglos entre sus descendientes.

Minshia, su viuda se mostraba tranquila y serena, ella era ya una anciana y aunque aparentaba una gran resignación ante la partida del único hombre al que había amado, en su interior, lo único que deseaba era seguirle en su camino.

Pero el destino no le daría tan pronto, aquello que ella deseaba, además debería ser ella quien asumiera por algunos días el mando  hasta que su hijo mayor, Qiboc fuera coronado como el nuevo Rey de Varesocor.

Para ello se enviaron mensajeros a todas las principales ciuades del reino, a fin de que acudieran a Sorgín todos los gobernantes y también "Los hombres sabios" o Magos como se les llamaba, pues serían aquellos quienes deberían de precidir la más importante Ceremonia de Investidura del nuevo monarca.

Desde la lejana Ituitclot viajaron los Magos de Uve Minta, encabezados por el sucesor de Tauthor: Unpequeño hombrecito de aspecto amable y bondadoso, llamado Gamir Duira, quien, al igual que su predecesor también había pertenecido a La Comunidad Iusse. También se prepararon para asistir a la ceremonia los doce hombres sabios de La Academia de Todas Las Ciencias de la ciudad amurallada de Lalerot y desde la Meseta de Jnorgot viajaron los Meijs de los siete clanes varines, entre ellos estaba Yerlic, el hermano de Luwer, quien había reemplazadoa su padre Luwa, fallecido hace ya muchos años, lo mismo había sucedido con el Meij Sne Heba a quien le había sucedido su hijo Ziset.

Al cabo de seis meses, cuando todos los representantes de las ciuadades del reino se encontraban presentes en la capital, Sorgín, el Gran Maestro del  Reino: Gamir Duira encabezó la transcendental ceremonia de Investidura de Joushar II.

Qiboc tenía a la sazón, ochenta años de edad, pero como ya hemos indicado, esa edad, que para cualquier hombre normal significaría la vejez, para los varines no lo era y así, en el caso de Qiboc se notaba como un hombre en la plenitud, dotado de gran inteligencia y de excelentes cualidades tanto físicas como intelectuales, lo cual aseguraba un reinado, tal vez no tan extenso como el de su padre, pero sí, pródigo en realizaciones.

Qiboc, físicamente, era un poco más alto que su padre y podía considerársele como un hombre muy apuesto ya que había heredado aquellos hermosos ojos de color turquesa de su madre, aunque su piel era morena como la de su padre, pero en cambio sus cabellos eran rizados y de color castaño claro. Intelectualmente era un hombre muy culto ya que había sido educado en las mejores academias del reino y con los mejores profesores, en eso superaba ampliamente a su padre y aquello daba garantías de que sería un excelente gobernante. También se mostraba muy diestro en el uso de las armas y aunque no tenía experiencia en combates ni batallas, ya que no se habían producido conflictos armados, después de la Toma de Sorgín o de algunas escaramuzas en el sur en contra de los últimos rebeldes aliados a Ciwutt, se confiaba en que en caso de una guerra , él sabría sortear con éxito aquello, pues el Reino contaba con un gran ejército muy bien armado y dotado de excelentes guerreros, provenientes de todas las regiones.

Y aquello iba a ser de gran importancia, puesto que una nueva amenaza se cernía sobre el Reino de Varesocor, esta vez, la  amenaza provenía desde allende los mares, desde las islas situadas en el Mar de Sonner, en donde irrumpía con fuerzas un desconocido líder, cuyo nombre muy pronto llegaría a ser muy conocido y temido, ese líder se llamaba Orandu Ra.

Pero en aquellos días en que se celebraba la Gran Ceremonia de  la Investidura del segundo rey de Varesocor, aquella amenaza se veía muy lejana. (Continuará)