2. jun., 2017

Texto

"Hablemos un poco de sexo"

El sexo es y ha sido siempre muy importante en la sociedad en general y en la vida de cada uno de nosotros en particular. Actualmente el tema del sexo está inserto en todos los ámbitos de nuestro diario vivir, pero no siempre fue así, ahora quiero hablarles como era o más bien como veíamos lo relacionado con lo sexual en aquellos días ya lejanos de mi infancia. Era la década de los cincuenta y el mundo venía recién recuperándose de la Segunda Guerra Mundial, cuando este servidor recién comenzaba a ver el mundo y a integrarse a a él.

En mi familia, aparte de mi madre, no había mujeres, éramos tres hermanos varones de los cuales yo era el mayor. Comencé  descubrir el sexo gracias a mis primos. Uno de ellos era un muchachito muy precóz y fue él quien me conversó acerca de una vecinita que según decía, le gustaba, ella se llamaba Angela y vivá, al igual que mi primo, cerca del río de nuestra ciudad. En la temporada de verano, todos los muchachos disfrutábamos de las aguas cristalinas de aquel río y paliábamos las tardes calurosas del verano bañándonos en  ellas.Recuerdo que para nosotros era lo más natural del mundo, bañarnos solo en calzoncillos, ya que no teníamos trajes de baño y también las muchachitas lo hacían con sus ropas interiores, eso si, siempre con sus blancas enaguas puetas. Fue en esas tardes cuando mi primo me mostró a su amiga, quien con sus ropas mojadas dejaba traslucir sus encantos de púber ya que aún no  era adolescente.Por primera vez en mi vida miré a una chica, no como una compañera de juegos sino de otra manera que no lograba entender.Ángela pronto se convertiría en una mujercita y ya no se interesaría en jugar  con nosotros sino que se fijaría en muchachos mayores. Pero mi primo me señaló sus partes íntimas y al mirarme se largó a reír, ya que tanto a él como a mí nos sucedía lo mismo. Habíamos tenido nuestra primera erección. Como dije, mi primo era un muchachito muy precóz, cuando ibamos en verano a las playas de Caldera, a él le gustaba hacer figuras con la arena, formaba un montículo, al cual le daba la forma de una mujer y luego se acostaba encima de ella y me pedía a mí que hiciera lo mismo. Yo era más inocente y no sabía para que hacía aquello, hasta que conocimos a La Chambeco, una muchacha algo mayor que nosotros que vivía en la casa en donde nos alojábamos durante los días de vacaciones. Un día La Chambeco nos llamó a los dos y le permitió a mi primo y a mi que le tocáramos sus partes íntimas, recuerdo que no me pareció una experiencia muy agradable, ya que la tal Chambeco no era muy aseada, pero ella desde ese día se burlaba siempre de nosotros y a mi me daba mucha verguenza las cosas que decía.

Mi primo tenía una hermana que era un poquito mayor que yo, era una chica linda,de cabellos rojizos y piel blanca  salpicada de pecas. Hubo un tiempo en donde éramos muy amigos y solíamos recorrer por la orilla del río, durante el verano. En una ocasión nos encontramos con un hombre que portaba una máquina fotográfica, parecía un turista o algo así, él, nos pidió que posáramos para él y accedimos a hacerlo.

_ Abrácensen _ Nos dijo. Y le hicimos caso.

Nos tomó varias fotos, en una de ellas nos pidió que nos diéramos un beso, ambos protestamos, pero cuando nos mostró un billete de diez pesos, mi prima y yo nos miramos, noté una pequeña chispa de picardía en sus ojos y accedimos a lo que el tipo nos pedía. él nos sacó esa foto y ese fue mi primer beso.

En aquellos tiempos nadie hablaba de sexo, ese era un tema tabú, pero recuerdo que en una ocasión, uno de mis compañeros de colegio llevó entre sus cuadernos unas fotos pornográficas, las cuales comenzaron a circular de mano en mano en todo el curso, yo apenas logré tenerlas un minuto en mis manos, recuerdo que eran en blanco y negro y en ellas se veían unas mujeres bastante gordas que posaban desnudas mostrando sus grades tetas al aire y su sexo velludo, no me parecieron para nada excitantes, solo despertaron algo de curiosidad, lamentablemente a mi compañero lo pilló mi profesor jefe y fue suspendido de clases por varios días, hasta que concurrió su apoderado a una reunión en donde se abordó aquel "grave problema".

Ya, siendo un poquito mayor, debe de haber sido cuando andaba por los diez u once años de edad, comencé a buscar entre los numerosos libros que guardaba mi padre, algunos que se relacionaban con el tema sexual, encontré uno que me llamó mucho la atención, se llamaba La Fuerza viril, recuedo que en dicho libro había muchos dibujos de tipo sexual, ninguna fotografía y en él se hablaba de temas que para mi eran completamente desconocidos, fue en aquel libro cuando por primera vez conocí términos como: Masturbación, Onanismo,líbido y orgasmo. Lo que más recuerdo fue que se describía el vicio de la masturbación como algo deleznable, que a la larga traría funestas consecuencias para quien lo practicara, algo que me dejó muy impactado y que más adelñante, cuando, al igual que muchos caí en esa práctica me hizo sentirme culpable durante muchos años.

Fue en esos años, cuando junto a mi primo solíamos recorrer por las riberas del río, siguiendo a las parejas de enamorados que se internaban y ocultaban entre las malezas y arbustos, ya se había despertado entre nosotros esa morbosidad y curiosidad para espiar a quienes sin sospecharlo se entregaban a las delicias del amor en plena naturaleza.

A veces teníamos suerte y lográbamos escabullirnos a la sala de cine sin que el portero se diera cuenta y nos prohibiera la entrada cuando exhibían peliculas Solo para mayores. Recuerdo que me llamó mucho la atención el film La Caldera del Diablo, aunque no entendí nada del argumento y algunas otras de la escultural Briguitte Bardot.

Fue por aquella época cuando mi padre se mudó a una casa más grande y le subarrendó un par de piezas a un compañero de trabajo, este tenía una hija, un par de años menor que yo. No era muy bonita, al menos comparada con Angela, que era nuestro ideal de belleza femenina en esos días. Recuerdo que entre  nuestro dormitorio y el de nuestros vecinos había una puerta que estaba tapiada, yo descubrí que en la parte inferior de esa puerta, había un agujero, de modo que cada vez que quedaba solo en casa, me entretenía espiando a mis vecinos, pero especialmente a mi vecinita, cuya cama quedaba justo frente a aquel agujero, lo único malo es que solo alcanzaba a verle sus muslos ya que el orificio estab muy abajo, pensé en hacer otro un poco más alto, pero era muy arriesgado, de todas manera esa niña no me gustaba y con mis hermanos le colocábamos ridículos apodos como: "La Cara de Vicente" (Nos parecía que su rostro se parecía  al de nuestro abuelo Vicente)

Educación Sexual, no existía en aquellos días y la única forma de saber algo acerca del sexo era con nuestros amigos, pero ellos tampoco sabían mucho y así la desinformación  sobre el tema era muy grande. Jamás nos hubieramos atrevido a preguntarle a nuestros padres o mayores acerca de estos temas. ¿Cómo se enteraba la gente acerca de la sexualidad? No lo sé, pero, en esos tiempos, al igual que ahora, las jóvenes se embarazaban a muy temprana edad (Como mi prima que fue madre a los trece años) y no había ningun tipo de control de la natalidad, de ahí que para las familias era normal que tuvieran muchos hijos. Por eso, para muchos de quienes nos criamos y crecimos en aquellos años, el sexo fue durante mucho tiempo algo misterioso, prohibido y complejo, como pueden ver en algunos casos, No todo tiempo pasado fue mejor. Tito Fabio.